miércoles, 2 de marzo de 2016

Supermartes 2016: ganadores y perdedores

RESULTADOS (6AM, a falta de Alaska)
Republicanos
Donald Trump +175 delegados - Victoria en 7 estados
Ted Cruz +89 delegados - Victoria en 2 estados
Marco Rubio +67 delegados - Victoria en 1 estado
John Kasich +17 delegados

Demócratas
Hillary Clinton +417 delegados - Victoria en 7 estados
Bernie Sanders +230 delegados - Victoria en 4 estados

GANADORES

Donald Trump: su victoria es inapelable y contundente. Ha ganado en los estados religiosos del sur, ha ganado en los moderados del este, ha arrasado en número de delegados y es ya el indudable favorito para llevarse la nominación republicana para la presidencia. Hasta su discurso de celebración ha sido bastante más conciliador y "presidencial" que de costumbre. Si mantiene este nivel de resultados durante las 16 citas de las próximas dos semanas, esto se acaba.

Hillary Clinton: si no la puntilla, hoy sí que le ha dado un buen golpe a su rival Bernie Sanders. Ha ganado mucho y ha ganado bien. Ha despejado dudas en un lugar tan izquierdista como Massachusetts, que es además el estado vecino de su rival, y se las ha apañado para llevarse otros que perdió claramente frente a Obama en 2008 como Virginia y Georgia. No es imparable, pero va sin duda en cabeza.

Ted Cruz: se la jugaba y ha sobrevivido. Tenía que ganar su estado natal, Texas, para seguir vivo y además se ha llevado Oklahoma. Estas dos victorias conforman un argumento de peso para convertirse en la alternativa a Donald Trump: él ha ganado tres estados, grandes y pequeños, y Marco Rubio sólo uno. Pero es que además ya le saca una buena ventaja en delegados. Buena noche para él, aunque tiene que demostrar que puede ganar en un estado sin fuerte peso religioso.


PERDEDORES

Marco Rubio: el candidato perfecto sobre el papel está resultando bastante decepcionante en el mundo real. Gusta a la prensa y a sus compañeros del Senado. pero no mucho a los votantes. Por lo menos se ha quitado el sambenito de no haber ganado nunca: su victoria de última hora en Minnesota no arregla pero maquilla una mala noche. No veo a Rubio marchándose antes de que lleguen Florida, Illinois y Ohio el día 15, pero debería ir haciendo planes por si acaso.


Bernie Sanders: ha ganado su estado natal de Vermont, el profundamente republicano Oklahoma, Minnesota y Colorado. No es un completo desastre pero en una carrera con sólo dos candidatos resulta muy insuficiente. Ha perdido los estados grandes como Texas o Virginia y también un gran bastión demócrata como Massachusetts. Sanders genera entusiasmo y dinero pero se va viendo el momento de echarse a un lado y dejar a Hillary Clinton que se pegue con los republicanos.

El establishment republicano: aún cabe pensar en una resurrección de Rubio, pero si esto acaba en un mano a mano entre Trump y Cruz el establishment se las habrá apañado para tener que elegir entre sus dos peores enemigos. Pase lo que pase, el Partido Republicano ha cambiado para siempre y sus líderes en el congreso representan a la parte perdedora. Sólo había que escuchar a Trump hoy sobre el presidente de la Cámara de Representantes "si no trabaja conmigo va a pagar un alto precio".

Chris Christie: su papel de mamporrero y asistente de Donald Trump tal vez le valga la nominación a la vicepresidencia (o tal vez no) pero le está quitando cualquier resto de orgullo. Hasta su lenguaje corporal se resiente cuando habla "su jefe". Hoy seis periódicos de New Jersey han pedido su dimisión como gobernador. 

6 claves para este Supermartes

¿Cuántos delegados se llevará Donald Trump? Necesita acumular. Si no logra una mayoría en delegados antes de la Convención Nacional Republicana, es probable que el establishment se las apañe para quitarle de enmedio. Las matemáticas empiezan a ser importantes: no son sólo los estados que ganas, sino como se traduce esa victoria en número de delegados. Hoy se reparten 595, si se hace con más de la mitad habrá dado un paso de gigante.

¿Ganará Ted Cruz en Texas? La tradición lo dice y acierta: un candidato incapaz de ganar su propio estado está destinado al desastre. Si no convences ni a los tuyos...

¿Puede Marco Rubio ganar en algún sitio? Su campaña se esfuerza en retorcer el argumento para decir que da igual, pero para ser alternativa de verdad necesita ganar en algún sitio. Los segundos puesto están bien, pero no es igual.

¿Dará Kasich la sorpresa? Nadie le tiene en cuenta pero ya sorprendió en New Hampshire y es un gran peligro para Marco Rubio, que necesita quitarse de encima al gobernador de Ohio antes de la decisiva primaria de este estado el día 15. Si Rubio puede hacer algo, antes tiene que ganar Ohio y eso no pasará si Kasich no se retira... Algo que no hará si esta noche queda por encima de Rubio en Vermont y Massachussetts. La primaria "moderada" está que arde.

¿Podrán Clinton y Sanders convencer a los grupos más reticentes? Hillary necesita mejorar con los jóvenes y los votantes mejor educados. Bernie con los afroamericanos y los hispanos. Uno triunfará y otro fracasará hoy.

¿Puede Bernie Sanders seguir vivo? Lo de Clinton hoy parece un huracán. Si Sanders sólo logra vencerla en su estado natal de Vermont es difícil imaginarle ganar la nominación demócrata.

lunes, 29 de febrero de 2016

Mañana, Supermartes: 5 cosas que deberías saber

¿Con ganas de trasnochar mañana para seguir el Supermartes? Estaré comentando la jugada en twitter. Deberíamos empezar a tener bastantes resultados a las 2am hora peninsular española.

¿Qué es el Supermartes?
Mañana se celebran primarias o caucuses en 16 estados y territorios. Van cambiando cada año, pero tradicionalmente el Supermartes es el momento en que empieza a verse quién se llevará la nominación de cada partido. Las cuatro primeras citas electorales sirven para reducir el número de candidatos, pero en el Supermartes ya se crean las diferencias que acaban por decidir el ganador de las primarias.

¿Por qué es tan importante?
Porque se reparten muchos delegados. Mañana se eligen más o menos la mitad de los necesarios para tener la mayoría en la convención nacional, es decir: para ganar. Un candidato que cosecha un verdadero desastre en el Supermartes suele verse sin posibilidades matemáticas para alcanzar la nominación. Además afecta al dinero: nadie dona a un candidato que seguro va a perder.

¿Dónde está la batalla republicana?
Donald Trump está muy arriba en las encuestas y mañana puede dar un paso de gigante. Si se confirma que gana en estados profundamente conservadores como Tennesee o Alabama demostrará que, en contra de lo que siempre se ha pensado, la derecha religiosa no tiene ningún problema con e´l. Ted Cruz necesita ganar al menos en su estado, Texas, para mantenerse como candidato viable. Marco Rubio debe consolidarse como la única opción contra Trump y eso pasa por quedar segundo en casi todos sitios para llegar fuerte a su verdadera bola de partido, las primarias del 15 de marzo en Florida, Illinois y Ohio que de verdad le van bien. Dado que aún no ha ganado un sólo estado, mejor aún si se anota al menos una victoria. Podría ser en Minnesota.

¿Dónde está la batalla demócrata?
Para Bernie Sanders la mera supervivencia es el reto, aunque no estaría de más alguna muestra de que puede hacerse con apoyos entre los votantes que no son blancos. Tras su victoria aplastante en South Carolina, Hillary Clinton tiene mucho a favor para dejar la cosa vista para sentencia mañana. No estaría mal que mostrara algo de fortaleza en estados fuertemente demócratas como Massachussetts y que lo hiciera algo mejor con los votantes jóvenes, pero es verdaderamente difícil que no pueda considerar la noche de mañana una victoria.

¿Acaba la cosa mañana?
Entre los republicanos, es casi seguro que no. Por muy bien que se le de a Donald Trump, es poco probable que no quede al menos un candidato con posibilidades reales de quitarle la nominación. Entre los demócratas, puede que Bernie Sanders quede herido de muerte pero con tanto dinero como tiene en la cuenta, seguro que resiste al menos hasta mediados de marzo cuando la cosa debería estar ya decidida del todo.

viernes, 26 de febrero de 2016

Así es como Donald Trump puede llegar a la Casa Blanca

La pregunta más repetida... En uno de esos arrebatos de seguridad que tiene uno, el pasado mes de julio escribí aquí mismo un artículo titulado 'Donald Trump no será presidente'. Dios quiera que no me tenga que desdecir, por el bien del mundo. Pero en cualquier caso, algo más de medio año después, hay que reconocer que Donald Trump está mucho más cerca de ser el 45º presidente de Estados Unidos. Peligrosamente cerca. Este es el camino que puede llevarle hasta la Casa Blanca.

