domingo, 23 de agosto de 2015

Ricos de izquierdas, pobres de derechas

El argumento tiene más años que la tos: "dice que es de izquierdas y resulta que vive en un chalé". Sólo de Ana Belén y Víctor Manuel lo habremos oído cientos de veces. "Mucho hablar del hambre en África pero bien que le gusta el marisco" ¡Hipocresía!  "La alcaldesa dice que le preocupan los pobres pero se va a una mansión de lujo en verano!" ¡Incoherencia!

Aquí parece que para ser coherentes nos tendrían que clasificar según renta, patrimonio y preferencias vacacionales para después comunicarnos qué ideología es socialmente aceptable para nosotros. No es un mal exclusivo de la derecha. No faltan izquierdistas que dicen "no hay nada más tonto que un obrero de derechas". Pues dejadme decir algo: hay pocas cosas más admirables que un rico de izquierdas o un pobre de derechas.

Si tu nómina tiene siete cifras y aún así quieres llevar al poder a un partido que te pondrá un 75% de IRPF es que tienes unos principios admirables. Eso sí, págalo. Si eres pobre de solemnidad y quieres un gobierno que recorte los subsidios sociales porque no quieres que nadie te regale nada, eres un tipo de grandes conviccion. Ahora, no reclames lo que no estés dispuesto a darle a los demás. 

Me parece fantástico que haya gente que vote contra sus intereses. No es estúpido ni hipócrita, es admirable y valiente. Creo que te puede preocupar la malnutrición infantil y pagarte los percebes que tanto te gustan. Creo que puedes necesitar el subsidio de los 400€ y también defender el libre mercado. Los pobres de derechas y los ricos de izquierdas van a contracorriente y reciben muchos palos. Son las minorías étnicas de la lucha de clases. Son idealistas.

sábado, 15 de agosto de 2015

Tres demócratas que quieren aguarle la fiesta a Hillary

Hay sangre en el agua y cuando hay sangre en el agua, ya se sabe que tardan poco en aparecer los tiburones. Especialmente en las transparentes y peligrosas aguas de las primarias a la presidencia de EEUU.

Hillary Clinton es indiscutiblemente el pez gordo de la pecera, pero la tranquila travesía que esperaba se ha visto perturbada. No nada tan rápido como todos suponían. Las últimas encuestas son más que decepcionantes: un izquierdista bastante desconocido como Bernie Sanders la adelanta en el crucial estado de New Hampshire, el mismo en que venció a Obama y 2008 y al que tanto debe la carrera política de Bill Clinton. 

Es prácticamente imposible que un candidato boquerón como Sanders derrote a todo un tiburón como Hillary, pero las dificultades que le está creando son suficiente como para hacer que otros grandes escualos huelan la sangre en el agua y se planteen al menos presentarse. Estos son los que empiezan a moverse. Todos te sonarán:

Joe Biden: el runrún

A favor: el vicepresidente es uno de esos demócratas "de toda la vida", de raíces trabajadoras y aspecto aristocrático, que encanta a la prensa más que a los votantes. Currículum impecable pero más importante, todo carisma. Es de estos que pone en pie un estadio. Ahora todo el mundo lo adora aún más porque acaba de perder a un hijo, una nueva desgracia que se une al accidente que le arrebató a su esposa e hija cuando acababa de ser elegido senador. Es el único que puede competir con Hillary por reclamar la herencia política de Obama y lo tiene mucho mejor que ella para ilusionar a los fanáticos del presidente, que aún son muchos en las primarias demócratas y que no terminan de fiarse de ella después de la agria batalla de 2008. El dinero no debería ser tampoco un problema, pues son ya muchos años de hacer contactos.

En contra: todo lo que tiene de carisma le falta de autocontrol, su lengua le mete en muchos problemas y eso suele resultar fatal en un candidato. Las primarias premian la disciplina y él ya se ha presentado otras dos veces con resultados lamentables, por algo será. Luego está la edad... tendría 74 años al entrar al cargo y aunque goza de buena salud, está haciendo circular la idea de que podría presentarse con el compromiso de estar sólo cuatro años. Mucha gente de su entorno no está muy contenta con la idea de que se presente porque temen que una distinguidísima carrera acabe en una humillante derrota a manos de Hillary. Pero el problema principal de Biden es la estrategia: ¿qué candidato quiere ser? Lo tiene difícil para situarse a la izquierda de Clinton y a la vez no hay espacio a su derecha. Puede declararse heredero de Obama pero el presidente no se pronunciará entre él y Clinton. No puede ser el "candidato del cambio" respecto a Hillary pero tampoco ser la única opción del continuismo. Muy difícil.

En resumen: podría presentarse y podría dar una buena batalla, ¿lo hará? Difícil saberlo. Por un lado en las próximas elecciones se queda sin trabajo y no parece que sea de los que dejan los focos fácilmente pero por otro, ¿merece la pena el riesgo? Sería un pelea durísima en la que tendría enfrente a muchos amigos. Creo que va a sondear más las aguas a ver si habría dinero suficiente y si puede tener de su lado a los arquitectos de las campañas de Obama. Cuanto más débil se vea a Hillary, más cerca estará de presentarse.

John Kerry: el runrún

A favor: tiene una experiencia comparable a Hillary, en el Senado y como candidato demócrata en 2008, además del mismo trabajo que tenía Hillary como secretario de Estado pero con mejores resultados que ella.  Puede presumir de un recién firmado acuerdo con Irán que, al menos a los demócratas, gusta mucho, igual que la apertura a Cuba. Es un buen campaigner que ya ganó unas primarias.

En contra: precisamente eso, ya ganó unas primarias. Su tiempo ha pasado, se dejó ganar unas elecciones por Bush y Cheney, algo que el establishment demócrata no va a dejarle pasar. Imposible recuperarse de algo así.

En resumen: no me lo creo. Fastidiar a Hillary un rato con rumores, puede, pero presentarse de verdad... si no hace, no está en su sano juicio.

Al Gore: el runrún

A favor: hablando de remembers... el candidato de 2000 siempre será visto por las bases demócratas como aquel al que "le robaron" las elecciones. Las encuestas dicen que las causas ecologistas a las que Gore ha dedicado tanto son más importantes que nunca para los votantes demócratas y cuenta con una gran patrimonio: su nombre es conocido casi por la totalidad de los votantes. El dinero tampoco debería ser problema porque sus relaciones con la América empresarial siempre han sido buenas y después de su marcha puede que aún más.

En contra: Gore lleva "perdedor" escrito en la cara y en 2000 fue un candidato manifiestamente mejorable. Más allá de eso, ¿en qué va a basar su campaña? ¿Va a presumir de los logros de la administración Clinton compitiendo contra Hillary Clinton? Luego están todas esas preguntas que tendría que responder sobre sus negocios después de dejar el gobierno y el hecho de que lleva desconectado de la primera línea 15 años.  No way.

En resumen: esto me suena a un intento gratuito de fastidiar a los Clinton (acabaron muy mal) o a algunos exasesores con ganas de echarse unas risas. Me resulta imposible creerlo y su entorno empieza a desmentirlo.

sábado, 8 de agosto de 2015

Los demócratas deberían estar preocupados

Este parece un gran momento para ser demócrata. Donald Trump está aún en todas las portadas, avergonzando al partido republlicano y ooscureciendo todo lo que hacen el resto de candidatos. No  es fácil competir en interés mediático con un tipo que llama "idiotas" a los políticos y dice que a la moderadora de un debate televisado "le salía sangre de su comosellame". Sí, es difícil conseguir que los medios hablen de tu plan fiscal. El debate de esta semana fue el más visto de la historia de las primarias republicanas con 24 millones de espectadores.

