domingo, 23 de agosto de 2015

Ricos de izquierdas, pobres de derechas

El argumento tiene más años que la tos: "dice que es de izquierdas y resulta que vive en un chalé". Sólo de Ana Belén y Víctor Manuel lo habremos oído cientos de veces. "Mucho hablar del hambre en África pero bien que le gusta el marisco" ¡Hipocresía!  "La alcaldesa dice que le preocupan los pobres pero se va a una mansión de lujo en verano!" ¡Incoherencia!

Aquí parece que para ser coherentes nos tendrían que clasificar según renta, patrimonio y preferencias vacacionales para después comunicarnos qué ideología es socialmente aceptable para nosotros. No es un mal exclusivo de la derecha. No faltan izquierdistas que dicen "no hay nada más tonto que un obrero de derechas". Pues dejadme decir algo: hay pocas cosas más admirables que un rico de izquierdas o un pobre de derechas.

Si tu nómina tiene siete cifras y aún así quieres llevar al poder a un partido que te pondrá un 75% de IRPF es que tienes unos principios admirables. Eso sí, págalo. Si eres pobre de solemnidad y quieres un gobierno que recorte los subsidios sociales porque no quieres que nadie te regale nada, eres un tipo de grandes conviccion. Ahora, no reclames lo que no estés dispuesto a darle a los demás. 

Me parece fantástico que haya gente que vote contra sus intereses. No es estúpido ni hipócrita, es admirable y valiente. Creo que te puede preocupar la malnutrición infantil y pagarte los percebes que tanto te gustan. Creo que puedes necesitar el subsidio de los 400€ y también defender el libre mercado. Los pobres de derechas y los ricos de izquierdas van a contracorriente y reciben muchos palos. Son las minorías étnicas de la lucha de clases. Son idealistas.

sábado, 15 de agosto de 2015

Tres demócratas que quieren aguarle la fiesta a Hillary

Hay sangre en el agua y cuando hay sangre en el agua, ya se sabe que tardan poco en aparecer los tiburones. Especialmente en las transparentes y peligrosas aguas de las primarias a la presidencia de EEUU.

Hillary Clinton es indiscutiblemente el pez gordo de la pecera, pero la tranquila travesía que esperaba se ha visto perturbada. No nada tan rápido como todos suponían. Las últimas encuestas son más que decepcionantes: un izquierdista bastante desconocido como Bernie Sanders la adelanta en el crucial estado de New Hampshire, el mismo en que venció a Obama y 2008 y al que tanto debe la carrera política de Bill Clinton. 

Es prácticamente imposible que un candidato boquerón como Sanders derrote a todo un tiburón como Hillary, pero las dificultades que le está creando son suficiente como para hacer que otros grandes escualos huelan la sangre en el agua y se planteen al menos presentarse. Estos son los que empiezan a moverse. Todos te sonarán:

Joe Biden: el runrún

A favor: el vicepresidente es uno de esos demócratas "de toda la vida", de raíces trabajadoras y aspecto aristocrático, que encanta a la prensa más que a los votantes. Currículum impecable pero más importante, todo carisma. Es de estos que pone en pie un estadio. Ahora todo el mundo lo adora aún más porque acaba de perder a un hijo, una nueva desgracia que se une al accidente que le arrebató a su esposa e hija cuando acababa de ser elegido senador. Es el único que puede competir con Hillary por reclamar la herencia política de Obama y lo tiene mucho mejor que ella para ilusionar a los fanáticos del presidente, que aún son muchos en las primarias demócratas y que no terminan de fiarse de ella después de la agria batalla de 2008. El dinero no debería ser tampoco un problema, pues son ya muchos años de hacer contactos.

En contra: todo lo que tiene de carisma le falta de autocontrol, su lengua le mete en muchos problemas y eso suele resultar fatal en un candidato. Las primarias premian la disciplina y él ya se ha presentado otras dos veces con resultados lamentables, por algo será. Luego está la edad... tendría 74 años al entrar al cargo y aunque goza de buena salud, está haciendo circular la idea de que podría presentarse con el compromiso de estar sólo cuatro años. Mucha gente de su entorno no está muy contenta con la idea de que se presente porque temen que una distinguidísima carrera acabe en una humillante derrota a manos de Hillary. Pero el problema principal de Biden es la estrategia: ¿qué candidato quiere ser? Lo tiene difícil para situarse a la izquierda de Clinton y a la vez no hay espacio a su derecha. Puede declararse heredero de Obama pero el presidente no se pronunciará entre él y Clinton. No puede ser el "candidato del cambio" respecto a Hillary pero tampoco ser la única opción del continuismo. Muy difícil.

En resumen: podría presentarse y podría dar una buena batalla, ¿lo hará? Difícil saberlo. Por un lado en las próximas elecciones se queda sin trabajo y no parece que sea de los que dejan los focos fácilmente pero por otro, ¿merece la pena el riesgo? Sería un pelea durísima en la que tendría enfrente a muchos amigos. Creo que va a sondear más las aguas a ver si habría dinero suficiente y si puede tener de su lado a los arquitectos de las campañas de Obama. Cuanto más débil se vea a Hillary, más cerca estará de presentarse.