Primero, lo fácil. Trump tiene que hacerse con la nominación republicana y la verdad es que va bastante bien. Desde hace meses, los otros candidatos republicanos están en guerra por ser "la alternativa" a Trump. Las consecuencias han sido desastrosas: se han dedicado a atacarse entre ellos permitiendo el ascenso imparable del candidato del tupé. Sin embargo aún hay una oportunidad, una oportunidad que empieza el próximo martes, Supermartes.

El próximo martes se celebran primarias y caucus en 11 estados que reparten 595 delegados, casi la mitad de los necesarios para alcanzar la nominación. Son muchos, pero es difícil lograr grandes diferencias porque la mayoría de los estado los reparten proporcionalmente. Si el establishment se reúne finalmente entorno a Rubio y Ted Cruz acaba de hundirse, el senador puede alargar la batalla con Trump por lo menos hasta mediados de marzo y jugársela en las primarias del día 15. Ese día votan grandes estados en los que el ganador se lleva todos los delegados, sin reparto proporcional.

El 15 hay primaria, por ejemplo, en Florida, el estado natal de Marco Rubio y el que representa en el Senado. Ahora mismo Trump encabeza allí las encuestas pero si Rubio quiere ser presidente, no puede perder de ninguna manera su propio estado. Ese día votan también en otros dos estados grandes y donde el establishment tiene cierta fuerza: Illinois y Ohio. Esos tres estados pueden catapultar a Rubio a la nominación, pero ahora mismo Donald Trump está mejor situado y el senador de Florida tampoco está dando lo mejor de sí mismo.

Lo imposible hace meses parece estar sucediendo. Hoy, un niño bonito del partido como Chris Christie ha decidido ponerse del lado de Trump tras retirar su propia candidatura hace unas semanas. El partido ya se va posicionando alrededor de una cada vez más posible nominación del millonario y tal vez Christie está pensando en acompañarlo como vicepresidente.

Si hacemos caso a las encuestas, Trump lo tiene muy difícil para ganar tanto a Hillary Clinton como a Bernie Sanders en la general. Sin embargo, ¿quién apostaba por él en las primarias hace sólo unos meses? Todo puede ser que Clinton, que es de por sí una candidata bastante flojita, acabe resultando imputada por el asunto de sus emails y le ponga en bandeja la victoria en noviembre. Entonces sí que será para echarse a temblar.

jueves, 18 de febrero de 2016

Hillary y Bernie a muerte en Nevada

El sábado hay partido. Clinton y Sanders se la juegan en Nevada, el primer estado del calendario de primarias donde las minorías tienen algo que decir: casi uno de cada cuatro demócratas en el estado es hispano. Las encuestas, siempre poco fiables cuando hablamos de caucus pero más aún en Nevada, hablan de un resultado muy ajustado.

¿Por qué es tan importante lo que pase el sábado? Porque la teoría dice que Nevada debería de ser un muy fácil para Hillary Clinton: los caucus premian la capacidad de organización que se supone debe tener la campaña favorita y además Bernie Sanders ha tenido más atractivo entre los votantes blancos. Y sin embargo... las encuestas y la propia actitud de los candidatos hace presagiar una batalla reñidísima.

El resultado podría dar al ganador a un empujón clave de cara a la primaria de South Carolina del martes pero, mucho más importante, para el Supermartes que llega la semana siguiente y en el que se reparten una cuarta parte de los delegados de las primaras. En particular, si Bernie Sanders le da un susto a Hillary Clinton en Nevada, de verdad tendrá una posibilidad de arrebatarle la nominación demócrata a la presidencia.

domingo, 14 de febrero de 2016

Cuando Esperanza Aguirre era inflexible

Hace no tanto tiempo que echaba los días yendo detrás de Esperanza Aguirre, mirándola hacerse fotos y cortar cintas como si la crisis no fuera a llegar nunca. Era el año 2007 cuando empecé a seguirla y a perseguirla, más en concreto en la campaña electoral del mes de mayo. Puedo certificar que si alguna vez fue la política tontita que dibujó Caiga Quien Caiga, para entonces ya no lo era en absoluto. Se adivinaba perfectamente a la bestia que iba a confundir a propios y extraños, pero sobre todo a propios.

El arranque de aquella campaña fue una cena, qué cosas, en el restaurante que tenía Arturo Fernández en la calle Sagasta. Pero recuerdo que esa mañana la pasamos en un lugar tan castizo como la propia Aguirre: la plaza de Toros de las Ventas. Allí nos contó que tenía su abono en la andanada del 7 y se hizo una foto con un capote que era en el fondo la razón de ser de aquella visita. Ya por entonces en el entorno de Aguirre sabían mucho de fotos.

Lo que pasa con la política es que casi siempre hace falta una excusa para hacerse la foto y aquel día la excusa era inspeccionar el resultado de unas reformas. El guía de Aguirre para la ocasión era un señor trajeado con pinta de darse mucha importancia, que me figuro sería el director general de Tauromaquia o algún cargo rocambolesco de ese tipo. El caso es que después de aquel paseo, al hombre debieron de quitársele las ganas de darse importancia porque si Aguirre no le cortó las dos orejas, sí que le dio dos o tres buenas cornadas. A mis 23, que una presidenta autonómica pudiera correr a voces a un alto cargo delante de toda la prensa me pareció de otra galaxia. Al resto de los periodistas, a juzgar por su reacción o falta de ella, no.

Es por eso que siempre me ha extrañado la espectacular capacidad de Aguirre para rodearse de ladrones. Después de asistir a sus numeritos de ira contra arquitectos y gerentes hospitalarios a cuenta de nimiedades como el color de las paredes, llama la atención su terca ceguera ante la corrupción evidente que a su sombra creció y lo invadió todo. Terca, interesada, o ambas. No olvidemos las fechas: la primera vez que nos enteramos de que Paco Granados conducía un coche a nombre de un constructor corría el año 2006. La primera noticia del dichoso ático de Ignacio González es de principios de 2012.

Ella defiende y yo no dudo que no se ha llevado un duro. No le hace falta y tal vez tampoco le interesa. Pero repartir dinero lo ha repartido a espuertas. Ha pagado lealtades en el partido. Ha comprado paz entre los suyos. Ha puesto a los ladrones a cuidar la caja. Con ella pocos han dejado de caer de pie. Ya lo decía en la hagiografía que le escribió Virginia Drake en 2006: lo peor de estar en la oposición es que sólo puedes repartir migajas. Ella ha sido de repartir hogazas. De recolocar con sueldazo a alcaldes de la Gürtel, de repescar a concejales bajo sospecha y luego extrañarse de que le salieran "rana", de cesar a un gerente bajo sospecha pero mantenerle en nómina.

Su dimisión de hoy, sólo de la mitad de sus cargos y diez minutos antes de tener que dejarlos, es poco peaje para lo que ha sido una carrera política llena de sombras. Nadie se confíe ante esta enésima muerte: lo que no han podido el helicóptero, el cáncer, Gallardón, Rajoy, Al Qaeda o Carmena sólo puede conseguirlo de verdad una persona. Se llama Esperanza Aguirre.


jueves, 11 de febrero de 2016

New Hampshire: ganadores y perdedores

New Hampshire ha hablado y el estado con fama de rebelde ha hecho honor a su reputación. Es la segunda cita del calendario de primarias y aunque aún es pronto para apostar por los ganadores, algunas cosas sí van quedando claras.

RESULTADOS
Republicanos
35,3% Donald Trump
15,8% John Kasich
11,7% Ted Cruz
11% Jeb Bush
10,6% Marco Rubio
7,4% Chris Christie
Menos de 5% Carly Fiorina, Ben Carson, Rand Paul

Demócratas
60,4% Bernie Sanders
38% Hillary Clinton

GANADORES
Donald Trump: el hombre que basa toda su personalidad en ser un ganador, ha ganado. Tras su inesperada derrota en Iowa hubo quien pensó que su campaña estaba ya en descomposición, pero nada de eso. Con el doble de apoyo que el segundo,  "The Donald" ha arrasado aquí y es difícil no colocarle de nuevo la etiqueta de favorito. Además su victoria demuestra una vez más que los votantes están dispuestos a perdonarle todo: ha vencido después de insultar a su principal rival directamente en un mitin. Para él New Hampshire era una bola de partido y la ha salvado con nota.

Bernie Sanders: frente a todo el poderío de los Clinton, a los que además New Hampshire siempre se les había dado bien, Bernie Sanders ha logrado una victoria absoluta. Su ventaja de más de 20 puntos destruye (de nuevo) el mito de que Hillary es invencible, que es el principal enemigo que tiene Sanders en esta campaña. Es cierto que NH es el estado vecino al suyo y que el electorado le va bien pero aún así, humillar así a Clinton es un logro impresionante. Muchos demócratas de todo el país le darán un segundo vistazo a Sanders ahora que saben que es un candidato "de verdad". Lo sigue teniendo muy difícil a la larga pero New Hampshire le ha puesto en el mapa y tiene recursos para dar batalla.

