viernes, 22 de agosto de 2014

Reencuentro con España

Me he encontrado a España un poco menos ceniza, pero igual de revirada. Me cuentan que las cosas van mejor, algo mejor, un poquito mejor, apenas nada; pero me hablan de la economía y de la política como quien habla del tiempo, que puede uno intentar pronosticarlo pero no controlarlo. Que si le da por llover llueve y es lo que hay. Que si resulta que hace sol, esa suerte que tenemos. Pero que somos irrelevantes o peor, impotentes.

Me hablan de los políticos como de una desgracia bíblica permanente que hay que sobrellevar lo mejor posible. Y eso que tengo mi cuota de simpatizantes de Podemos, pero ni siquiera estos me parecen entusiastas. "Dan caña, y eso hace falta", me dicen. Como si la caña fuera lo único a lo que se puede aspirar. Y a lo mejor es verdad. 

España hace rato que ha dejado de ser dócil pero sigue igual de resignada, es un animal herido. Está tan rabiosa como la dejé, pero no confía en nadie. No hay mesías de ninguna clase, ni siquiera tipos honestos. Nadie tiene el beneficio de la duda. El escepticismo es salvaje y rampante, y parece a la vez la única opción razonable y la realidad más aterradora.

Da pena volver a un país en que nadie cree en nada. Nada por encima del nivel de la calle, nada que salga en televisión, nada que se proponga hacer nada. Resignación, estoicismo y rabia a raudales. Es un mecanismo natural: hay que tener cuidado porque la fila de los oportunistas es tan larga como la de los parados de 48 años que piensan que ya nunca volverán a trabajar, cuyas parejas e hijos han aceptado que ya no volverán a trabajar.

Las cosas van a mejor, yo también creo. Pero ya decía Carlos Goñi que el tiempo es el tiempo y él decide. Resignación.

viernes, 15 de agosto de 2014

Bronx: pedazo de cielo - Sebastián Vallejo

N. del E.: mi amigo Sebastián Vallejo se siente inexplicablemente irritado por mi defensa de Queens. Reproduzco aquí en su totalidad su guía del Bronx, otra parte esencial del Nueva York olvidado. Sebas tiene el cuajo de no haber incluido el estadio de los Yankees pero por lo demás le hace justicia a su barrio que es también mi segundo barrio. A todas sus recomendaciones, yo me sumo. Encuéntrenle en su twitter @vallejo086 y en su siempre recomendable columna en El Telégrafo.

Me siento ofendido por los escritores de guías turísticas que han creado un imaginario deprimente alrededor del Bronx. Ese“manténgase alejado” que incluye un paseo en bus donde muestran a los turistas blancos donde viven, sobreviven y mueren los negros y los latinos. El bus no hace paradas. Ni en los semáforos. El mismo editor de este blog, entre su politicalcorrectness y humor fácil, recuerda la vulgar construcción semántica del borough que vio nacer a grandes personalidades, entre ellas a JLofrom the block (el block era el Bronx). Y mientras se vanagloria de Queens, reducto de compatriotas, tresmildolaristas, estudiantes y jóvenes profesionales en búsqueda de lo affordably hípster, se olvida de ese pedazo de cielo en Nueva York que lo vio crecer profesionalmente.

Entonces, el precio que paga el Bronx viene de ese ideal hollywoodense de un Nueva York reducido a Manhattan, de un Bronx reducido a eso de donde todo el mundo quiere escapar. Paga el precio de no acomodarse al sistema. Pero los que decidimos darle su oportunidad, pudimos recoger esas sutilezasque se le escaparon al hombre blanco.

El gran Bronx Zoo
Más de 100 hectáreas de pura naturaleza (y merchandize)donadas generosamente por la Universidad de Fordham. Y es que lo que le falta a Manhattan, le sobra al Bronx: espacio. Uno de los mayores del mundo, el zoológico de Bronx tiene exhibiciones para todas las estaciones. En verano, no faltarán los elefantes, las jirafas, los rinocerontes, los leones, y cualquier otro animal de The Lion King que se acuerden. Todos convenientemente fuera de jaulas. Bueno, jaulas al fin en tanto que no pueden salir. Pero las extensiones que les dan hacen el paseo en la monorriel obligatorio para poder apreciarlos en su majestuosidad (uno no entiende lo alta que es una jirafa hasta que está parado al lado de una jirafa). Y si lo suyo es el invierno, pues ver al tigre siberiano o a un leopardo blanco es casi un privilegio. Con un zoológico casi desierto (nadie va al zoológico en invierno) pueden pasarse horas frente a las exhibiciones descubiertas donde la nieve ya se ha asentado y Leo, un leopardo de nieve, se confunde entre la blancura. A esto se le puede sumar un paseo por una selva artificial para gorilas (es una selva artificial, es una selva… ¡artificial!), o la exhibición de aves donde vuelan libres, o la casa de los roedores (“The houseof Mouse” como para disneyficarlo) donde también hay algunos que logran librarse. Mariposario, paseo en camello, hasta un safari con dinosaurios. Si son padres, ya estarán preparando maletas. Y si no se han convencido ya, puede que hasta vean a un loco tratar de acariciar a un tigre siberiano (no le fue bien) o que se escape una cobra egipcia. Cosas que pasan en el zoo. 

