miércoles, 28 de agosto de 2013

No mascotas, no parejas. O la aventura de buscar casa en Nueva York

Uno de estos carteles nunca lo encontraréis en Nueva York porque no da tiempo a ponerlos. Los pisos duran un par de días en alquiler, o incluso horas. Conseguir piso está difícil y hasta para un simple dormitorio hay que pasar todo un examen en el que además las parejas somos los nuevos parias. Nadie nos quiere: da igual que la habitación tenga baño propio o que adelantes que quieres pagar los gastos comunes como dos personas, no como una. Nada. Entiendo que vivir con una pareja entraña riesgos como verte envuelto en incómodas discusiones de sofá pero, ¿tanto como para ponerlo por delante? La famosa Craiglist donde todos buscamos piso tiene un aviso permanente sobre la ilegalidad de discriminar por género, raza, religión, orientación sexual... pero de lo nuestro no dice nada.

Y si esto no fuera bastante, luego está el tema de que soy un inmigrante sin referencias. Como no estoy aquí para trabajar, no tengo número de la seguridad social, y si no lo tengo quiere decir que no pueden ver mi historial de crédito y saber si soy buen pagador. Y aunque lo tuviera, como acabo de llegar y no he pedido créditos aquí ni nada parecido, mi historial de crédito estaría en blanco... Lo cual nos deja en otras dos soluciones: o tienes un avalista estadounidense o te piden, con una gran sonrisa, la renta del año completo antes de entrar en el piso.

viernes, 23 de agosto de 2013

Gordolandia, USA

Esto es una ensalada en Estados Unidos: tres filetes de pollo, medio kilo de aguacate, un vaso de salsa... La pura demostración de que aquí cualquier intento de comer algo ligero ha de ser llevado con mucho cautela. Cuando menos te lo esperas una inocente magdalena de desayuno resulta que pesa medio kilo y está rellena de cuatro chocolates y si intentas burlar a la hamburguesa pidiéndote una sopa, no te extrañe que ésta lleve panceta y esté cubierta de queso gratinado. ¿Una pechuga de pollo? Prepárate para que sean tres, no quepan en el plato y lleven además patatas fritas y judías en salsa. En fin, que menos mal que uno es enemigo natural de las dietas porque en este país de gordos, muchos gordos no paran de sufrir.

viernes, 16 de agosto de 2013

Que vienen los indios! o por qué el hombre blanco la fastidia allá donde va

La tribu de los Paiute vio por primera vez un hombre blanco en 1844 y ahí empezó a fastidiarse la cosa. Su pueblo llevaba 9.000 años en Nevada, al pie del Pyramid Lake, pero todos sabemos que hace falta mucho menos para que la vida se empiece a complicar. Lo que hacía falta, en concreto, era que se encontrara oro en California y en Nevada y de la noche a la mañana miles y miles de colonos decidieran atravesar sus tierras. Pero claro, era sólo el principio.

Porque los Paiute tenían difícil entenderse con sus nuevos vecinos, empezando por el nombre... Cuando los viajeros se perdían en el desierto y la tribu se acercaba a ofrecerles ayuda, los colonos hacían desesperados gestos de beber, de que necesitaban agua. Así que los indios respondían: Paiute, que es algo así como "el agua está por ahí", pero el hombre blanco creía que se estaban presentando educadamente.

martes, 13 de agosto de 2013

El pasatiempo americano o por qué toda EEUU no es cómo Nueva York

Estoy en Reno, Nevada. Y la mejor forma de definir esta ciudad es decir que se trata de una Las Vegas de serie B. Las dos ciudades tienen mucho en común: están en mitad de un desierto, viven de los casinos y son lugares donde no querrías criar a tus hijos. Sin embargo con su horterismo de cartón piedra Las Vegas se ha llevado la mejor parte. Aquí los hoteles parecen más viejos, las calles más vacías y las camareras más feas. Las tragaperras, eso sí, llenan por igual ambas ciudades.

Pues el caso es que aquí estamos, en Reno, hogar según parece de una importante vascoamericana. Sí, vascoamericana, descendientes de los vascos que emigraron durante las guerras carlistas del XIX y se dedicaron principalmente a la ganadería. Tan en serio se toma Reno su pasado euskaldún que la University of Nevada tiene aquí un Center for Basque Studies.

El caso es que salíamos de un restaurante vasco, precisamente. Caminábamos y yo iba pensando qué poco tenía que ver esa cena con lo que yo recuerdo de la gastronomía vasca. Y justo entonces pasamos por la puerta del Aces Ballpark, orgulloso hogar del equipo de baseball de la ciudad. ¿La entrada son siete dólares? Vamos allá.

domingo, 11 de agosto de 2013

Primer día: por qué ya no quedan barrios 'malos' en Nueva York

Este ha sido mi primer atardecer en Nueva York. Me gusta porque no tiene nada de típico: no se ve el
Empire State, ni el Chrysler y tampoco la Estatua de la Libertad. Es la calleja desolada Queens donde voy a pasar mi primera noche de americaneo entre solares a medio construir, alguna que otra industria abandonada y la sede del periódico de la comunidad coreana de la ciudad, el Korean Times. Mi barrio temporal, para ser precisos, es Long Island City.

Long Island City es un barrio que "va para arriba". Algo que tampoco merece mucho comentario porque en Nueva York no hay más que leer un poco las páginas inmobiliarias para darte cuenta de que todas las zonas van en ascenso: "Harlem ya no es lo que era", "Inwood ya no es lo que era", "Greenpoint ya no es lo que era"... Nada es lo que era. Es un proceso que nunca acaba y que está hecho a la medida de esta ciudad obsesionada con las modas.

Resulta que a los jóvenes artistas nunca les sobra el dinero: cuando no podían permitirse vivir en el Midtown se fueron a un decadente Soho y

sábado, 10 de agosto de 2013

No son horas

Quedan cuatro horas para que suene el despertador y unas pocas más para que despegue el avión. No puedo dormir. Las maletas esperan ya a medio cerrar y la ronda eterna de las despedidas ha terminado. Una nueva vida espera. Empieza, ahora sí, el americaneo.

martes, 6 de agosto de 2013

Por qué Jeff Bezos no es ningún santo y otras reflexiones sobre la venta del Washington Post

En la ciudad de Breinigsville, Pennsylvania, saben bien quién es Jeff Bezos. O tal vez no, pero desde luego conocen la planta que tiene Amazon en la ciudad. Esa que "saltó a fama" porque en pleno verano se trabajaba a 43º de temperatura y en la que la dirección prefería contratar ambulancias que atendieran las lipotimias a instalar aire acondicionado. En un solo día quince empleados necesitaron asistencia por golpes de calor pero no se permitía abrir puertas o ventanas por miedo a los robos. Eso sí, repartieron helado.

Y este, amigos, es el maravilloso mundo de Amazon que Jeff Bezos ha creado y que le da unos beneficios tan inmensos que con un mero 1% de su fortuna ha podido comprarse el periódico que derribó a Nixon. De hecho acabo de leer que al ritmo de ganancias que lleva podría comprarse el periódico cada tres días, porque es lo que tarda en generar los 250 millones de dólares que le ha costado. ¿Es Bezos el demonio? En absoluto, solo es el típico