John Kasich: su inesperado segundo puesto es casi increíble para un candidato que ha sido hasta ahora un asterisco en las encuestas y que todo el mundo daba por muerto no hace días, sino meses. Con este resultado ha ganado la durísima guerra por el voto moderado y ahora debe ser tenido en cuenta en la batalla por ser el candidato del establishment: parecía que la cosa estaría entre Rubio, Bush y Christie pero ahora el gobernador de Ohio ha sustituido a este último.

Ted Cruz: no era un estado fácil para un conservador religioso como Cruz pero su tercer puesto, que pareció en peligro durante parte de la noche, lo mantiene vivo como alternativa a Trump. Ahora tiene por delante un estado que le va perfecto como Carolina del Sur y una victoria allí puede darle un tremendo empujón a sus posibilidades. Su objetivo principal era quedar por delante de Rubio y lo ha conseguido con nota.


PERDEDORES
Marco Rubio: la de ayer podía haber sido una gran noche para él pero la fastidió. Es sólo por su culpa que no sale de New Hampshire como candidato único del establishment, con las enormes ventajas que eso supone. Su desastrosa actuación en el último debate ha permitido crear una nueva alternativa en Kasich y además ha resucitado hasta cierto punto a Jeb Bush. Cierto es que con sólo un punto porcentual más la historia habría sido diferente pero ese pequeño margen es el que probablemente se dejó en el debate. Han surgido las dudas y su afirmación de "no volverá a pasar jamás" está por probarse. Lo tenía cerca tras Iowa y ha malgastado su "momentum".

Hillary Clinton: ha sido una derrota completa y abultadísima, con multitud de síntomas preocupantes pero ninguno tanto como que perdió el voto femenino. Aunque la estrategia de los Clinton ha sido decir que se lo veían venir, lo cierto es que si hace un año nos dicen que un senador socialista declarado iba a arrasar a la maquinaria política más fuerte del país... nadie lo hubiera creído. Es justo lo último que necesitaba Clinton: una prueba de que no es invencible ni inevitable. Ahora prepara despidos en la campaña para tratar de tomar impulso (como en 2008) pero como ha dicho un comentarista, cabe preguntarse si el problema no está en la candidata y no en quienes trabajan para ella. 

Chris Christie: lo apostó todo a New Hampshire y salió mal. La presencia de Donald Trump, una versión exageradísima de su propia chulería de New York-New Jersey, ha revuelto la campaña de tal manera que Christie se ha quedado sin espacio. Ha sido un buen candidato, ha dado batalla, ha tenido buenos debates pero no fue suficiente. Sin la lacra que le ha supuesto su escándalo del Bridgegate, la historia podría haber sido muy diferente pero ahora va camino de vuelta a New Jersey, 

El establishment: han vencido Donald Trump y Bernie Sanders, dos outsiders completamente independientes de las estructuras de sus partidos. No han conseguido controlar el proceso y cada vez les va a costar más. New Hampshire suele apostar por candidatos más independientes y esta vez no ha sido excepción. Les ha dado el empujón para desafiar a los establishments demócrata y republicano.

sábado, 6 de febrero de 2016

La ciudad orgullosa: Eurovegas y el Edificio España

Ya lo digo desde la primera línea por si alguien quiere dejar de leer: me parece fantástico que no se haya permitido la demolición del Edificio España. No sé si es cosa de Carmena o de Cifuentes o de las dos a coro, pero yo aplaudo. Yo me pongo en pie y le doy vivas a la comisión esa que lo ha decidido. Porque una ciudad que no se deja sobornar es una ciudad que se respeta a sí misma.

Lo que Wanda se ha comprado es un edificio histórico y representativo de esta ciudad. Un inmueble que según las ordenanzas puedes toquetear y reconfigurar a tu gusto pero que no puedes demoler; tienes que preservar la fachada. Preservar. Y preservar no quiere decir "reconstruir con los mismos materiales, formas y dimensiones" como propone Wanda. Preservar quiere decir preservar. Preservar es lo contrario de derribar el edificio con una promesa de hacer las cosas bien. Preservar no tiene nada que ver con dejar un solar del tamaño de un campo de fútbol en plaza de España si el asunto se tuerce.

Wanda quería que la ciudad le cambiara las normas a cambio de la promesa de crear empleo. No es la primera vez. En el Madrid de lo más negro de la crisis pareció por un rato que la salvación de todos los males era un complejo de megacasinos que se dio en llamar Eurovegas. Tanto empleo iba a crear que el PP de Parla ya estaba recogiendo currículos. El único problema, ya ves, eran las condiciones. El millonario Sheldon Adelson iba a venir a salvarnos pero cambio quería un par de minucias.

Lo primero que quería es que le quitaran de enmedio la ley antitabaco para que todos esos crupieres que iba a contratar murieran de un enfisema a los 50. El gobierno dijo que "no veía mal".  Por supuesto tampoco quería pagar impuestos y la Comunidad de Madrid dijo que sin problema. Y quería el AVE a la puerta. Y que se modificara el Estatuto de los Trabajadores. Y no pagar las cotizaciones sociales. Y cambiar la ley antiblanqueo. Y que dejaran entrar a menores a los casinos. ¡Ah! Y que le regalaran el suelo para construir Eurovegas. Todo lo quería por escrito y con garantía de indemnización si un nuevo parlamento en el futuro daba marcha atrás. Sheldon Adelson quería dejar bien claro que éramos su republicana bananera aunque él no cultivara fruta, pero Bruselas no estaba por la labor y la operación se fue al traste. Gracias al cielo.

Porque una vez que entras en el juego del chantaje es difícil parar y una vez que te han hecho las leyes a medida es imposible no querer más. Por eso la empresa de Adelson ha reconocido haber sobornado funcionarios en China. Por eso Adelson se ha comprado un periódico en Las Vegas para poner a "sus" periodistas a presionar a los jueces que fiscalizaban sus negocios. Nunca se tiene bastante de impunidad y corrupción. Si las cosas hubieran salido "bien" tal vez los funcionarios en nómina fueran madrileños y el ABC propiedad de Adelson hurgaría en la basura de cada juez que le tocara las narices.

No me gustan las leyes a medida. No me seduce la imagen del empresario agitando en la manita muchos empleos para ver salivar al gobierno de turno. Si cambian las reglas que cambien para todos y por una buena razón. 

martes, 2 de febrero de 2016

Ganadores y perdedores de los caucuses de Iowa

RESULTADOS
Republicanos: (al 99,9%)
27,7% Ted Cruz
24,3% Donald Trump
23,1% Marco Rubio
9,3% Ben Carson
4,5% Rand Paul
2,8% Jeb Bush
-2% Carly Fiorina, John Kasich, Mike Huckabee, Chris Christie, Rick Santorum

Demócratas: (al 99,9%)
49,9% Hillary Clinton 
49,5% Bernie Sanders 
0,6% Martin O'Malley 

GANADORES:

Ted Cruz
El senador de Texas se la jugaba hoy a una sola carta y ha vencido. Ha pasado por encima de todas las encuestas y ha demostrado que su figura, a medio camino entre un conservador tradicional y el ala insurgente de partido, puede ser la baza ganadora. Una derrota hoy le situaba fuera de la lucha y sin embargo ahora recupera fuerzas para pasar de puntillas por New Hampshire, donde tiene poco que hacer, e intentar golpear duro en South Carolina. Un estado evangélico, conservador y sureño (como él) donde puede convertirse en la única alternativa puramente conservadora frente a Trump y Rubio. Algunos de los que podían disputarle ese rol como Santorum o Huckabee es probable que se retiren en las próximas horas. 

Hillary Clinton y Bernie Sanders
Difícil escoger aquí... Por un lado, si Hillary ha vencido aunque haya sido por un puñado de votos, ha logrado evitar la impresión de repetir el susto que le dio Obama en 2008. En ese sentido es una victoria. Sin embargo es difícil no dar por ganador a Bernie Sanders. Con muchos menos recursos y siendo un perfecto desconocido, se ha quedado% a menos de un punto Hillary. Dada la inmensa ventaja que le dan las encuestas en la siguiente cita New Hampshire, su campaña está muy viva y aún puede dar mucha guerra a Clinton. Al igual que hace 8 años, lo que se suponía iba a ser una coronación sin mucho suspense se ha convertido en Iowa en una batalla desigual pero muy ajustada. Veremos qué pasa.