El Jardín Botánico de Nueva York
Otras 100 hectáreas donadas por la Universidad de Fordham (me pregunto qué será de esta gran institución académica). Qué decir sobre este lugar. Si no eres alérgico al polen y eres un fan de la arquitectura neoclásica, este es tu sitio. Hay flores. Y flores. Y más flores. Hay arreglos florales. También hay invernaderos. Los cuales están llenos de flores. También hay plantas. Y muchos colores. Y todo huele bien o huele mal. Pero esperas que en cada esquina alguien esté dispuesto a pedirte la mano. Es música Pop con comedia romántica. Y si quieres una velada con final feliz, no está de más pasarse por aquí antes. Vibran los corazones.

La Cabaña de Edgar Allan Poe
En parte de lo que alguna vez fue el feudo de la familiaFordham, un parque poco encantador con mucho de historia. Es que en una de sus esquinas, cercado por una verja metálica que sugiere los niveles de inseguridad del barrio (lo que no será impedimento para un verdadero amante de la literatura), está la Cabaña en la que vivió Edgar Allan Poe.  Modesta y encantadora, ‘Lenore. Fue la cabaña donde escribió el poema “Annabel Lee”. Fue la cabaña donde escribió “La cabaña deLandor”. Y fue la cabaña donde vivió EDGAR ALLAN POE,nevermore.

La Universidad de Fordham
La universidad jesuita por excelencia. Como en cualquier pueblo chico de Iberoamérica, todo a su alrededor lleva el nombreFordhamFordham roadFordham Plaza. Fordham Station. El barrio se llama Fordham. Con una cerca metálica bastante alta y conspicua, si logran sortear a seguridad, se encontraran antes uno de los campus universitarios más hermosos de Norteamérica. Alma Mater de becarios Fulbright y seudoblogeros. Alma Mater del dueño del Banco Santander. Sitio donde se filmó la película “Beautiful Mind”, en invierno es un postal. Manteniendo al ascetismo jesuita, las estructuras tipo monasterio medieval se funden con una naturaleza exquisita. Sino para estudiar, ciertamente poder pasear distendido por la Universidad, solo para ver y tomar unas cuantas fotos para ponerlas de fondo de pantalla, tomar el Metro North hasta su parada vale la pena. Procura llamar antes para que te dejen pasar. Mientras más cerca del lado oscuro del espectro cromático te encuentras, más asegúrate de llamar.

Fordham Road
Si tienes un espíritu más aventurero, Fordham Road es para ti.Para los que vienen de las latitudes ecuatoriales entenderán la frase “Precios de Bahía”. Almacenes tras almacenes con la más surtida variedad de ropa boricua y los estilos más atrevidos de la cultura afroamericana, todo en oferta. Siempre. SIEMPRE. Celular barato de dudosa procedencia: check. Play Station 5semi nuevo: check. Zapatos Nyke MJ 2300: check. Coco helado:check. No habrá Black Friday que le pueda con los precios quevas a encontrar ahí. A diferencia de la Universidad de Fordham, la relación con el espectro cromático es inversamente proporcional: mientras más te inclinas hacia el lado oscuro, menor será el precio.

La verdadera Little Italy
Pregunta dónde queda Little Italy y en Manhattan no habrá transeúnte que no responda: en Manhattan. Pero el Little Italyoriginal, Arthur Ave., allá donde se filmó parte del El Padrino, queda en el Bronx. Así es, una calle que en los festivales de otoño se prende con todo lo que la cultura italiana en Nueva York te puede ofrecer: pasta, pan, embutidos, gelato, aceite de oliva (¡Oh! La blasfemia). Pintoresca y segura mientras todavía haya luz, Little Italy, este secreto neoyorquino superará con creces cualquier calle adornada para turistas en Manhattan. Por la noche, frecuentar uno de los tantos bares estudiantiles (de precios más que cómodos) que quedan en la zona te garantiza buena vibra y persecución policial simultánea en las pantallas de televisión como en las afueras del establecimiento. La verdadera experiencia surround.