John Kerry: el runrún

A favor: tiene una experiencia comparable a Hillary, en el Senado y como candidato demócrata en 2008, además del mismo trabajo que tenía Hillary como secretario de Estado pero con mejores resultados que ella.  Puede presumir de un recién firmado acuerdo con Irán que, al menos a los demócratas, gusta mucho, igual que la apertura a Cuba. Es un buen campaigner que ya ganó unas primarias.

En contra: precisamente eso, ya ganó unas primarias. Su tiempo ha pasado, se dejó ganar unas elecciones por Bush y Cheney, algo que el establishment demócrata no va a dejarle pasar. Imposible recuperarse de algo así.

En resumen: no me lo creo. Fastidiar a Hillary un rato con rumores, puede, pero presentarse de verdad... si no hace, no está en su sano juicio.

Al Gore: el runrún

A favor: hablando de remembers... el candidato de 2000 siempre será visto por las bases demócratas como aquel al que "le robaron" las elecciones. Las encuestas dicen que las causas ecologistas a las que Gore ha dedicado tanto son más importantes que nunca para los votantes demócratas y cuenta con una gran patrimonio: su nombre es conocido casi por la totalidad de los votantes. El dinero tampoco debería ser problema porque sus relaciones con la América empresarial siempre han sido buenas y después de su marcha puede que aún más.

En contra: Gore lleva "perdedor" escrito en la cara y en 2000 fue un candidato manifiestamente mejorable. Más allá de eso, ¿en qué va a basar su campaña? ¿Va a presumir de los logros de la administración Clinton compitiendo contra Hillary Clinton? Luego están todas esas preguntas que tendría que responder sobre sus negocios después de dejar el gobierno y el hecho de que lleva desconectado de la primera línea 15 años.  No way.

En resumen: esto me suena a un intento gratuito de fastidiar a los Clinton (acabaron muy mal) o a algunos exasesores con ganas de echarse unas risas. Me resulta imposible creerlo y su entorno empieza a desmentirlo.

sábado, 8 de agosto de 2015

Los demócratas deberían estar preocupados

Este parece un gran momento para ser demócrata. Donald Trump está aún en todas las portadas, avergonzando al partido republlicano y ooscureciendo todo lo que hacen el resto de candidatos. No  es fácil competir en interés mediático con un tipo que llama "idiotas" a los políticos y dice que a la moderadora de un debate televisado "le salía sangre de su comosellame". Sí, es difícil conseguir que los medios hablen de tu plan fiscal. El debate de esta semana fue el más visto de la historia de las primarias republicanas con 24 millones de espectadores.

Mientras los republicanos continúan con su circo y se destrozan los unos a los otros, los demócratas piensan en todos los votantes asustados, todos los hispanos indignados y toda la tranquilidad de la que disfrutan mientra sus rivales se atizan en televisión. Pero no deberían confiarse, no. Porque Donald Trump no va a ser el candidato final y porque los republicanos, pese a la plaga bíblica que les supone este descerebrado, tienen muchas mejores posibilidades que hace cuatro años. ¿Por qué?

Su ventaja evidente es que es muy difícil que el mismo partido gane tres veces la Casa Blanca. Sin contar a Roosevelt que se presentó cuatro veces, sólo ha sucedido una vez en la historia: hace 179 años. Pero la historia no es el único enemigo, la principal baza de los republicanos es que sus candidatos son ahora mucho mejores que los de hace cuatro años. 

En la larguísima lista de candidatos a las primarias republicanas hay varios nombres muy potentes. Jeb Bush es un político sólido, con un discurso bastante fresco y una red familiar de contactos que le asegura dinero ilimitado y asesoramiento experto. El gobernador de Wisconsin Scott Walker es auténtico y conecta fantásticamente con los votantes de primarias. John Kasich es el gobernador de un estado clave como Ohio y será el candidato moderado, con muy buena prensa. Marco Rubio es muy carismático y nadie puede poner en duda su currículum conservador, además de poner en juego el voto hispano. El neurocirujano Ben Carson es una estrella mediática con una historia inspiradora.

He mencionado cinco entre casi una veintena. Todos estos serían candidatos formidables y alguno más de los que me dejo, incluyendo nombres que ni siquiera pasaron el corte para el debate de la FOX.  A este plantel fuerte los demócratas enfrentan una candidata con muchos recursos y muy poco gancho como Hillary Clinton, un carismático líder muy muy muy a la izquierda de donde está el país como Bernie Sanders y un gobernador blanco que no acaba de arrancar como Martin O'Malley.

Los republicanos han puesto toda la carne en el asador y los demócratas han puesto todos los huevos en la cesta de Hillary, lo que yo creo que es un grave error. Queda mucho para noviembre de 2016, pero ojo.