Marco Rubio
Rubio le ha había hecho poco caso a Iowa sabiendo que el estado no le iba mucho y sin embargo ha conseguido un resultado impresionante, quedándose al borde de superar a Trump en una subida de última hora que pocos han visto venir. La política es un juego de expectativas y percepciones. Sus cualidades políticas están fuera de toda duda y este sólido tercer puesto encaja perfectamente en su plan. No hundirse en los primeras citas del calendario y aguantar hasta que voten grandes estados como Ohio y su Florida natal, donde puede llevarse victorias con las que superar en delegados a Cruz y Trump. Además esta inesperada fortaleza le impulsa como candidato favorito del establishment: el mal resultado del resto de centristas (Bush, Christie, Kasich) invita al aparato del partido a reunirse entorno a Rubio y empuja a estos a retirarse después de New Hampshire salvo sorpresa. Su discurso hoy ha sido propio de un presidente, centrando sus ataques en los demócratas y no en sus rivales republicanos. No ha hecho más que empezar y los demócratas deberían estar preocupados.

PERDEDORES:

Donald Trump
Hoy se ha visto que el gigante tiene los pies de barro. A pesar del lamentable espectáculo de supuesta religiosidad de los últimos días y de los apoyos de ídolos de a derecha conservadora, a la hora de la verdad los votantes evangélicos no se han fiado y han preferido a uno de los suyos. La gran afluencia de nuevos votantes no se ha traducido en su victoria. Y por encima de todo y como siempre, le ha perdido la boca. Pronosticar a pocas horas del caucus que iba a obtener "una victoria tremenda" le da munición a todos los que le consideran (con mucha razón) un charlatán presuntuoso. Cuando tu promesa estrella es que eres un ganador y que contigo América "se hartará de ganar" es bastante divertido verte explicar una derrota. Ha acertado con un discurso humilde y generoso pero está por ver si la inmensa ventaja que tenía en New Hampshire y la fortaleza de su candidatura no se resienten.

Ben Carson, Jeb Bush y otros republicanos
Carson era el ídolo de los conservadores evangélicos y Bush tenía más dinero (y apellido) que nadie. Ambos han fracasado estrepitosamente. El hijo y hermano de presidentes aún puede aguantar un poco más pero lo mejor que puede hacer a estas alturas es abandonar y dar su apoyo a su expupilo Marco Rubio para unir al ala moderada del partido. En cuanto a Carson, al menos podía ahorrarse el ridículo que ha hecho esta noche anunciando que se toma un descanso mañana porque "se va a casa a por una muda limpia". Los chistes se acumulan. Iowa era la única oportunidad de dos conservadores puros (y exganadores aquí) como Rick Santorum y Mike Huckabee que en ningún momento han destacado y que nada tienen ya que hacer en esta campaña. Rand Paul ni siquiera ha llegado a los resultados de su padre, el "libertario" y también debe pensar en marcharse.

Martin O'Malley
El exgobernador de Maryland era un gran candidato sobre el papel pero se ha estrellado de la peor manera posible. Su falta de claridad ha convertido a Sanders en la alternativa a la izquierda de Hillary. Mucho se ha hablado de que O'Malley se estaba posicionando para ser vicepresidente de Clinton pero este humillante 0% puede fastidiarle incluso ese plan. Ha acertado no prolongando la agonía y anunciando la suspensión de su campaña esta misma noche.

Los periodistas
La 'teoría' decía hoy que todo dependía de la participación. Que si se disparaba (como lo ha hecho, espectacularmente además) significaba que Trump y Sanders habían logrado atraer a las urnas a los votantes no convencionales que eran sus principales apoyos. La verdad periodística lo era sólo a medias: muchísima gente nueva se ha acercado a los caucus pero muchos más austados por Trump que motivados por Trump. Ahí los periodistas, y yo el primero, hemos errado el tiro.

Las encuestas
Había unanimidad en una victoria de Trump, incluso holgada, y por tanto no estaban preguntando a las personas adecuadas. Incluso la prestigiosísima encuesta del Des Moines Register falló al ignorar la fortaleza de Cruz pero además tampoco vio venir el subidón de Marco Rubio. Los caucus siempre han sido muy difíciles de pronosticar pero esta vez más que nunca, las encuestas han metido la pata. 

Dos horas para el caucus

Noticias de medianoche:

*Caucus sin nieve - Iowa está a cero grados y bajo amenaza de tormenta, pero dicen los que saben que esta no va a llegar hasta que la votación haya terminado. Buenas noticias para Trump y Sanders, en teoría, ya que son sus votantes (los menos tradicionales) los que necesitan menos para echarse atrás.

**Trump: "Vamos a tener una victoria tremenda" - Adiós a la prudencia de las últimas horas. Trump se viene arriba, lo que sólo puede tener dos resultados. O bien acierta y esta última fanfarronada va de lujo con su habitual línea presuntuosa, o bien falla y mañana es el chiste en boca de todos. Poco probable esto último, muy claro tiene que tenerlo para decirlo así.

*** ¿Triunfo de los outsiders? - Tanto Donald Trump como Bernie Sanders son outsiders en sus partidos y esta noche se la juegan. Los dos podrían ganar y van muy por delante en la próxima cita en New Hampshire. Desde 1982, ningún candidato que haya ganado Iowa y New Hampshire ha perdido la nominación.

lunes, 1 de febrero de 2016

Iowa: así será la noche

¡Noche decisiva! La primera de muchas, pero la primera al fin y al cabo. A cero grados y con amenaza de nieve, en Iowa se emiten los primeros votos para elegir quién sucederá a Barack Obama y será el 45º presidente de la historia de EEUU. Si quieres tienes curiosidad por ver cómo llegan los candidatos a esta noche, puedes leerte esto.

La cosa empieza a eso de las 2:00 hora peninsular española, cuando se reúnen las asambleas (caucus) en los lugares de votación. Generalmente los representantes de los candidatos dan un breve discurso antes de que comience la votación propiamente dicha. Los republicanos tienen voto secreto y los demócratas un sistema de rondas en la que los partidarios de los candidatos que no pasan el corte pueden "pasarse" a otro. Aunque no hay hora oficial de cierre de urnas, es previsible que vayamos sabiendo algo de los resultados entorno a las 4:00 de la mañana.

¿Interesados? Yo pasaré una auténtica noche de Americaneo comentando la jugada en mi twitter carlos_hem y con el hashtag #CaucusAmericaneo, y también procuraré publicar algo por aquí. 

domingo, 31 de enero de 2016

Lo difícil que es ser Pedro Sánchez

No soy yo muy amigo de Pedro Sánchez. Ya conté por aquí que lo conocí cuando era un concejal de tercera, que me pareció un robot y que hasta el momento no me ha dado ninguna razón para cambiar de opinión. Sin embargo, una cosa hay que reconocerle: es muy difícil, dificilísimo, ser Pedro Sánchez.

Primero heredas un PSOE que da pena, que se lleva más palos que los que iban a Suresnes. Diez minutos antes de que llegaras a a secretario general estaba Rubalcaba gritando "¡El PSOE ha vuelto!" y los votantes dicen que sí, que vuelvan, que vuelvan mañana a ver si se han olvidado de la congelación de las pensiones y del indulto al banquero. Pero bueno ahí estás tú, ganador de las primarias, pensando "mira qué maja esta Susana que me busca los avales" y "mira qué bien estos barones que vienen a hacerse fotos". Eso sin saber que los barones son la undécima plaga y que Susana no te quiere para liderar nada, sino para calentarle la silla mientras se decide o no a coger el AVE a Madrid.

Pero tú estás ilusionado y dispuesto a liderar. Los miércoles te pones la corbata esa de comercial de Fotocasa para ir a la sesión del control al gobierno y atacas bien fuerte, pero Rajoy dice: "¡Zapatero!" y media España dice que sí, que es verdad, que Zapatero. Y tú lo intentas y llamas a Sálvame y vas a beber cerveza con Bertín Osborne y a escalar molinos con Calleja y a tirar triples con Pablo Motos, pero resulta que otro que también se llama Pablo dice "¡Zapatero! y la gente sale corriendo vestida de morado porque eres un indultabanqueros congelapensiones.

Llegan las municipales y dice César Luena que mira, que ni tan mal. Que es verdad que has perdido más votos que España en Eurovisión pero que los barones van a gobernar aquí y allá. ¡Los barones! Los mismos que ahora viven para fastidiarte en los periódicos,en el telediario y en el comité federal. Si hasta Ximo Puig, que no gana unas elecciones ni presentándose contra la mafia, te deja mal un día sí y otro también. Por no hablar de Susana, que sigue sin tener claro si ella viene pero sabe perfectamente que tú vas.