Riverdale
Una joya en el oeste del Bronx, al oeste de Broadway y al oeste de la línea 1, Riverdale se extiende, con sus sinagogas, sus templos ortodoxos, sus Colleges para niños bien (pijos), y sus restaurantes de comida china. Con tiendas de comida orgánica accesibles, licorerías accesibles, restaurantes accesibles y de porciones abundantes, si lo que quieres es alejarte del mundanal ruido, aquí es donde. Con Van Cortland, el parque más grande de la ciudad de Nueva York (toma eso Central Park), puedes disfrutar de nature walks entre bosques, campos de golf y establos. Para los entusiastas de la bicicleta, una vez al año se organiza el Tour de Bronx. O si simplemente quieres saber cómo viven las familias con hijos, algo más cercano al estilo de vida americano vanagloriado por las películas, este es tu barrio. Seguro y amigable, la hora y media que te tomará llegar a la penúltima estación de la línea 1, valdrá la pena, sobre todo cuando, de regreso al hotel, te des cuenta que, a pesar de tu borrachera, nadie intentará asaltarte. Eso es Riverdale.

martes, 12 de agosto de 2014

Hillary Clinton tiene mucha razón y muy poca vergüenza

Ya he contado por aquí por qué creo que Hillary no será presidenta, pero como quiero que me podáis dar bien el los morros si la eligen, vamos con más.

Hillary Clinton es más lista que el hambre y desde luego sabe leer una encuesta después de siglo y medio en política. Obama es impopular y será difícil que un demócrata gane la próxima elección declarándose su heredero. Todos los candidatos tendrán que distanciarse en mayor o menor medida pero Hillary ha empezado demasiado pronto, demasiado fuerte y en un tema en el que tiene mucho que perder.

Dice Hillary en una entrevista que el mantra de Obama en política exterior "Don't do stupid stuff // No hagas idioteces" no es suficiente. Que eso ni es doctrina ni es nada y que los países necesitan principios en su acción exterior. Y Señor, qué razón tiene. Obama no tiene agenda internacional y va saltando de crisis en crisis intentando hacer el menor ruido posible, mientras deja además que se le suban a las barbas. El único problema: qué Hillary Clinton fue durante cuatro años la arquitecta del "Don't do stupid stuff" como secretaria de Estado y comulgó con todo. Cuando critica la falta de apoyo inicial a la oposición a Assad y cómo los radicalizó, parece olvidar en qué silla se sentaba durante los dos primeros años del conflicto.

A la 'pre-candidata' ya le están cayendo palos desde el círculo cercano al presidente y haría bien en mirárselo porque la raíz del Partido Demócrata, la gente que se ocupa de llamar a las puertas de los votantes y que clava carteles electorales en su jardín, sigue siendo muy de Obama. ¿Algo desencantados? Desde luego; ¿Entregados a Hillary? Lo dudo; ¿Dispuestos a echar basura encima al presidente? En absoluto.

Esa gente es la que al final acaba decidiendo las primarias: con su dinero, con su esfuerzo y con sus votos. Y si no estaban muy seguros de que Hillary fuera de los suyos en 2008, ahora sólo es ocho años más vieja. Seguro que el establishment la adora, como la adoraba entonces, pero recordad cómo acabó aquello. Hillary no puede ser la candidata del cambio por razones obvias y es seguro que otro demócrata con un rostro fresco jugará ese papel. Ahora también resulta claro que no puede jugar la carta del continuismo, la única baza que tiene el vicepresidente Joe Biden. Pese a todo lo que dicen las encuestas, creo que no es una buena posición de salida.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Adiós, Nueva York

Discúlpame, Nueva York, por irme casi sin despedirme. No creas que es por desapego, porque ya te echo de menos. A las cuatro de la mañana de la primera noche del regreso, con el jet lag dispuesto a no dejarme pegar ojo, voy a enmendar el error y a despedirme como te mereces. A poner por escrito lo que ha sido este año de americanear: de vivir y también de sobrevivir, de aprender, de mantener los ojos bien abiertos y sorprenderme sin parar. Gracias por todo.

Me hace gracia recordar todos los años en que no quería otra cosa que vivir en Nueva York. Un poco obsesivo, incluso, buscando cómo sin parar. Y eso que en realidad no te conocía: tenía como tantos otros las postales, las fotos, las citas obligadas... Pero no había pasado esa barrera que te sacude entorno al primer mes, cuando bajas la mirada de las cumbres de los edificios y pasas a fijarte en la gente que puebla las aceras. Todos los que como tú no querían otra cosa que vivir en Nueva York y se parten todos los días la cara para no salirse del mapa.

No me entiendas mal, no. Vivir aquí es lo más grande. Lo único es que no lo pones fácil con tus ritmos y tus precios y tus tormentas de nieve y tus funcionarios bordes y tus sirenas que suenan más alto que en cualquier otro lugar del mundo. Pero qué más da, digo yo, porque eres como la chica más guapa del colegio, la que se puede permitir poner todas las trabas del mundo porque su legión de seguidores no repara en obstáculos. La han visto de lejos y eso basta, y por eso todos seguimos toda la vida un poco enamorados de ti aunque de vez en cuando refunfuñemos.