Mientras los republicanos continúan con su circo y se destrozan los unos a los otros, los demócratas piensan en todos los votantes asustados, todos los hispanos indignados y toda la tranquilidad de la que disfrutan mientra sus rivales se atizan en televisión. Pero no deberían confiarse, no. Porque Donald Trump no va a ser el candidato final y porque los republicanos, pese a la plaga bíblica que les supone este descerebrado, tienen muchas mejores posibilidades que hace cuatro años. ¿Por qué?

Su ventaja evidente es que es muy difícil que el mismo partido gane tres veces la Casa Blanca. Sin contar a Roosevelt que se presentó cuatro veces, sólo ha sucedido una vez en la historia: hace 179 años. Pero la historia no es el único enemigo, la principal baza de los republicanos es que sus candidatos son ahora mucho mejores que los de hace cuatro años. 

En la larguísima lista de candidatos a las primarias republicanas hay varios nombres muy potentes. Jeb Bush es un político sólido, con un discurso bastante fresco y una red familiar de contactos que le asegura dinero ilimitado y asesoramiento experto. El gobernador de Wisconsin Scott Walker es auténtico y conecta fantásticamente con los votantes de primarias. John Kasich es el gobernador de un estado clave como Ohio y será el candidato moderado, con muy buena prensa. Marco Rubio es muy carismático y nadie puede poner en duda su currículum conservador, además de poner en juego el voto hispano. El neurocirujano Ben Carson es una estrella mediática con una historia inspiradora.

He mencionado cinco entre casi una veintena. Todos estos serían candidatos formidables y alguno más de los que me dejo, incluyendo nombres que ni siquiera pasaron el corte para el debate de la FOX.  A este plantel fuerte los demócratas enfrentan una candidata con muchos recursos y muy poco gancho como Hillary Clinton, un carismático líder muy muy muy a la izquierda de donde está el país como Bernie Sanders y un gobernador blanco que no acaba de arrancar como Martin O'Malley.

Los republicanos han puesto toda la carne en el asador y los demócratas han puesto todos los huevos en la cesta de Hillary, lo que yo creo que es un grave error. Queda mucho para noviembre de 2016, pero ojo.

martes, 21 de julio de 2015

Donald Trump nunca será presidente: 10 cosas que debes saber sobre él

Donald Trump nunca será presidente y ese es el pensamiento tranquilizador al que uno ha de agarrarse cada día de este terrible verano. Es la fría certeza que casi hace soportable no ya el calor del mes de julio, sino las noticias que nos cuentan que Donald Trump encabeza las encuestas en las primarias republicanas mientras en la página de al lado dan cuenta se su última idiotez. Estas son las 10 cosas que te ayudarán a entender la  'Trumpmanía'.

1. Donald Trump no va a ser presidente
Olvídalo. Donald Trump tiene dinero, es cierto, pero le falta la disciplina férrea de un buen candidato. Es un provocador, un vocinglero, un buen producto para la televisión... pero nunca lo elegirán presidente. "¿Y por qué las encuestas?" casi te oigo preguntar: pues porque a estas alturas prácticamente nadie fuera de la prensa está prestando atención a unos comicios que no van a llegar hasta dentro de año y pico. La inmensa mayoría de los candidatos son perfectos desconocidos mientras que 'The Donald' es un personaje público que lleva años en la prensa y tiene su propio 'reality' desde hace once años. El candidato mejor conocido siempre lleva la delantera al principio.

Espera a que pase el verano. Espera a que los votantes conservadores de Iowa conozcan al verdadero Trump (ver punto 8). E incluso si un milagro del destino lo coloca en cabeza, cualquier demócrata medio decente lo hará trizas en enero cuando el votante moderado dedique diez minutos a buscarle por interte. De cualquier forma, aún sin todo lo anterior, el propio Donald Trump no quiere ser presidente (ver punto 10)

2. Donald Trump es rico
Es todo lo que América sabe de él y todo lo que a él le ha interesado transmitir. Forbes valora su fortuna en más de $4.000 millones pero él dice que en realidad es del doble... Su padre era un magnate inmobiliario de Nueva York y él ha construido su fortuna en ese mismo sector, siendo propietario de algunos de los rascacielos más codiciados de EEUU además de campos de golf y otros caprichos. Su fanfarronería y gusto por la ostentación serían un lastre insuperable en muchos otros lugares del mundo pero lo cierto es que en EEUU la figura de 'el ganador' siempre tiene tirón. Gestionar el país como una empresa y ese tipo de chorradas...

3. Donald Trump es un ídolo mediático
Si Trump va en cabeza es porque la prensa lo adora. Recibe más cobertura que cualquier otro candidato y el público no se cansa. Si llama al Good Morning América pinchan su llamada en directo... ese es su tirón. Medios importantes como el Huffington Post han decidido cubrirle sólo en su sección de entretenimiento y no en la de política para mostrar que no lo toman en serio pero la realidad, es que siguen hablando de él.

Pero si algo sabemos los periodistas es que todo, TODO ABSOLUTAMENTE, acaba por cansar. Ahora arrastra decenas de cámaras allá donde va, habrá que ver en el mes de diciembre.

4. Donald Trump es un racista
Su gran eje de campaña hasta ahora tiene que ver con agitar los peores miedos contra la inmigración. Quiere construir un gran muro en la frontera mejicana para impedir que se cuelen esos inmigrantes que traen "drogas, crimen y violaciones" y además quiere que lo construya su empresa porque, claro está, "nadie puede hacerlo como yo". Pero que lo pague el gobierno mejicano, por supuesto. Triste como es, ese discurso tiene tirón entre muchos votantes republicanos de base. Le ha costado eso sí mucho dinero en boicots y acuerdos empresariales rotos.

No es como si ser un racista fuera algo nuevo para él. En Nueva York ya tuvo que pagar multas por rechazar a los negros que querían alquilar sus apartamentos. Y por supuesto fue una de las grandes figuras del movimiento 'birther' que defendía que Obama había nacido en Kenya y por tanto no podía legalmente ser presidente.

5. Donald Trump es un bocazas
Con semejante fortuna y un buen asesoramiento Trump no tendría una mala posición de salida pero esa boca le pierde. Esta semana hemos tenido un nuevo ejemplo: el excandidato a presidente y senador republicano John McCain pasó seis años de torturas en un campo de prisioneros norvietnamita pero esto dice Trump: "No es un héroe de guerra. Es un héroe de guerra porque lo capturaron... yo prefiero a los que no capturaron". Sería siempre una metedura de pata pero más si tenemos en cuenta que Donald Trump no estuvo en Vietnam, se libró por dos prórrogas universitarias y una lesión menor en un pie, no recuerda en cual. El Washington Post tiene un interesante artículo sobre las trayectorias de Trump y McCain durante aquella época.

6. Donald Trump no tiene amigos
Con semejante opinión de sí mismo, Trump deja poco espacio para hablar bien de los demás y eso provoca a su vez que tenga pocos amigos en política. Las furibundas reacciones de los otros candidatos ante sus críticas a McCain son un buen ejemplo. Es imposible ganar un guerra como esta sin aliados y él maltrata a todo el mundo. Regularmente insulta a través de twitter a políticos, empresarios y periodistas de todo pelaje con sus calificativos favoritos: moron (idiota), loser (perdedor) y dummy (tonto). Tanto es así que alguien se ha molestado en recopilar una lista de aludidos.

7. Donald Trump no es el primero
En las primarias republicanas siempre hay un loco que parece que se come el mundo... y luego se estrella. Al principio gusta mucho un 'outsider', alguien que hable claro y si es un buen demagogo pues mejor, pero a la larga todos pinchan. ¿Quién recuerda que el empresario pizzero Herman Cain llevaba la delantera a Mitt Romney hace cuatro años? Pues nadie lo recuerda porque se hartó de decir tonterías y además le salió un escándalo de acoso sexual. La película de Trump ya la hemos visto y sabemos cómo acaba.