Llegas a las generales y dos semanas antes ya están "los tuyos" hablando de ponerte en la calle la misma noche de las elecciones. Y llamas a Mariano indecente en un debate en prime time pero ni eso te vale para recuperar a los punkis que están con Pablo Iglesias. Te pegas un galletón de órdago pero dice César Luena que mira, que ni tan mal, que con el carajal que es el nuevo Congreso los de Podemos van a tardar año y medio en saber dónde sentarse y lo mismo por error acaban votándote sí a la investidura. Pero los de Pablo encuentran el gallinero rápidamente y dicen que no, que lo que quieren es la vicepresidencia plenipotenciaria y un ministerio de la felicidad plurinacional y de postre elecciones anticipadas y embargar Ferraz. Así de rápido aprenden. Pero es que encima ni te lo dicen a ti, se lo cuentan primero al Rey para que te mande un whatsapp.

Así que si ser Pedro Sánchez siempre fue duro, ahora es un infierno. Rajoy te llama Ruiz pero quiere gobernar contigo, Pablo te chantajea pero también quiere gobernar contigo, los barones que gobiernan con Podemos no te dejan gobernar con Podemos, El País ya no te infla las encuestas y va a por ti... No seamos tan duros con Pedro, por favor. Ya lleva encima una buena.







viernes, 29 de enero de 2016

Tres días para los caucus de Iowa: así está la cosa

¡Por fin! El lunes arrancan las primarias con los caucus de Iowa, la primera cita electoral de un calendario de nueve meses. El tiempo que va desde que se emite el primer voto de primarias hasta que el próximo 8 de noviembre, los estadounidenses eligen a su presidente en las urnas. Como si esto fuera un programa deportivo: "si acaban de unirse a nosotros, así es como están la cosas".

Los republicanos
El millonario Donald Trump llega Iowa como líder en las encuestas con una ligera ventaja sobre el senador Ted Cruz. Se consideraba que Iowa era el peor estado para Trump porque los caucus republicanos están dominados por conservadores evangélicos, pero ha logrado importantes apoyos en este sector en las últimas semanas. Está por ver el impacto de su última bravuconada, que ha sido "plantar" a FOX News en su debate de esta noche porque dice que la moderadora le tiene manía, pero su verdadero reto no es ese. El desafío para Trump es ver si su alto apoyo en las encuestas se traduce en votos reales en los caucus. Es decir: es más fácil responder a un encuesta telefónica que salir de casa una noche de enero bajo cero para acudir a una larga asamblea política

Normalmente los candidatos poco tradicionales (como Trump) atraen principalmente a votantes no tradicionales, gente que nunca ha acudido al caucus y que puede que esta vez tampoco lo haga. La campaña necesita una exitosa operación logística para asegurarse de que acuden y de que lo hacen a lo largo y ancho de Iowa. Además un caucus no es una primaria: los partidarios de los candidatos menos populares que van cayendo pueden apoyar a otro en la siguiente ronda. Ahí Trump lo tiene complicado porque no es la segunda opción de mucha gente. Son dificultades que pueden superarse, pero hay que trabajar. Es un reto.

Para Cruz es más a vida o muerte. Trump tiene casi garantizada la victoria en el siguiente estado, New Hampshire, y si se hace también con Iowa puede que ya sea demasiado tarde para detenerlo. Los votantes religiosos son su público natural pero los ataques de Trump y de los líderes republicanos que lo detestan casi más a él han hecho mella. En el lado de los moderados, un tercer puesto sería aceptable para Marco Rubio y todo un éxito para Christie o Jeb Bush. Sólo uno de los tres puede permanecer en esta guerra y necesitan todo el impulso posible para llegar fuertes a New Hampshire.

Los demócratas
Aquí Hillary Clinton lleva una leve ventaja en las encuestas pero Bernie Sanders parece ir hacia arriba. Como con Trump, está por ver si el fuerte apoyo de Bernie entre estudiantes y otros grupos que normalmente votan poco se traduce en fuerza real en los caucus. Después del disgusto de hace ocho años, es poco probable que Hillary haya descuidado la preparación como hizo con Obama pero la lucha está muy reñida.

Para tener una oportunidad de derribar a Clinton, Sanders necesita vencer en Iowa y también en New Hampshire, donde va muy por delante. El entusiasmo que genera es mayoritariamente entre los liberales blancos, lo que es perfecto para estos dos estados donde más del 90% de los votantes son blancos, pero si miramos hacia el futuro... el peso de las minorías domina las siguientes citas. Primero la primaria de Carolina del Sur (afroamericanos) y luego los caucus de Nevada (hispanos). Ahí lo va a tener más difícil, así que necesita dar el gran golpe en las dos primeras citas.

La lucha en Iowa estará muy reñida en los dos partidos, pero si Hillary vence su recompensa será mucho mayor que cualquiera de los republicanos o que su rival Sanders. Se supone que sus posibilidades de perder son mínimas y si empieza tropezando en el primer escollo, tal y como pasó en 2008, será difícil que muchos demócratas no se apunten a repetir la historia del candidato imposible que venció a la gran favorita. Otra vez.


viernes, 22 de enero de 2016

Lo único peor que Donald Trump

Vivir para ver. El establishment republicano empieza a pensar que Donald Trump no es lo peor que les puede pasar. Sobre todo cuando miran al otro lado de la acera y ven a Ted Cruz. Trump está loco, dice bastantes barbaridades y les puede costar la mayoría en el Congreso, pero Cruz... Con Cruz no existe la duda, el "puede". Ted Cruz es la certeza: la certeza de un senador que siempre ha tirado contra su propio partido, que no ha dudado en atacar a sus propios compañeros de bancada y que promete más de lo mismo en el futuro.

Sólo así se explica que el establishment republicano, que ha bufado sin fin y con buenas razones contra Trump, ahora ya se va haciendo a la idea. Prefieren a Marco Rubio, claro, y si no a Chris Christie o Kasich, Pero si se diera el caso desastroso de que Trump ganara, pues... pueden vivir con ello. Habrá trabajo para todos en una posible administración Trump, el millonario necesita toda la ayuda que pueda recibir. Cruz, por el contrario, puede buscar venganza contra todos los enemigos que se ha hecho en sus tres años en Washington.

Los grandes donantes buscan cómo congraciarse con Trump a través de la alta sociedad de Nueva York. Los comentaristas republicanos de la televisión encuentran la manera de apoyarle hasta en sus ocurrencias más absurdas. Iconos del establishment como el excandidato presidencial Bob Dole le alaban públicamente. Todo el mundo se posiciona para lo que hace meses parecía imposible y ahora, ya no tanto. Todos saben leer encuestas y su la alternativa va a ser Cruz, tienen claro de qué lado están.

La flexibilidad es total y la coherencia se quedó por el camino. Un millonario de Nueva York tres veces divorciado como Trump recibe el apoyo del icono conservador por excelencia, la excandidata vicepresidencial Sarah Palin. Da igual que su rival sea Cruz, un conservador de libro al que ella misma apoyó en el pasado, ahora Trump es el hombre de moda. Sus provocaciones, sus insultos, su prepotencia... su decir cosas como "prohibamos la entrada a todos los musulmanes a EEUU", "construyamos un muro en la frontera con México" o "cuando sea presidente siempre ganaremos".

Más interesante puede ser que Donald Trump, el rey de los outsiders, acabe por tener los problemas derivados de recibir el apoyo del establishment. Ted Cruz ya está usando esta idea en sus mítines y dado el odio de las bases a todo lo que suene al liderazgo de su partido, puede ser un argumento ganador.

sábado, 16 de enero de 2016

Primarias republicanas: between a rock and a hard place

"Entre una roca y un lugar duro" es la expresión estadounidense que se usa cuando te ves ante un dilema en el que las dos posibles opciones son malas. Tan malas como un candidato racista, populista e ignorante como Donald Trump y otro radical, demagogo y fundamentalista como Ted Cruz.

A dos semanas de que empiece la acción en los caucus de Iowa, el millonario Donald Trump sigue a la cabeza de las encuestas de las primarias republicanas aunque el senador texano Ted Cruz se consolida como su rival más fuerte. Después de meses tratándose con guantes de seda, el debate de esta semana ha sido la mejor muestra de que ambos ya se ven cara a cara. Intercambio de golpes: Cruz recordándole a la América profunda que Trump representa los "valores neoyorquinos", una forma de tacharle de liberal progay con tres divorcios a las espaldas. Trump mencionando que Cruz nació en Canadá y por tanto podría no ser elegible como presidente, ya que la Constitución exige un "natural born citizen", que no está muy claro lo que significa.

Aunque así lo parezca, las primarias republicanas no acaban en ellos dos. Cada uno a su manera, Trump y Cruz son dos expresiones del mismo sentimiento: el hartazgo de parte de las bases republicanas con el encorsetado establishment del partido. Ambos no dudan en abandonar la "corrección política", es decir, en ofender; y además igual que Trump no le debe nada a nadie, tampoco Cruz ha tenido problemas en cargar contra los líderes de su propio partido en el Congreso. En cierto modo los dos dependen de sacarle partido a ese descontento de parte de la América blanca que vive lejos de la costa y que tiene añoranza de la sencillez de los "viejos buenos tiempos". Así que ante ellos tiene que surgir otra opción, una especie de primaria paralela para ser "el candidato del establishment" o el "candidato republicano tradicional".