Así son las cosas. Casi todos los españoles de Nueva York saben ya que la frase "En España se vive mejor" no es un tópico sino una verdad científica, enunciada por Mario Saavedra y Antonio Muñoz Molina entre otros célebres exresidentes. Y no por eso nos gustas menos. No hay nadie que no sepa que eres un gran sitio para vivir bien, tal vez el mejor. También que en ti hay mucho malvivir. Pero todos estamos dispuestos a darte otra oportunidad. A la que nos guiñas un ojo, nos vuelves a robar el corazón. Es una cursilada pero como decían "quien lo vivió, lo sabe".

¿Quién nos puede quitar el orgullo de haberte conocido de verdad? De haberte vivido y sobrevivido. De haberte disfrutado. Gracias por cambiarme la vida. Gracias por todo lo aprendido. Gracias por los buenos amigos de este año. No te confíes, que volveré.

Once a New Yorker, always a New Yorker. 

PD. Por aquí seguiré americaneando en la distancia. Gracias a todos los que me leéis y de verdad que espero que lo sigáis haciendo.

domingo, 3 de agosto de 2014

Cosas que hacer en Queens

Los turistas entran a Nueva York por Queens y se van por Queens. No les queda más remedio porque los dos aeropuertos de la ciudad están aquí pero si no fuera por eso, ni lo pisarían. La culpa la tienen los escritores de guías turísticas, que ya están cansados después de escribir todo Manhattan y no le dedican a veces ni una palabra. Brooklyn sale algo mejor parado con sus hipsters y sus judíos hasídicos; hasta el Bronx suele recibir una mención por el zoo o al menos para decirle a la gente 'manténgase alejado'... pero al este del East River y al norte Newtown Creek se diría que hay un vacío.

Queens paga el precio por ser un lugar donde la gente vive, donde la gente normal vive. Pero para que no cometáis el error de los aburridos escritores de guías turísticas, os voy a decir unas cuantas cosas que os encantará hacer en Queens:

- Astoria
Qué no decir de mi barrio y sobre todo de su verano. Cogiendo la línea NQ podéis llegar al Bohemian Halll, un 'jardín de la cerveza' fundado hace un siglo por inmigrantes checoslovacos donde se puede comer y beber al aire libre, escuchar música en directo y estar fenomenalmente bien. Se come y se bebe muy bien también por 30 Avenue o Broadway al norte de esa línea. Hay que ver obligatoriamente también Astoria Park, bajo los puentes de Hell Gate y RFK. Además de la piscina de verano, tiene grandes vistas del norte de Manhattan enmarcado entre los dos puentes. Si entra hambre otra vez, un paseo por Ditmars Avenue para entrar en alguno de los magníficos restaurantes griegos donde se sirve el mejor pescado 'a la mediterránea' de la ciudad. Para nostálgicos, está la Casa de Galicia en 31st Avenue aunque últimamente se están poniendo exquisitos para dejar entrar a los que no son socios; mejor entonces el CírculoEespañol en Broadway, al que se puede llegar fácilmente desde el metro Steinway. 


- Long Island City
El barrio de moda, sin duda. Desde las fiestas y el arte moderno del Moma PS.1 a las mejores vistas al atardecer en el Gantry Plaza State Park: hay que sentarse tranquilamente en las tumbonas de madera o hacer un picnic en el césped mientras se encienden las luces del Empire State, la ONU, la Liberty Tower o el puente de Queensboro. Para ver bien Manhattan hay que irse de Manhattany en ningún sitio mejor que aquí... Después se puede ir (mejor en taxi, si es de noche) a cenar un sushi buenísimo y tomar una copa en la azotea del hotel Ravel: caro, pero bueno.
 
- Flushing
Al final del verano, Corona Park se convierte en el centro del mundo durante el US Open pero el barrio tiene mucho más: junto al bonito parque donde se celebró la feria mundial está el estadio de los Mets, el equipo de baseball de Queens que tiene la fama de simpático perdedor frente a los poderosos yankees. Unas entradas baratas son un plan fenomenal. Al final de la línea 7 además, está el barrio de Flushing con su inmensa comunidad asiática. Mis compañeras coreanas de la ONU dicen que es lo más parecido que conocen a estar de vuelta en Seúl: para comer y para comprar.

- The Rockaways
Desde la playa abierta de arena blanca de Fort Tilden, se puede ir caminando por el borde del Atlántico observando las magníficas mansiones y el resto de playas de las Rockaways. La zona quedó destrozada por el huracán Sandy pero ahora da gusta verla. Es tan tranquilo y playero que resulta imposible creer que es Nueva York.