8. Donald Trump no es conservador
Para la gente que vota en los caucus republicanos de Iowa, hay ciertas cosas que no se puede ser. Trump es un pijo ricachón de Nueva York con un peinado absurdo y a lo mejor hasta eso se lo puede hacer perdonar pero otras cosas no: pasadas declaraciones a favor del aborto legal o de la sanidad universal, invitar a su boda al matrimonio Clinton (su tercera boda, por cierto), donar dinero a candidatos demócratas... todas esas historias las veremos en contundentes anuncios de televisión antes de navidad. Y ahí es donde a "las bases" les va a dejar de gustar Trump.

9. Donald Trump tiene un pasado
Más allá de su falta de "bona fides" conservadora, Trump lleva muchas décadas siendo un empresario de éxito. Cuando los investigadores empiecen a estudiarle al milímetro, lo que casi seguro ya está sucediendo, es imposible que no surjan auténticas joyas. Impuestos no pagados, trabajadores no contratados, esa ancianita a la que desahució en Brooklyn... El cubo de la basura está a punto de volcarse.

10. Donald Trump no quiere ser presidente
Lleva en este juego toda la vida. La primera vez que Donald Trump flirteó públicamente con la idea de presentarse a la presidencia fue en 1987. Se insinuó en 2000 como independiente, en 2004, en 2008 y algo más fuertemente en 2012. "Habría vencido a Obama", dijo.También hizo flotar la idea de que se presentaría a gobernador de Nueva York en 2006 y que "ganaría fácilmente" su estado en 2014.

A Trump le interesa generar expectativas, dar que hablar, salir en los medios... pero en última instancia no quiere ser un candidato serio a presidente. Las posibilidades de humillación para un ego de su tamaño son enormes, siempre es mejor dejar abierta la puerta del "habría ganado". Además cuando eres un multimillonario casado con una supermodelo... ¿quién quiere un trabajo mal pagado de 24 horas que consiste fundamentalmente en hacerle la pelota a la gente? Lo que quiere Trump es publicidad, lo que quiere es seguir con sus negocios y sus libros y sus seguidores y su reality. Y hasta ahora este teatrillo siempre le ha salido bien.

lunes, 13 de abril de 2015

Todo lo que necesitas saber sobre la candidatura de Hillary Clinton

Hillary Clinton anunció ayer, oh sorpresa, que quiere ser la próxima presidenta. No dio un mitin en la puerta de ningún edificio público ni se rodeó de su familia ni tuvo que acallar los aplausos de sus seguidores. Lo hizo mediante un vídeo de poco más de dos minutos en el que a ella no se la ve hasta bien pasada la mitad. Y este vídeo representa todo lo que debes saber de su candidatura: Hillary es ahora Hillary la humilde. ¿Por qué? Porque está muerta de miedo a no conectar con los votantes.

Y hace bien, porque ya dije hace tiempo que hay unas cuantas buenas razones por las que es difícil que el americano corriente se identifique con Hillary.  De ahí el mensaje "esto no va de mí, sino de ti" que no tiene nada de nuevo en la política estadounidense. De hecho la propia Clinton ya lo usó en su exitoso desembarco en Nueva York tras dejar la Casa Blanca. La exprimera dama se presentaba al Senado por un estado en el que llevaba viviendo diez minutos y arrancó su campaña con lo que llamó un "listening tour" de ir charlando con votantes condado a condado. Arrasó.

En las primarias demócratas de 2008 probó una estrategia diferente: esa de ir de "inevitable", de espantar a todos los demócratas, de no querer ganar sino arrasar. Ya sabemos cómo acabó aquello. Esta vez no quiere cometer los mismo errores y huye de todo lo que de la apariencia de que la victoria es segura. Irónicamente, en 2008 tenía varios rivales de entidad empezando por Obama. Ahora, en 2012, ningún demócrata de primera fila se ha atrevido de momento a retarla.

Hillary sigue siendo una mala candidata, lo que supongo que no significa que tenga que perder. Un candidato demócrata medio decente podría hacerla descarrilar pero parece que hay muchos empeñados en que no sea así: Obama mismo, diciendo que sería una "excelente presidenta", o inluso el propio partido demócrata que parece celebrar su candidatura. El establishment lucha por una coronación pero los votantes no están tan convencidos: el 72% de los demócratas e independientes querrían que alguien se presentara contra ella en primarias.

Ella, por si acaso, no se sale un milímetro de su nueva estrategia de "escuchar" y arranca la campaña cargada de humildad. Tanta humildad que su primer acto de campaña es conducir desde su casa en Chappaqua (New York) a Iowa en... furgoneta. Una furgoneta que ha bautizado Scooby Doo por su parecido con la del dibujo animado. Pero que nadie se engañe con esa fachada de amateurismo. Mientras Scooby viaja a Iowa ya empieza a moverse una poderosa maquinaria que espera recaudar 2.500 millones de dólares de aquí a las elecciones. No se puede ganar de otra manera.

jueves, 2 de abril de 2015

La piel está muy sobrevalorada

Artículo original en urna15.com

El Partido Popular anda preocupado estos días. A pesar de lo bien que lo están haciendo todo el vulgo se empeña en aborrecerlos. No se lo explican... y eso que han puesto a trabajar en ello a las mejores cabezas de la casa empezando por Floriano. 

Después de mucho darle a la cabeza, ves, creen que la cosa es que no se están explicando bien. ¡Eso tiene que ser! Con los prodigios que ha obrado Rajoy en estos tres años y medio no tiene sentido que las masas no lo saquen en procesión. Así que la culpa tiene que ser de los apóstoles. No son los milagros, es que el evangelio no está bien redactado y a San Juan y a San Mateo les falta "piel". No conectan con el público.

Cristóbal Montoro, que es de los que tiene claro que no es lo mismo predicar que dar trigo, anda de vía crucis. Todo porque se le ocurrió decir en la radio que a él lo de "la piel" le parece una cosa así como una completa gilipollez. 

"La piel, el cariño y la empatía la dejo para otros. Yo no estoy aquí para dar cariño, todo el mundo lo sabe. No me hace falta empatía sino datos que digan que digan que el país está creciendo"

Y a mí este arranque de sinceridad me gustó tanto que llevo rezándole novenas desde hace una semana pero el personal anda cabreadísimo porque el ministro no tiene empatía, vaya por Dios. Pues fíjate, yo la empatía de Montoro no la quiero para nada, ni quiero la del resto del gobierno ni mucho menos la de las cabezas pensantes de Génova. ¿Saben lo que yo quiero?

Lo que yo quiero son los tres millones de empleos que me prometió González Pons en la última campaña y, si no es mucha molestia, unas leyes laborales que no dejen a todos los asalariados con el culo al aire. Si puede ser, me viene bien que me devuelvan la subida del IRPF que iban a bajar y las dos del IVA, esa contra la que se manifestaron y esa otra que después impulsaron. Que me vayan trayendo esto y yo les mando la piel y la empatía donde me digan. 

Hay que ser cortito para pensar que el problema del PP está en la comunicación. Los genios populares están convencidos de que el problema es que no han escogido un buen papel de regalo para el mojón que nos quieren vender y no se dan cuenta de que con lazo o sin lazo el mojón, mojón se queda

La gente no quiere piel ni empatía, no necesitan palmaditas en la espalda ni alabanzas a sus "sacrificios". Lo que a muchos les asquea del PP no es su torpeza comunicativa sino meter una papeleta en la urna que se parece mucho a la lista de recibís de los papeles de Bárcenas. Da igual cuánto los intenten convencer de lo bien que están porque nadie sabe mejor que ellos. El problema de Rajoy y los demás no es el mensaje, ¡es la realidad, estúpido!

domingo, 15 de febrero de 2015

Sobredosis de inútiles

No sé si Tomás Gómez es un trincón, de lo que estoy seguro es de que es un inútil. Si hubiera un salón de la fama de los políticos inútiles, el retrato de Tomás Gómez estaría de los primeros y las camisetas con su cara serían las más vendidas de la tienda de souvenirs. Pero también es justo decir que Tomás Gómez, el inútil, era el líder más apropiado y más natural para un partido inútil. Un partido que en el salón de la fama de los partidos inútiles se sentaría a la derecha del PP andaluz y a la izquierda de los nacionalistas extremeños: el Partido Socialista de Madrid.

