miércoles, 18 de noviembre de 2015

Obama on fire

El presidente no está para tonterías. Ya no le quedan más elecciones que ganar y no se muerde la lengua ni un poco ni tampoco. Obama ya no tiene miedo, como le ha dicho bien clarito al periodista deportivo Bill Simmons:
"Acabas estando más relajado. A estas alturas no hay mucho que no haya visto ya (...) Llevo un tiempo largo en este trabajo y he pasado por algunas situaciones duras. No es que parezca que no tienes miedo, es que de verdad no tienes ningún miedo. Y yo ya no lo tengo"
Se nota. Para Obama se ha acabado el buenismo, el contemporizar, el aparentar que todas las opiniones tienen el mismo valor. Ya no está para eso. Se le nota cuando habla de las primarias republicanas. Las ocurrencias de Trump, Carson, Cruz y compañía no le divierten y no se corta lo más mínimo en decirlo. La última vez en la NBC, sobre el rechazo de los republicanos a acoger refugiados sirios.
"Estos son los mismos que sugieren que son tan duros que bastará con que hablen con Putin o miren fijamente al Estado Islámico... pero les asustan las viudas y los huérfanos. Primero les preocupaba que los moderadores eran demasiado duros con ellos en los debates y ahora les preocupan huérfanos de tres años. No me parecen muy duros"
No es el Obama unificador de 2008, desde luego, pero tampoco el conciliador de 2012. Obama vive una rara etapa de libertad: ya no tiene más elecciones pero es que además los demócratas aún no tienen un nuevo líder. Cuando el candidato del partido se esté jugando el futuro el año que viene, el presidente tendrá que ser más prudente para no crearle problemas. Pero mientras tanto podemos disfrutar de su opinión 'unfiltered', de una figura carismática y auténtica, algo cascarrabias. Obama 'on fire'.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Deja en paz a los que ponen la bandera francesa en facebook

Ya salieron, cómo no, los cenizos. En cada gran desgracia, cada vez que la gente experimenta un sentimiento noble de solidaridad, despiertan los cuñados ilustrados en las redes sociales. ¿Por qué ahora sí y antes no? ¿Por qué con estos y no con aquellos? Los maestros de la culpa, los moralistas, los que siempre tienen una idea mejor. Los que hasta en la bondad tienen que sentirse superiores y especiales.

Son los mismos que abroncan a la gente por alegrarse de la victoria de su equipo, porque ya se sabe que si te gusta el fútbol es que no te preocupa el hambre en el mundo. Los que cogen tu pena y te demuestran que es una pena muy mala, una empatía de mierda, y te explican cómo deberías redistribuirla para alcanzar la perfección moral. La suya.

El resto del mundo funciona en un esquema diferente que en periodismo se llama 'distancia emotiva'. Básicamente significa que cuando tu vecino gordo la diña de un infarto, te impacta más que la estadística de la OMS sobre cardiopatías. Porque llevas la misma vida y la misma alimentación que tu vecino, porque te quedas sin aliento en el mismo tramo de escaleras y porque su muerte bien podría ser tu muerte si no te apuntas al gimnasio y empiezas a comer verdura. Lo que no quiere decir que te den igual el resto de infartados. No, en absoluto.

Ninguna de las víctimas de París tenía la culpa. Ninguna sembró viento alguno ni merecía recoger ninguna tempestad. Coger un fusil y abrir fuego contra un restaurante lleno es una decisión consciente e individual. La culpa existe, y no está reservada para los que se ponen una bandera francesa en facebook. Hay pecados bastante peores.