En esa guerra están el senador de origen cubano de Florida Marco Rubio y el gobernador de New Jersey Chris Christie. El tipo de candidatos que caen bien en la América empresarial, capaces de recaudar una millonada en Wall Street, donde las fanfarronadas, ocurrencias y radicalismos de Cruz y Trump asustan. Uno de los dos debería ser la alternativa, aunque ahora no lo parezca. Los dos tienen importantes debilidades en la América profunda y conservadora que tan importante es en estas primarias: Rubio tiene que explicar a un público si no racista al menos anti-inmigrante su pasado apoyo a la fracasada reforma migratoria impulsada por un grupo de senadores de ambos partidos. Chris Christie tiene un pasado claramente liberal (sólo así un republicano puede ganar un estado "blue" como New Jersey) y además ese carácter duro y algo chulesco de las cercanías de New York que no juega nada bien en determinados lugares de EEUU.

Las primarias republicanas tradicionales solían ser a grandes rasgos una batalla entre el ala socialmente conservadora (evangélica) del partido y el establishment, más liberal en lo social pero duro en materia económica. Así fue Mitt Romney contra Rick Santorum en 2012 o McCain contra Huckabee en 2008. Últimamente el ala empresarial se ha salido con la suya pero esta vez tienen un problema: pueden imponer a Rubio o a Christie pero necesita unir sus fuerzas detrás de un sólo candidato. El fiasco de la candidatura de Jeb Bush les ha costado mucho dinero y tanto él como otro centrista como John Kasich aún están en la liza. Si sus recursos siguen divididos entre varios candidatos aumentan las posibilidades de que el voto de la rabia y el hartazgo logre entregar a Trump o a Cruz la nominación republicana a la Casa Blanca.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Las primarias de EEUU 'for dummies'

Vamos a ver si conseguimos explicar esto de manera sencillita. Desde hace más de 150 años, nadie que no fuera republicano o demócrata ha ocupado la Casa Blanca. Por eso un candidato necesita, antes de competir en la elección general, asegurarse antes la nominación presidencial de uno de los dos grandes partidos.

¿Quién nombra a los candidatos?
Quien entrega a alguien la "nominación" (quien le nombra candidato oficial del partido) es la Convención Nacional Demócrata o la Convención Nacional Republicana. Se celebran tradicionalmente en verano y en ella los delegados venidos de cada estado votan por su candidato favorito. Hasta los años 50 era bastante habitual que los mandamases del partido se reunieran en las convenciones y decidieran el nombre del candidato sin tener en cuenta a los votantes. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, los delegados son elegidos en primarias y caucus como representantes del candidato más votado y se comprometen a votar por él o ella. En la práctica, el candidato que ha ganado más apoyos durante las primarias es quien se lleva la nominación.

En el caso de las primarias republicanas la decisión pertenece a 2.470 delegados, lo que quiere decir que quien consiga el apoyo de 1.236 se hace con la nominación. Hace décadas que la votación en sí no tiene la menor emoción, pues todo queda decidido meses antes. Los delegados tienen también la potestad de nombrar al candidato a vicepresidente pero igualmente, hace muchos años que se pliegan a la voluntad del candidato ganador y que las convenciones nacionales son largos mítines bien coreagrafiados sin ninguna actividad real. Lo sé porque estuve en una jeje. En 2016 la demócrata se celebrará en Philadelphia, Pennsylvania y la republicana en Cleveland, Ohio.

¿Cuántos delegados tiene cada estado?
Cada estado tiene unos delegados "natos" conocidos como "superdelegados" que son los jefes estatales del partido y sus cargos públicos más importantes como gobernadores, congresistas o senadores. Sin embargo son pocos, la inmensa mayoría de los delegados son elegidos en primarias o caucuses. El peso que cada estado tiene en la convención depende de su tamaño y principalmente de cuánto contribuyó a al resultado del partido en la última elección presidencial.

Algunos estados obligan por ley a los delegados a dar su apoyo en la convención al candidato en favor del cual fueron elegidos, aunque formalmente pueden hacer lo que quieran. En el extraño caso de que ningún candidato lograra la mayoría en la primera votación, la mayoría quedarían libres para apoyar a quién mejor les pareciera a partir de ahí.

¿Y cómo se eligen esos delegados?
Cada estado decide libremente cómo hacerlo. Las dos fórmulas de consenso son primarias y caucuses. Las primarias son elecciones al uso en las que los votantes pueden elegir a su candidato favorito mientras que los caucuses son asambleas de votantes en las que estos se agrupan entorno a los representantes de su candidato. Normalmente se va eliminando al candidato con menos apoyo y se permite a sus partidarios sumarse a otro si así lo desean, hasta que aparece un ganador. Al ser un proceso más pesado, los caucuses suelen beneficiar a las campañas mejor organizadas. Entre los demócratas, 13 estados han decidido celebrar caucuses en vez de primarias.

Los estados también deciden quién puede votar. En algunos se restringe la participación a los votantes registrados como del partido que las celebra, pero en otros pueden votar independientes o incluso los registrados como partidarios del rival. Del mismo modo, deciden el reparto de los delegados. Unos estados optan por otorgar todos los delegados del estado al ganador mientras que otros hacen un reparto proporcional.

¿Por qué oigo tanto hablar de Iowa y New Hampshire?
Porque son los primeros y los más importantes. Iowa es el primer caucus  y New Hampshire la primera primaria están previstas este año para el 1 y el 9 de febrero respectivamente. Por ley, ambos estados se aseguran de ser los primeros, pero es que además los partidos han consagrado la tradición de que sea así y penalizan a cualquier otro que trate de adelantar su primaria. ¿Por qué? Pues porque son estados pequeños donde los candidatos menos conocidos pueden lograr buen resultado con menos dinero. En teoría es un factor de equilibrio que obliga a los candidatos a "currárselo" y ganarse a los votantes en la calle y puerta a puerta, disminuyendo la ventaja que puedan tener las grandes figuras nacionales mejor conocidas.

El peso de los dos estados en delegados es pequeño porque no tienen mucha población, pero el impacto mediático de ganar allí es inmenso y asegura dinero y publicidad para el candidato que lo logra. También es un test: un candidato incapaz de ganar ninguno de los dos es probable que se retire inmediatamente. El sistema ha recibido críticas porque tanto Iowa como New Hampshire son el mismo tipo de estado extremadamente blanco y protestante, y muchos piensan que su exagerado protagonismo produce candidatos menos diversos. Es en parte por eso que los estados que van inmediatamente después son South Carolina (afroamericanos demócratas y sureños republicanos) y Nevada (hispanos).

¿Qué es el 'Supermartes'?
Es el día en que se acumulan más primarias y caucuses, y por lo tanto se reparten más delegados. Es así porque es la primera fecha disponible después de los cuatro primeros estados, es decir, lo más temprano que un estado puede celebrar su primaria sin ser penalizado por el partido. En 2016 será el 21 de marzo y votarán 13 estados repartiendo 526 delegados, lo que significa que ese día quedarán asignados ya más de la mitad del total.

Es un buen momento para que una campaña fuerte logre consolidar su posición y también para que el establishment haga sentir su peso. Favorece a los candidatos con más dinero porque hace falta mucha infraestructura e inversión en televisión para competir en tantos estados a la vez. Debería ser el principio del fin de las primarias.

¿Es fijo el calendario ?
No, varios estados están en proceso de legislar sobre el calendario de sus primarias y sus caucus. Lo normal es que las fechas de los cuatro primeros cambien poco pero a partir de ahí todo es posible.