Sólo un partido que se encuentra feliz y satisfecho en la inutilidad, en el sueldecito público y la falta de responsabilidades, puede hacer las cosas que ha hecho el PSM. Da igual medida de su carácter el elegir y reelegir a un perdedor como Tomás Gómez, como el aceptar dócilmente que Pedro Sánchez borre de un plumazo a la dirección que habían elegido. La rebelión en el PSM para defender a Gómez ha durado minuto y medio, lo que ha tardado unos cuantos exalcaldes fracasados y opositores profesionales en darse cuenta de que para seguir chupando, no queda sino plegarse.

De tanto plegarse, ya tienen hecha la bisagra. Lo que pasa es que suelen doblar el espinazo ante el PP casi por deporte y lo de rendirse ante Ferraz es una categoría algo más novedosa. ¿Y habéis escuchado todas esas protestas de los barones socialistas de otras comunidades? Yo tampoco. Es otra parte del legado de la inutilidad de Tomás 'invictus' Gómez: no sólo ha aniquilado electoral y anímicamente al socialismo madrileño, sino que se las ha apañado para colocar a su partido en el lado malo de todas las guerras. No hay pelea interna del PSOE federal en la que Gómez no haya optado por el bando perdedor. Incluida la última. 

Como decía este fin de semana Jaime Treceño, a Pedro Sánchez nadie tiene que contarle estas miserias porque se las sabe todas. Su trayectoria en el PSM le ha hecho testigo de lujo de todos los desastres. Es difícil no reconocerle el acierto de quitarse de enmedio a Gómez, pero bienvenidos a esta nueva era en la que desde un sillón en Ferraz se puede descabezar a cualquier federación socialista sin más explicación que un cálculo electoral. 

Nos quedamos más tranquilos al saber que el socialismo madrileño queda en las hábiles manos de una gestora encabezada por Rafael Simancas con la ayuda de todos los enemigos de Gómez que quedaban disponibles. O en las de un exministro que ni siquiera es militante. O en las de Carmona que, un días después de ver apuñalado al hombre al que le debe todo, ya se está postulando para sucederle

Como de costumbre, el panorama del socialismo madrileño luce prometedor.




domingo, 8 de febrero de 2015

La caída del hombre que inspiró a Will McAvoy

¿Quién no lo ha hecho? Esa anécdota tan buena que después de repetirla mil veces ya no es del amigo de un amigo, sino que prácticamente estabas allí. Y si de verdad estabas allí, ya no era el amigo de un amigo sino que eras tú en persona. Pero lo que pasa es que la anécdota en cuestión no es esa vez que te encontraste (o un amigo) a Leonardo Dantés en una piscina pública, sino aquella vez que dispararon a tu helicóptero (el de al lado) cuando sobrevolabas Irak.

El problema, también, es que el autor de la mentira no eres tú en la barra de un bar sino Brian Williams ante millones de espectadores. Y estaremos de acuerdo en que encontrarte a Leonardo Dantés en una piscina pública es impactante y difícil de olvidar, pero mucho más impactante debe ser que te ataquen con un lanzagranadas sobrevolando territorio de combate.

Lo de Brian Williams contando la historia falsa pero no tan falsa es muy humano. Lo digo porque la primera vez que contó lo del helicóptero lo hizo con la verdad, diciendo que tuvieron que aterrizar porque al helicóptero de al lado le impactó una granada. Fue con el tiempo que embelleció la cosa para llevar la granada a su helicóptero. Viste más pero claro, a qué precio.

El precio lo empiezas a pagar cuando un exmilitar llega al Facebook y comenta en el vídeo de tu mentira "Perdona tío, pero no recuerdo que fueras en mi aparato. Lo que sí recuerdo es cómo te acercaste una hora después de que aterrizaramos a preguntarme qué había pasado". Vaya. Y tú lo reconoces rápidamente y pides disculpas por un error que, dices, no fue intencionado. Pero ya es tarde porque en los grandes medios de Estados Unidos, y esto les honra, la mentira con mayúsculas sigue siendo mortal. Mortal de perder el trabajo y mucho más, como ya contamos por aquí. En el caso de Williams, mortal de que hoy tienes una audiencia diaria de nueve millones de personas y mañana tienes que marcharte a casa "durante los próximos días" pero sin saber si volverás.

Toda una condena para el persona que inspiró al menos un poco el personaje de Will McAvoy en The Newsroom. No el guerrero de la ética periodística de las últimas temporadas, sino el de los dos primeros capítulos. El presentador que no se mete en problemas y cuyo principal valor es precisamente eso, caer bien y no irritar mucho. Una cualidad que vale, o más bien valía, un sueldo de diez millones al año. Fíjate si te puede salir caro hacerte el guay poniéndole pimienta a una anécdota... en la televisión nacional.

viernes, 6 de febrero de 2015

Lo que debería enfadarnos de Podemos (y de los demás)

El primer problema de la política española no es la corrupción, es la mentira. De ahí viene todo lo demás. No hablo de la mentira circunstancial, de la trola diaria para salir del paso, sino de la mentira fundamental. Ese travestismo les provoca en un agudo complejo de partido único. El grave trastorno que ha llevado a Cospedal a decir que el PP es el partido de los trabajadores, a Zapatero a declarar que bajar impuestos es de izquierdas y a Rosa Díez, en el colmo de la hipérbole, a asegurar que los españoles son de UPyD... lo que pasa es que no lo saben.

El problema es que esta idiotez no conoce de casta y el nuevo chico del barrio también quiere ser lo que los americanos llaman un "one size fits all", una talla que sirva para todo el mundo. Unos zapatos que le valgan al que usa mocasines del 44 y a la que se pone tacones del 35. Nos venden que eso es posible y como resulta que no, que no es posible, pues entonces hay que mentir. Mentir a boca llena.  Así es como uno acaba diciendo esas chorradas de la centralidad del tablero aunque haya sido marxista hasta anteayer y haya estado metido en esas cosas del materialismo dialéctico y la plusvalía hasta la coleta. Un absurdo.

Esta desnaturalización es ofensiva y peligrosa para el votante. No ya porque le estén tomando a uno por tonto, que también, sino porque esta esquizofrenia tiene sus consecuencias. Acaban los izquierdosos socialistas indultando banqueros y los liberales populares regalando dinero público a las empresas privadas. El personal se despista, claro, porque su gobierno de derechas igual le sube los impuestos que le encarcela manifestantes. Y cuando gobierna la llamada izquierda lo mismo le da por regalarle 3.000 millones al cártel de las eléctricas que te hace de una vez una ley de dependencia como Dios manda.

En lugar de aprender de todo esto, Podemos ha redoblado. Su travestismo me indigna casi tanto como las cuentas de Monedero y sustancialmente más que la beca de Errejón. Me enferma por lo burdo del montaje: nos quieren contar que están a cien kilómetros de dónde andaban hace sólo un año pero encima defienden que siguen en el mismo sitio. Un giro copernicano sin giro que aparentemente los  ha llevado de ondear la bandera roja al centro del tablero pero sin moverse ni un centímetro. Y lo peor es que ha sucedido en mucho menos tiempo del que llevó a Jiménez Losantos y Pío Moa de la militancia comunista al cielo liberal de la derecha.

Ser de izquierdas no es malo, ser de derechas tampoco. El gobierno tiene que gobernar por el bien de todos pero lo menos que se le puede exigir a los políticos es la honradez de no ocultar lo que son. O si lo ocultan, que sea con un subterfugio enrevesado y muy inteligente pero que no nos insulten, porque ser un entusiasta de cualquier partido cada día requiere más fe.  Hasta que los políticos no nos respeten los suficiente como para no tratarnos como a idiotas, esto tiene mal arreglo.

martes, 3 de febrero de 2015

Viaje a las dos Américas

Todavía no he encontrado un mal momento para ir a Estados Unidos, así que allí estuve la semana pasada echándole un ojo a mi otro país. Un país de contrastes.

Empecé el recorrido a las afueras de Washington DC, en eso que los americanos llaman 'suburbs' pero que tienen poco que ver con lo que nosotros llamamos suburbios. Imaginad calles limpias y césped arreglado al milímetro; puertas que nunca se cierran con llave y familias, muchas familias. Muchísimas familias blancas.

Pero en Maryland hasta los ricos son demócratas. En el condado de Montgomery, donde estaba, Obama le sacó a Romney más de 40 puntos de ventaja. En un lugar donde la familia típica gana casi el doble que la familia típica estadounidense, la gente vota abrumadoramente a favor de pagar más impuestos para mantener mejores servicios públicos. Los republicanos no se lo explican.

La siguiente parada era Florida, el 'swing state' por excelencia siempre alternando entre republicanos y demócratas. Fue un placer pasar de la nieve al "invierno" de 26º a pleno sol; sobre todo mientras FOX News, la cadena de noticias más vista del país, salía a la calle a preguntarle a la gente si seguía "creyendo" en el calentamiento global a pesar de las nevadas. El sur de Florida es políticamente particular: cubanos fervientemente anticomunistas que votan republicano y ancianos judíos millonarios que siempre estarán con los demócratas.

Pero más allá de South Beach o de la Little Havana, a casi cuatro horas de carretera sobre los Cayos, está Key West. Un paraíso turístico lleno de cincuentones blancos bebiendo como si fueran los sanfermines, y comportándose también como si fueran los sanfermines. Tal vez sea por el tiempo que Hemingway pasó entre ellos. Y en el mismo estado en el que de cada cuatro habitantes uno es hispano, la gente pasea con camisetas que dicen "¿Por qué demonios tengo que pulsar uno para que me atiendan en inglés?" o que sobre un mapa del país blanco escriben "Estamos completos, jodéos". Como digo, un país de contrastes.


jueves, 22 de enero de 2015

Obama sin complejos

Obama está volviendo a verle el lado dulce a la política. Después de un año repitiendo machaconamente sus éxitos económicos sin ningún efecto, ahora inexplicablemente los estadounidenses comienzan a creérselo: hacía 18 meses que su popularidad no llegaba al saludable 50% en el que ahora está. Parece que por fin el ciudadano medio percibe que la cosa está mejor y eso es lo que permitió a Obama el martes subir relajado y confiado a la tribuna para dar su discurso del Estado de la Unión.

Un  discurso que podría titularse como aquel anuncio de Ronald Ragan "Amanece en América" por sus generosas dosis de optimismo y esperanza en el futuro. Obama empezó diciendo que estos 15 años de siglo XXI no han sido fáciles con terrorismo, guerras y recesión, pero que "hemos cambiado de página". Ahí comenzó un relato convincente de sus logros, algunos indudables como la creación de empleo más fuerte desde 1999  o la reducción del déficit.

No hubo ideas revolucionarias pero si más testosterona de la que nos tiene acostumbrados: rapapolvos a la nueva mayoría republicana y amenazas de vetar lo que no le guste. Propuestas sociales de subir el salario mínimo y hacer gratuita la universidad pública. Pero lo verdaderamente relevante fue el tono. Desafiante, guerrero y sin complejos.

Hasta se permitió su chiste, un pescozón a los republicanos que fue casi lo que más me gustó. Una pequeña chulería: "No tengo más elecciones en las que competir - y ante el aplauso añade - Lo sé porque ya gané las dos veces".

A pesar de sus llamadas a la cooperación entre los partidos, se nota cierto cinismo. Cosas de llevar seis años viendo el gobierno de cerca. La retórica, eso sí, de la misma excelente calidad de siempre.

Podéis encontrar el vídeo completo del State of the Union y estos son los textos en inglés y en español.


domingo, 18 de enero de 2015

Los hispanos siguen siendo irrelevantes para los republicanos

En 2008 Obama se hizo con el voto de dos de cada tres hispanos y en 2012 el presidente aumentó aún más su ventaja, llevándose más del 70%. En esas elecciones los hispanos formaron un 10% del electorado y resultaron particularmente decisivos en estados claves como Florida o Colorado. Tras aquel segundo vapuleo presidencial, el propio partido republicano hizo un doloroso examen de conciencia sobre lo mal que lo había hecho con los hispanos.

El papel lo aguanta todo y en papel se quedaron las buenas intenciones. No han podido o no han sabido acercarse a los hispanos y la posición del ala dura contra cualquier tipo de reforma a favor de los inmigrantes ilegales no facilita las cosas. Pero luego está el tema de los símbolos, los mensajes, los gestos.

Una vez más, el partido republicano ha excluido a Univision de sus debates de primarias. De los 12 debates, ninguno se celebrará en la cadena que llega al 96% de los 12 millones de hogares hispanos. Puedo imaginar la lógica del argumento republicano: no hay muchos votantes de primarias republicanas en la audiencia. Sin embargo pierden otra vez la oportunidad de hacer un gesto. A los demócratas no se les pasa nunca: ya tuvieron debate en Univision en 2008.

viernes, 16 de enero de 2015

El próximo presidente se escribe en pasado: Bush, Clinton, Romney...

A veces parece que hemos vuelto a 1992: Bush contra Clinton es el tema de moda. Sólo que este Bush es Jeb, hijo y hermano de presidente, y esta Clinton es la de siempre, la mujer de Bill Clinton entre otras muchísimas cosas. Lo de Hillary Clinton contra Jeb Bush tiene algo de conflicto dinástico y además refuerza el tufillo a antiguo que están tomando los primeros momentos de las elecciones presidenciales de 2016.

De lo bueno y de lo malo de apellidarse Bush ya hablé hace unas semanas y de Hillary poca novedad hay que contar salvo que parece dispuesta a repetir sus errores pasados. En los medios políticos ya se leen frases como "sabemos que muy probablemente no tendrá ningún rival real en las primarias demócratas y eso le permitirá centrarse en las generales mucho antes que ningún otro".

Falso: con toda seguridad tendrá un rival, uno que ahora no parezca real pero... que en cuanto ella comience a "centrarse en los generales" ganará terreno. ¿Por qué? Porque cuando te "centras" en las generales asumes un discurso y unas promesas que son atractivas para el votante independiente y moderado que decide las generales. Un discurso y unas promesas que dejan frío cuando no cabreado al votante demócrata que es, no lo olvidemos, quien vota en las primarias y quien decide el candidato del partido.

Ya he contado aquí unas cuantas por qué creo que Hillary no puede ganar, que tiene mucho que ver con que a la gente no le gustan mucho los productos antiguos. Jeb Bush suena de otra manera, hablando en español y con sus opiniones muy hacia el centro del partido republicano, pero el olor a naftalina que echa Hillary va mucho más allá de su apellido. La cosa de momento va funcionando y ni un demócrata se mueve. Pero recordemos como acabó 2008...

Tal vez este ambiente de 'revival' sea lo que no hace más que levantar cadáveres políticos de sus tumbas. El último es Mitt Romney, dos veces candidato y dos veces perdedor. Quiere ir a por la tercera y por cada líder republicano que lo apoya hay tres diciendo por las claras que es un tipo excelente y maravilloso y que debería quedarse calladito y no molestar. Tendría interés ver por dónde se divide el establishment en un enfrentamiento entre él y Jeb Bush.