¿Cuándo sabremos quiénes son los ganadores?
Lo normal es que alguno o alguna de los candidatos se haya hecho con la mayoría de los delegados para el mes de abril o mayo, pero tal cual anda la cosa no se puede descartar que haya retrasos.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Obama on fire

El presidente no está para tonterías. Ya no le quedan más elecciones que ganar y no se muerde la lengua ni un poco ni tampoco. Obama ya no tiene miedo, como le ha dicho bien clarito al periodista deportivo Bill Simmons:
"Acabas estando más relajado. A estas alturas no hay mucho que no haya visto ya (...) Llevo un tiempo largo en este trabajo y he pasado por algunas situaciones duras. No es que parezca que no tienes miedo, es que de verdad no tienes ningún miedo. Y yo ya no lo tengo"
Se nota. Para Obama se ha acabado el buenismo, el contemporizar, el aparentar que todas las opiniones tienen el mismo valor. Ya no está para eso. Se le nota cuando habla de las primarias republicanas. Las ocurrencias de Trump, Carson, Cruz y compañía no le divierten y no se corta lo más mínimo en decirlo. La última vez en la NBC, sobre el rechazo de los republicanos a acoger refugiados sirios.
"Estos son los mismos que sugieren que son tan duros que bastará con que hablen con Putin o miren fijamente al Estado Islámico... pero les asustan las viudas y los huérfanos. Primero les preocupaba que los moderadores eran demasiado duros con ellos en los debates y ahora les preocupan huérfanos de tres años. No me parecen muy duros"
No es el Obama unificador de 2008, desde luego, pero tampoco el conciliador de 2012. Obama vive una rara etapa de libertad: ya no tiene más elecciones pero es que además los demócratas aún no tienen un nuevo líder. Cuando el candidato del partido se esté jugando el futuro el año que viene, el presidente tendrá que ser más prudente para no crearle problemas. Pero mientras tanto podemos disfrutar de su opinión 'unfiltered', de una figura carismática y auténtica, algo cascarrabias. Obama 'on fire'.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Deja en paz a los que ponen la bandera francesa en facebook

Ya salieron, cómo no, los cenizos. En cada gran desgracia, cada vez que la gente experimenta un sentimiento noble de solidaridad, despiertan los cuñados ilustrados en las redes sociales. ¿Por qué ahora sí y antes no? ¿Por qué con estos y no con aquellos? Los maestros de la culpa, los moralistas, los que siempre tienen una idea mejor. Los que hasta en la bondad tienen que sentirse superiores y especiales.

Son los mismos que abroncan a la gente por alegrarse de la victoria de su equipo, porque ya se sabe que si te gusta el fútbol es que no te preocupa el hambre en el mundo. Los que cogen tu pena y te demuestran que es una pena muy mala, una empatía de mierda, y te explican cómo deberías redistribuirla para alcanzar la perfección moral. La suya.

El resto del mundo funciona en un esquema diferente que en periodismo se llama 'distancia emotiva'. Básicamente significa que cuando tu vecino gordo la diña de un infarto, te impacta más que la estadística de la OMS sobre cardiopatías. Porque llevas la misma vida y la misma alimentación que tu vecino, porque te quedas sin aliento en el mismo tramo de escaleras y porque su muerte bien podría ser tu muerte si no te apuntas al gimnasio y empiezas a comer verdura. Lo que no quiere decir que te den igual el resto de infartados. No, en absoluto.

Ninguna de las víctimas de París tenía la culpa. Ninguna sembró viento alguno ni merecía recoger ninguna tempestad. Coger un fusil y abrir fuego contra un restaurante lleno es una decisión consciente e individual. La culpa existe, y no está reservada para los que se ponen una bandera francesa en facebook. Hay pecados bastante peores.

domingo, 25 de octubre de 2015

Más cerca de una presidencia de Hillary Clinton

Hillary Clinton lleva el mes de su vida. Para empezar, el vicepresidente Joe Biden ha anunciado que no se presentará. Hacía falta mucho valor para arriesgarse contra los Clinton y no se ha atrevido. Lo ha anunciado hombro con hombro con el presidente Obama, reforzando más si cabe la impresión de que era el único que podía disputarle a Hillary la herencia. Joe Biden representaba un verdadero peligro para sus aspiraciones porque es todo  lo que ella no es: espontáneo, cercano, capaz de conectar con los votantes de clase trabajadora... Pero con Biden fuera de juego todo eso ya no importa y las encuestas demuestran que ella es la que más ha ganado con el paso atrás del vicepresidente.

Si a esto le sumamos una actuación bastante sólida en el debate ya sería mucho, pero es que últimamente a Hillary las buenas noticias se le acumulan. Precisamente a cuenta del encuentro, la mitad de los rivales que tenía se han retirado. Jim Webb y Lincoln Chaffee han decidido quitarse de enmedio tras sus muy mejorables actuaciones en el debate de CNN. Ahora Hillary se las ve principalmente con Bernie Sanders y en menor medida con Martin O'Malley, muy por detrás en las encuestas.

Sanders tiene dificultades para atraer a hispanos y afroamericanos, que es mucho decir en las primarias demócratas, además de problemas en sus posiciones pasadas en temas clave como el control de armas y la política migratoria. Es difícil pensar que pueda robarle las primarias a los Clinton pese al atractivo que tiene su agenda económica muy a la izquierda en los dos primeros estados, Iowa y New Hampshire, que son muy mayoritariamente blancos.

¿Acaban aquí las buenas noticias para ella? Aún no. Se podría decir que los dos grandes 'escándalos' de Hillary para esta campaña eran el ataque a la embajada de Benghazi y su uso de correo electrónico personal para asuntos oficiales cuando era secretaria de estado. Pues bien, resulta que los dos temas se están desinflando: la investigación sobre los emails pierde fuelle y el público parece cada vez menos interesado mientras que la comisión de investigación sobre Benghazi que se ha reunido esta semana ha sido una pantomima sin interés, que ha aportado poca novedad y sí mucho intento  de desgastar a Clinton.

Vamos, que ahora mismo mejor no le puede ir.

viernes, 16 de octubre de 2015

Ganadores y perdedores del debate demócrata

Los candidatos demócratas se han visto las caras por primera vez en Las Vegas. Era la primera oportunidad de ver cuánto de fuerte está Hillary Clinton y hasta dónde están dispuestos a llegar sus rivales para hacerla caer.

GANADORES
Hillary Clinton: vencedora indiscutible. Estuvo sólida sin parecer arrogante y auténtica sin perder la seriedad. Un 10, en realidad. Desde luego ayudó que sus rivales renunciaran a darle donde duele (como la controversia sobre sus emails) y optaran por no hacerle el juego a los republicanos. No resultó ilusionante pero sí presidencial, y de paso despejó las dudas que podrían haber convencido al vicepresidente Joe Biden de entrar en la lucha por la nominación demócrata. Todo un logro. Si la cosa sigue así, desde luego que me tendré que comer mis predicciones... pero es que sus rivales no ayudan.

Bernie Sanders: ¿Cómo puede Sanders ganar si su rival Hillary gana también? Pues convirtíendose (más aún) en la alternativa. Este debate consagra a Bernie como 'el anti-Clinton' en una campaña en la que sólo hay espacio para uno. Ganó puntos con su negativa a atacarla por sus emails ("a nadie le importan tus emails") pero es difícil pasar por alto que tiene opiniones muy alejadas de las bases demócratas en dos temas clave: inmigración y control de armas.

CNN: más de 15 millones de personas vieron el debate, un récord histórico para el partido aunque lejos de los 23 que vieron a los republicanos (en audiencias, nadie gana a Donald Trump). Una campaña llena de civismo y sin insultos nunca es el mejor producto televisivo y sin embargo resultó ágil e interesante.


PERDEDORES
Joe Biden: el vicepresidente tenía un sitio a su disposición en el escenario de ayer, de hecho CNN casi le rogaba que hiciera del debate el primer acto de su campaña pero él ha preferido seguir esperando. Puede haber sido un grave error porque su posible candidatura sólo se entiende en un marco de debilidad por parte de Hillary. Cuanto más sólida esté Hillary, y ayer lo estuvo, menos espacio queda para el vicepresidente. Ambos se disputan la herencia de Obama y los favores del establishment demócrata. Con la presencia de Biden en Las Vegas tal vez el cuento hubiera sido diferente pero ahora ha perdido posiciones.

Lincoln Chafee: el exgobernador fue sin duda el peor de la noche. Como prueba valga simplemente la pregunta que le han hecho hoy en una entrevista post-debate "Debido a su distinguida carrera va a acabar pareciendo un bobo si continua así. ¿En qué punto va a decirse usted: tengo mejores cosas que hacer que seguir con este intento inútil?"

Martin O'Malley: un buen candidato que pareció algo perdido y lejos del nivel que necesita para ser una alternativa viable. Tuvo algún buen momento pero hundido en las encuestas y oscurecido por Bernie Sanders, no sé de dónde va a sacar el dinero para seguir adelante si desaprovecha oportunidades como la de ayer.

Jim Webb: con un currículum interesante como militar y en el gobierno del republicano Reagan, Webb no aportó absolutamente nada. Lo único que se recordará serán sus constantes quejas ante el moderador. Cuando sales de un partido quejándote del árbitro... no suele ser buena señal-

Los republicanos: viendo los insultos que se dedican los candidatos republicanos el debate de los demócratas fue un ejercicio de concordia. Puede hasta resultar aburrido pero es fácil pensar qué partido llegará a la elección más unido y cohesionado, con un candidato relativamente ileso. Será el demócrata.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

La vida más allá de Donald Trump

Los demócratas están preocupados con Donald Trump, los republicanos están (más) preocupados con Donald Trump. Los estadounidenses razonables están preocupados con Donald Trump y los europeos están muy preocupados con Donald Trump. Los chinos mucho y los mexicanos muchísimo. Todo el mundo está preocupado con Donald Trump y su aparentemente insalvable ventaja en las encuestas.