Los republicanos ven cómo desfila también el gobernador de New Jersey Chris Christie, algo hundido, y se dan cuenta de que por el momento no les salen más que candidatos centristas. Tal vez si ese sector se divide es el momento para un candidato conservador: el pastor Mike Huckabee se deja querer para un nuevo intento y lo mismo el ultracatólico Rick Santorum. De momento, en ambos lados, se ven las mismas caras de siempre. Pero aún es muy pronto... queda poco más de un año para los caucus de Iowa.

martes, 16 de diciembre de 2014

Jeb Bush for President: ¿no hay dos sin tres?

Jeb Bush ha anunciado oficialmente que quiere ser presidente. O más exactamente que ha "decidido explorar activamente la posibilidad de presentarse". Es lo más cercano a un paso al frente que se puede lograr a estas alturas de la película. De ser elegido, Jeb sería el tercer presidente de la familia pero aún más importante: los tres últimos presidentes republicanos serían el padre y sus dos hijos.

Y tú dirás, ¿cómo? ¿Cómo el historial familiar no supone una losa insuperable para sus ambiciones? Pues te sorprenderá saber que el apellido Bush va a ser el menor de sus problemas. Para empezar, si acaba enfrentándose a Hillary Clinton el problema de convertir la presidencia en algo hereditario desaparecerá: lo que todos hacen es como si nadie lo hiciera. Y luego está lo de que el odio que suscitó el presidente Bush hijo en su día ya ha amainado: está en su máximo de popularidad de los últimos 9 años. Bush padre, el mismo al que ni reeligieron, tiene unas cifras de aceptación propias de una estrella del rock.

Así que si Jeb Bush no tiene éxito en el camino de sus mayores no será por Iraq, ni por Guantánamo, ni por Katrina, ni por el hundimiento de la economía. De hecho el apellido ayudará: le pondrá en contacto con la formidable red de donantes que cultivaron los dos presidentes. El problema de Jeb Bush vendrá de otra lado, de su derecha.

Es toda una ironía: los principales obstáculos que Jeb tiene para alcanzar la presidencia son las mismas cosas que harían de él un buen candidato. Me explico: con su mujer hispana y su perfecto español, puede hacer mella en la ventaja que ha dado a los demócratas las dos últimas elecciones. No es cosa de estética, sus postura acerca de la reforma migratoria es verdaderamente progresista. También sus ideas sobre educación, incluyendo la implicación del gobierno federal y recortando la autonomía de los estados y consejos electorales. Poco republicana y muy popular.

Son sólo dos ejemplos, pero muy ilustrativos. Dos medidas populares y que podrían ayudar a un candidato republicano a llevarse de calle a los votantes indecisos que deciden las elecciones presidenciales. Sin embargo, son las mismas dos medidas que podrían hundirle en las primarias republicanas y sin ganarlas, no se puede llegar a la presidencia. Regularizar indocumentados es mentar al demonio entre los conservadores que deciden los vitales caucus de Iowa o la trascendental primaria de South Carolina. Limitar la autonomía escolar no va a sonar muy bien a los votantes rabiosamente independientes de la primaria republicana de New Hampshire, fundamental para un candidato medio centrista como Jeb.

Aún así, se ha decidido, y es admirable. La última vez que puso su nombre en una papeleta ni siquiera existía facebook, el medio que ha escogido para comunicar la noticia. Tiene garantizado dinero y apoyo institucional, además de ser exgobernador de un estado que es casi garantía de victoria nacional para un republicano: Florida. Sería un candidato formidable pero, ¿conseguirá pasar el test de 'los suyos'? Lo sabremos dentro de poco más de un año: en enero de 2016 empiezan los caucus.



jueves, 6 de noviembre de 2014

La paradoja Juncker: siempre pierde la UE

Tiene gracia el asunto de Juncker, hay que reconocerlo. Sobre todo por el encanto de esas historias que "todo el mundo sabía". Todo el mundo sabía que Luxemburgo está feliz de ser el paraíso fiscal de la Unión Europea y que gran parte de la prosperidad (mucha) de este 'estadillo' se basa en escamotear a sus socios. ¿Cómo? Permitiendo a grandes empresas pagar allí de baratillo los impuestos que debieran haber dejado por sus ventas en el resto de países de la Unión. Todos lo sabían pero lo que cuenta es tener el papel y eso lo ha conseguido el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación o ICIJ. Tres hurras.

Y es bien irónico que esto le pueda costar el puesto a Juncker, el primer ministro luxemburgués que montó el sistema defraudador y que hoy preside la Comisión Europea. Toda una metáfora del gran problema de la Unión : la misma persona juega en diferentes momentos el rol del jefe de estado miope que trata de sabotear la unión para ganar en el corto plazo y el de directivo comunitario que intenta hacerla avanzar en una dirección que beneficie a todos los socios.

Aunque su conversión sea más o menos reciente, Juncker ha empezado a encabezar la Unión con unos aires europeístas y enérgico no vistos desde los tiempos de Jacques Delors. Desafiante y casi impertinente con el 'otro bando', el de los jefes de estado que se niegan a ceder competencias o a cumplir las normas a las que ya se comprometieron, Juncker anticipaba una nueva etapa de activismo que hace mucha falta en el anquilosamiento comunitario. Sin embargo, su pasado al servicio de los intereses contrarios le hace tropezar antes de empezar.

Aplaudiendo el fantástico trabajo periodístico que ha revelado el escándalo de Juncker, es difícil pasar por alto que quienes más tienen que ganar con su caída son precisamente aquellos que patrocinan una Unión torticera y corta de miras donde el esquema luxemburgués es la aspiración de todos los estados. Sorprende que la catarata de revelaciones sobre el pasado de Juncker, de firma casi siempre británica, refuerce a aquellos que quieren en la comisión otro oscuro burócrata sin carisma ni energía como los de los últimos años. Alguien que no haga sombra ni dé ruido y que se adapte bien a esa Europa en la que lo único común va a ser los mercado.

(1) Ya escribí sobre los ataques a Juncker en el pasado porque la verdad es que él no me gusta, pero sus enemigos me gustan menos aún.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Las 5 claves del desastre demócrata: el fin de la era Obama

Lo de anoche fue menos una batalla que un linchamiento. Los demócratas pierden el control del Senado tras ceder siete escaños. Los republicanos amplían su ya considerable ventaja en la Cámara de Representantes. Es el fin de la era Obama: nada de lo que se proponga hacer saldrá adelante. Si cualquier presidente es un 'lame duck' o pato cojo en sus últimos dos años, Obama es un pato que va arrastrándose.

En desventaja: el Senado es la más simbólica de las derrotas pero aquí lo tenían difícil. Esta cámara se renueva por tercios cada seis años y este año le tocaba la reelección a los que habían llegado en 2008, un año en que la victoria de Obama arrastró mucho más voto demócrata que habitualmente. De los 13 asientos verdaderamente en juego, diez estaban en manos de los demócratas. Así es mucho más fácil perder.

Un electorado blanco y viejo: para los demócratas es un verdadero drama. Los votantes republicanos son fieles mientras que elementos clave de la coalición demócrata sólo votan en año presidencial y deciden quedarse en casa en las elecciones de mitad de mandato. El mejor ejemplo es el de los votantes jóvenes, un grupo particularmente pro-demócrata. Los votantes entre 18 y 29 representaron un 13% del electorado mientras que en las últimas presidenciales eran el 19%. Lo mismo se puede decir de latinos y afroamericanos: votan demócrata pero cada cuatro años más que cada dos.

Obama: más de la mitad de los estadounidenses suspenden a Obama y eso se nota. El presidente ha hecho lo posible por parecer invisible esta campaña, principalmente porque así se lo han pedido sus candidatos, pero no ha bastado. La campaña republicana se ha basado en hablar de él y de cómo el demócrata X era el mejor amigo del presidente. Ha salido bien. Ahora Obama tiene que asumir que conseguirá poco o nada del Congreso republicano y que tendrá que usar su veto para para las propuestas más ambiciosas de los legisladores. Empieza una nueva era.

Así son las midterm: tampoco hay que extrañarse tanto, las elecciones de mitad de mandato son un desastre para el partido del presidente salvo en casos muy excepcionales (estoy pensando en las que se celebraron poco después de los ataques de 11-S). Es cierto que lo del Senado duele porque los demócratas no tenían malos candidatos y que perder la gobernación de un estado tan azul como Massachusetts es tremendo, pero han salvado algunos muebles.

¿Y ahora qué? Pues ahora a pensar el las presidenciales de 2016. Un probable candidato republicano como el senador de Kentucky Rand Paul ya está intentando culpar del desastre demócrata a la probable candidata del partido, Hillary Clinton. La campaña para la Casa Blanca empieza hoy mismo, con los candidatos reunidos en sus cocinas decidiendo si dan o no el salto. En el Senado será mal año para los republicanos, que se jugarán muchos asientos que hoy tienen. Pero si logran la presidencia y aguantan las dos cámaras podrán imponer su agenda sin miramientos.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Adiós, Ana

Fuera de un golpe militar, Ana Botella sólo podía llegar a alcaldesa por accidente y fue eso lo que pasó. Se coló en el ayuntamiento por la puerta de atrás y supongo que algunos pensaron que a lo mejor resultaba ser lo que no parecía. Pero no, resultó ser justo lo que parecía e incluso con las inmensas tragaderas que tiene Madrid para lo popular, al alto mando marianista le ha parecido demasiado.

Pero además de su escaso talento para la política, lo que ha descabalgado a Ana Botella es un ataque fulminante de no ser Gallardón. Esto es, de no tener la flor en el culo que ha tenido toda la vida el hoy ministro. A una Botella casi recién llegada se le monta una tragedia enteramente gallardonesca en el Madrid Arena y nadie dice ni media: una imprudencia permitida, apadrinada y consentida por el núcleo duro del antiguo alcalde. Luego se mete en defender a golpe de cup of coffee una olimpiadas que probablemente no le importaban un pito y que eran, de nuevo, expresión de la megalomanía de su antecesor. Y para colmo le cae esta epidemia de ramas asesinas, la clásica desgracia que tiene algo de negligencia pero lo suyo de mala fortuna.

Porque estas cosas a Gallardón no le pasaban. O a lo mejor sabía escurrirse mejor, porque es indiscutiblemente más listo que Botella para los asuntos políticos. O a lo mejor El País y la SER le rascaban tanto la espalda que ni nos enterábamos, cuando les parecía la encarnación ni más ni menos que de la derecha europea, moderada y respetuosa. Su sueño popular que se les ha vuelto pesadilla al llegar a ministro, deseoso de enmendarse con la derecha poco europea y nada moderada ni respetuosa que aún tiene su influencia en el PP.

Sólo la casualidad podía ponernos de alcaldesa a Ana Botella, pero eso ya le dejó el karma tan revuelto que las desgracias le han desfilado todas juntal. Rama a rama.

domingo, 7 de septiembre de 2014

París es siempre lo mismo, ¡Viva París!

A París hay que venir todos los años, no vaya a ser que cambie un poco. Como europeos de pro, esta es nuestra meca: del mismo modo que Nueva York es la gran ciudad estadounidense aunque Washington despache los asuntos de gobierno, París es el alma de Europa aunque los fondos de cohesión se repartan en Bruselas y las decisiones se tomen en Berlín. De Londres, mejor ni hablar.

Así que yo predico con el ejemplo y vuelvo todos los años convencido de que cada vez pongo mejor acento y que las tres semanas que pasé como estudiante en la Alliance Française en 2006 están dando fruto tardío. Y me encuentro todo igual y me encanta: empiezo el mismo recorrido de siempre haciendo zigzag por el Sena y no cojo el transporte público ni un poco para no perderme ninguno de esos pisos en los que me veo viviendo desde hace años. Compruebo también que los camareros siguen siendo igual de impertinentes y que me sigue dando igual: yo podría vivir aquí seis meses sólo paseando y sin juntarme mucho con nadie.

Me encanta París como un decorado. A los edificios monumentales les va bien el tipo de gente que pasea por la calle con aire de ser de aquí. También es cierto que parece que a la Francia de ahora, con su anquilosamiento económico y otras desgracias, le cuesta cada vez más llenar esa carcasa impoluta y gloriosa que tiene por capital. El legado en mármol de las glorias revolucionarias y reaccionarias se lleva mal con el presente, pero no pierde ni un poquito de brillo y eso es lo mejor que tiene París. Las apariencias se mantienen pase lo que pase, placa a placa.

Pero no corramos a enterrar a Francia por todo lo que fue, que es mucho. Aquí la especialidad de la casa es reinventarse para seguir igual. De corderos complacientes en la Segunda Guerra Mundial se las apañaron para emerger si no vencedores, al menos con la insolencia de los vencedores; todo merced a un número mínimo de arrojados comunistas a los que la posguerra no dejó nada. También pareció luego que el mastodóntico estado gaullista acabaría derribado por los del flequillo y en vez de eso crecieron para heredarlo y resultó que a Mitterrand le iba todavía mejor aquella pompa imperial.

Y así siempre. Cómo me gusta París, hay que venir todos los años.

viernes, 22 de agosto de 2014

Reencuentro con España

Me he encontrado a España un poco menos ceniza, pero igual de revirada. Me cuentan que las cosas van mejor, algo mejor, un poquito mejor, apenas nada; pero me hablan de la economía y de la política como quien habla del tiempo, que puede uno intentar pronosticarlo pero no controlarlo. Que si le da por llover llueve y es lo que hay. Que si resulta que hace sol, esa suerte que tenemos. Pero que somos irrelevantes o peor, impotentes.

Me hablan de los políticos como de una desgracia bíblica permanente que hay que sobrellevar lo mejor posible. Y eso que tengo mi cuota de simpatizantes de Podemos, pero ni siquiera estos me parecen entusiastas. "Dan caña, y eso hace falta", me dicen. Como si la caña fuera lo único a lo que se puede aspirar. Y a lo mejor es verdad. 

España hace rato que ha dejado de ser dócil pero sigue igual de resignada, es un animal herido. Está tan rabiosa como la dejé, pero no confía en nadie. No hay mesías de ninguna clase, ni siquiera tipos honestos. Nadie tiene el beneficio de la duda. El escepticismo es salvaje y rampante, y parece a la vez la única opción razonable y la realidad más aterradora.

Da pena volver a un país en que nadie cree en nada. Nada por encima del nivel de la calle, nada que salga en televisión, nada que se proponga hacer nada. Resignación, estoicismo y rabia a raudales. Es un mecanismo natural: hay que tener cuidado porque la fila de los oportunistas es tan larga como la de los parados de 48 años que piensan que ya nunca volverán a trabajar, cuyas parejas e hijos han aceptado que ya no volverán a trabajar.

Las cosas van a mejor, yo también creo. Pero ya decía Carlos Goñi que el tiempo es el tiempo y él decide. Resignación.

viernes, 15 de agosto de 2014

Bronx: pedazo de cielo - Sebastián Vallejo

N. del E.: mi amigo Sebastián Vallejo se siente inexplicablemente irritado por mi defensa de Queens. Reproduzco aquí en su totalidad su guía del Bronx, otra parte esencial del Nueva York olvidado. Sebas tiene el cuajo de no haber incluido el estadio de los Yankees pero por lo demás le hace justicia a su barrio que es también mi segundo barrio. A todas sus recomendaciones, yo me sumo. Encuéntrenle en su twitter @vallejo086 y en su siempre recomendable columna en El Telégrafo.

Me siento ofendido por los escritores de guías turísticas que han creado un imaginario deprimente alrededor del Bronx. Ese“manténgase alejado” que incluye un paseo en bus donde muestran a los turistas blancos donde viven, sobreviven y mueren los negros y los latinos. El bus no hace paradas. Ni en los semáforos. El mismo editor de este blog, entre su politicalcorrectness y humor fácil, recuerda la vulgar construcción semántica del borough que vio nacer a grandes personalidades, entre ellas a JLofrom the block (el block era el Bronx). Y mientras se vanagloria de Queens, reducto de compatriotas, tresmildolaristas, estudiantes y jóvenes profesionales en búsqueda de lo affordably hípster, se olvida de ese pedazo de cielo en Nueva York que lo vio crecer profesionalmente.

Entonces, el precio que paga el Bronx viene de ese ideal hollywoodense de un Nueva York reducido a Manhattan, de un Bronx reducido a eso de donde todo el mundo quiere escapar. Paga el precio de no acomodarse al sistema. Pero los que decidimos darle su oportunidad, pudimos recoger esas sutilezasque se le escaparon al hombre blanco.

El gran Bronx Zoo
Más de 100 hectáreas de pura naturaleza (y merchandize)donadas generosamente por la Universidad de Fordham. Y es que lo que le falta a Manhattan, le sobra al Bronx: espacio. Uno de los mayores del mundo, el zoológico de Bronx tiene exhibiciones para todas las estaciones. En verano, no faltarán los elefantes, las jirafas, los rinocerontes, los leones, y cualquier otro animal de The Lion King que se acuerden. Todos convenientemente fuera de jaulas. Bueno, jaulas al fin en tanto que no pueden salir. Pero las extensiones que les dan hacen el paseo en la monorriel obligatorio para poder apreciarlos en su majestuosidad (uno no entiende lo alta que es una jirafa hasta que está parado al lado de una jirafa). Y si lo suyo es el invierno, pues ver al tigre siberiano o a un leopardo blanco es casi un privilegio. Con un zoológico casi desierto (nadie va al zoológico en invierno) pueden pasarse horas frente a las exhibiciones descubiertas donde la nieve ya se ha asentado y Leo, un leopardo de nieve, se confunde entre la blancura. A esto se le puede sumar un paseo por una selva artificial para gorilas (es una selva artificial, es una selva… ¡artificial!), o la exhibición de aves donde vuelan libres, o la casa de los roedores (“The houseof Mouse” como para disneyficarlo) donde también hay algunos que logran librarse. Mariposario, paseo en camello, hasta un safari con dinosaurios. Si son padres, ya estarán preparando maletas. Y si no se han convencido ya, puede que hasta vean a un loco tratar de acariciar a un tigre siberiano (no le fue bien) o que se escape una cobra egipcia. Cosas que pasan en el zoo. 

El Jardín Botánico de Nueva York
Otras 100 hectáreas donadas por la Universidad de Fordham (me pregunto qué será de esta gran institución académica). Qué decir sobre este lugar. Si no eres alérgico al polen y eres un fan de la arquitectura neoclásica, este es tu sitio. Hay flores. Y flores. Y más flores. Hay arreglos florales. También hay invernaderos. Los cuales están llenos de flores. También hay plantas. Y muchos colores. Y todo huele bien o huele mal. Pero esperas que en cada esquina alguien esté dispuesto a pedirte la mano. Es música Pop con comedia romántica. Y si quieres una velada con final feliz, no está de más pasarse por aquí antes. Vibran los corazones.

La Cabaña de Edgar Allan Poe
En parte de lo que alguna vez fue el feudo de la familiaFordham, un parque poco encantador con mucho de historia. Es que en una de sus esquinas, cercado por una verja metálica que sugiere los niveles de inseguridad del barrio (lo que no será impedimento para un verdadero amante de la literatura), está la Cabaña en la que vivió Edgar Allan Poe.  Modesta y encantadora, ‘Lenore. Fue la cabaña donde escribió el poema “Annabel Lee”. Fue la cabaña donde escribió “La cabaña deLandor”. Y fue la cabaña donde vivió EDGAR ALLAN POE,nevermore.

La Universidad de Fordham
La universidad jesuita por excelencia. Como en cualquier pueblo chico de Iberoamérica, todo a su alrededor lleva el nombreFordhamFordham roadFordham Plaza. Fordham Station. El barrio se llama Fordham. Con una cerca metálica bastante alta y conspicua, si logran sortear a seguridad, se encontraran antes uno de los campus universitarios más hermosos de Norteamérica. Alma Mater de becarios Fulbright y seudoblogeros. Alma Mater del dueño del Banco Santander. Sitio donde se filmó la película “Beautiful Mind”, en invierno es un postal. Manteniendo al ascetismo jesuita, las estructuras tipo monasterio medieval se funden con una naturaleza exquisita. Sino para estudiar, ciertamente poder pasear distendido por la Universidad, solo para ver y tomar unas cuantas fotos para ponerlas de fondo de pantalla, tomar el Metro North hasta su parada vale la pena. Procura llamar antes para que te dejen pasar. Mientras más cerca del lado oscuro del espectro cromático te encuentras, más asegúrate de llamar.

Fordham Road
Si tienes un espíritu más aventurero, Fordham Road es para ti.Para los que vienen de las latitudes ecuatoriales entenderán la frase “Precios de Bahía”. Almacenes tras almacenes con la más surtida variedad de ropa boricua y los estilos más atrevidos de la cultura afroamericana, todo en oferta. Siempre. SIEMPRE. Celular barato de dudosa procedencia: check. Play Station 5semi nuevo: check. Zapatos Nyke MJ 2300: check. Coco helado:check. No habrá Black Friday que le pueda con los precios quevas a encontrar ahí. A diferencia de la Universidad de Fordham, la relación con el espectro cromático es inversamente proporcional: mientras más te inclinas hacia el lado oscuro, menor será el precio.

La verdadera Little Italy
Pregunta dónde queda Little Italy y en Manhattan no habrá transeúnte que no responda: en Manhattan. Pero el Little Italyoriginal, Arthur Ave., allá donde se filmó parte del El Padrino, queda en el Bronx. Así es, una calle que en los festivales de otoño se prende con todo lo que la cultura italiana en Nueva York te puede ofrecer: pasta, pan, embutidos, gelato, aceite de oliva (¡Oh! La blasfemia). Pintoresca y segura mientras todavía haya luz, Little Italy, este secreto neoyorquino superará con creces cualquier calle adornada para turistas en Manhattan. Por la noche, frecuentar uno de los tantos bares estudiantiles (de precios más que cómodos) que quedan en la zona te garantiza buena vibra y persecución policial simultánea en las pantallas de televisión como en las afueras del establecimiento. La verdadera experiencia surround.

Riverdale
Una joya en el oeste del Bronx, al oeste de Broadway y al oeste de la línea 1, Riverdale se extiende, con sus sinagogas, sus templos ortodoxos, sus Colleges para niños bien (pijos), y sus restaurantes de comida china. Con tiendas de comida orgánica accesibles, licorerías accesibles, restaurantes accesibles y de porciones abundantes, si lo que quieres es alejarte del mundanal ruido, aquí es donde. Con Van Cortland, el parque más grande de la ciudad de Nueva York (toma eso Central Park), puedes disfrutar de nature walks entre bosques, campos de golf y establos. Para los entusiastas de la bicicleta, una vez al año se organiza el Tour de Bronx. O si simplemente quieres saber cómo viven las familias con hijos, algo más cercano al estilo de vida americano vanagloriado por las películas, este es tu barrio. Seguro y amigable, la hora y media que te tomará llegar a la penúltima estación de la línea 1, valdrá la pena, sobre todo cuando, de regreso al hotel, te des cuenta que, a pesar de tu borrachera, nadie intentará asaltarte. Eso es Riverdale.