Yo, que sigo creyendo que nunca será presidente, estoy tranquilo. Pero además me gustaría comentar unos cuantos detalles sobre sus rivales en las primarias republicanas para que no perdamos la perspectiva. Donald Trump es un caradura o un chalado, o ambas cosas, pero tampoco es que el resto sean muy tranquilizadores. Con todos da para preocuparse.

Ben Carson es un neurocirujano que cree que la teoría de la evolución es "inspiración del demonio" y que cree que el Islam es incompatible con la constitución y que por tanto nunca apoyaría a un presidente musulmán.

Jeb Bush publicó un libro en 1995 en el que consideraba positivo "avergonzar" a las madres solteras porque la falta de "condena pública" de esta "conducta irresponsable" ya no "es un estímulo para ser cuidadoso."

Marco Rubio no cree que el ser humano tenga nada que ver con el calentamiento global ni tampoco que invadir Iraq fuera un error.

Ted Cruz ha acusado a Obama de "financiar el terrorismo" y ha invitado a los estados a ignorar la sentencia de la Corte Suprema que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Carly Fiorina cortaría el contacto con Putin y enviaría más tropas a Alemania. Eso además de recuperar el escudo antimisiles, maniobras militares en el Báltico... vuelve la Guerra Fría.

Son sólo los primeros cinco que le siguen en las encuestas. Trump da mucho miedo pero no le falta compañía en la casa del terror.


domingo, 23 de agosto de 2015

Ricos de izquierdas, pobres de derechas

El argumento tiene más años que la tos: "dice que es de izquierdas y resulta que vive en un chalé". Sólo de Ana Belén y Víctor Manuel lo habremos oído cientos de veces. "Mucho hablar del hambre en África pero bien que le gusta el marisco" ¡Hipocresía!  "La alcaldesa dice que le preocupan los pobres pero se va a una mansión de lujo en verano!" ¡Incoherencia!

Aquí parece que para ser coherentes nos tendrían que clasificar según renta, patrimonio y preferencias vacacionales para después comunicarnos qué ideología es socialmente aceptable para nosotros. No es un mal exclusivo de la derecha. No faltan izquierdistas que dicen "no hay nada más tonto que un obrero de derechas". Pues dejadme decir algo: hay pocas cosas más admirables que un rico de izquierdas o un pobre de derechas.

Si tu nómina tiene siete cifras y aún así quieres llevar al poder a un partido que te pondrá un 75% de IRPF es que tienes unos principios admirables. Eso sí, págalo. Si eres pobre de solemnidad y quieres un gobierno que recorte los subsidios sociales porque no quieres que nadie te regale nada, eres un tipo de grandes conviccion. Ahora, no reclames lo que no estés dispuesto a darle a los demás. 

Me parece fantástico que haya gente que vote contra sus intereses. No es estúpido ni hipócrita, es admirable y valiente. Creo que te puede preocupar la malnutrición infantil y pagarte los percebes que tanto te gustan. Creo que puedes necesitar el subsidio de los 400€ y también defender el libre mercado. Los pobres de derechas y los ricos de izquierdas van a contracorriente y reciben muchos palos. Son las minorías étnicas de la lucha de clases. Son idealistas.

sábado, 15 de agosto de 2015

Tres demócratas que quieren aguarle la fiesta a Hillary

Hay sangre en el agua y cuando hay sangre en el agua, ya se sabe que tardan poco en aparecer los tiburones. Especialmente en las transparentes y peligrosas aguas de las primarias a la presidencia de EEUU.

Hillary Clinton es indiscutiblemente el pez gordo de la pecera, pero la tranquila travesía que esperaba se ha visto perturbada. No nada tan rápido como todos suponían. Las últimas encuestas son más que decepcionantes: un izquierdista bastante desconocido como Bernie Sanders la adelanta en el crucial estado de New Hampshire, el mismo en que venció a Obama y 2008 y al que tanto debe la carrera política de Bill Clinton. 

Es prácticamente imposible que un candidato boquerón como Sanders derrote a todo un tiburón como Hillary, pero las dificultades que le está creando son suficiente como para hacer que otros grandes escualos huelan la sangre en el agua y se planteen al menos presentarse. Estos son los que empiezan a moverse. Todos te sonarán:

Joe Biden: el runrún

A favor: el vicepresidente es uno de esos demócratas "de toda la vida", de raíces trabajadoras y aspecto aristocrático, que encanta a la prensa más que a los votantes. Currículum impecable pero más importante, todo carisma. Es de estos que pone en pie un estadio. Ahora todo el mundo lo adora aún más porque acaba de perder a un hijo, una nueva desgracia que se une al accidente que le arrebató a su esposa e hija cuando acababa de ser elegido senador. Es el único que puede competir con Hillary por reclamar la herencia política de Obama y lo tiene mucho mejor que ella para ilusionar a los fanáticos del presidente, que aún son muchos en las primarias demócratas y que no terminan de fiarse de ella después de la agria batalla de 2008. El dinero no debería ser tampoco un problema, pues son ya muchos años de hacer contactos.

En contra: todo lo que tiene de carisma le falta de autocontrol, su lengua le mete en muchos problemas y eso suele resultar fatal en un candidato. Las primarias premian la disciplina y él ya se ha presentado otras dos veces con resultados lamentables, por algo será. Luego está la edad... tendría 74 años al entrar al cargo y aunque goza de buena salud, está haciendo circular la idea de que podría presentarse con el compromiso de estar sólo cuatro años. Mucha gente de su entorno no está muy contenta con la idea de que se presente porque temen que una distinguidísima carrera acabe en una humillante derrota a manos de Hillary. Pero el problema principal de Biden es la estrategia: ¿qué candidato quiere ser? Lo tiene difícil para situarse a la izquierda de Clinton y a la vez no hay espacio a su derecha. Puede declararse heredero de Obama pero el presidente no se pronunciará entre él y Clinton. No puede ser el "candidato del cambio" respecto a Hillary pero tampoco ser la única opción del continuismo. Muy difícil.

En resumen: podría presentarse y podría dar una buena batalla, ¿lo hará? Difícil saberlo. Por un lado en las próximas elecciones se queda sin trabajo y no parece que sea de los que dejan los focos fácilmente pero por otro, ¿merece la pena el riesgo? Sería un pelea durísima en la que tendría enfrente a muchos amigos. Creo que va a sondear más las aguas a ver si habría dinero suficiente y si puede tener de su lado a los arquitectos de las campañas de Obama. Cuanto más débil se vea a Hillary, más cerca estará de presentarse.

John Kerry: el runrún

A favor: tiene una experiencia comparable a Hillary, en el Senado y como candidato demócrata en 2008, además del mismo trabajo que tenía Hillary como secretario de Estado pero con mejores resultados que ella.  Puede presumir de un recién firmado acuerdo con Irán que, al menos a los demócratas, gusta mucho, igual que la apertura a Cuba. Es un buen campaigner que ya ganó unas primarias.

En contra: precisamente eso, ya ganó unas primarias. Su tiempo ha pasado, se dejó ganar unas elecciones por Bush y Cheney, algo que el establishment demócrata no va a dejarle pasar. Imposible recuperarse de algo así.

En resumen: no me lo creo. Fastidiar a Hillary un rato con rumores, puede, pero presentarse de verdad... si no hace, no está en su sano juicio.

Al Gore: el runrún

A favor: hablando de remembers... el candidato de 2000 siempre será visto por las bases demócratas como aquel al que "le robaron" las elecciones. Las encuestas dicen que las causas ecologistas a las que Gore ha dedicado tanto son más importantes que nunca para los votantes demócratas y cuenta con una gran patrimonio: su nombre es conocido casi por la totalidad de los votantes. El dinero tampoco debería ser problema porque sus relaciones con la América empresarial siempre han sido buenas y después de su marcha puede que aún más.

En contra: Gore lleva "perdedor" escrito en la cara y en 2000 fue un candidato manifiestamente mejorable. Más allá de eso, ¿en qué va a basar su campaña? ¿Va a presumir de los logros de la administración Clinton compitiendo contra Hillary Clinton? Luego están todas esas preguntas que tendría que responder sobre sus negocios después de dejar el gobierno y el hecho de que lleva desconectado de la primera línea 15 años.  No way.

En resumen: esto me suena a un intento gratuito de fastidiar a los Clinton (acabaron muy mal) o a algunos exasesores con ganas de echarse unas risas. Me resulta imposible creerlo y su entorno empieza a desmentirlo.

sábado, 8 de agosto de 2015

Los demócratas deberían estar preocupados

Este parece un gran momento para ser demócrata. Donald Trump está aún en todas las portadas, avergonzando al partido republlicano y ooscureciendo todo lo que hacen el resto de candidatos. No  es fácil competir en interés mediático con un tipo que llama "idiotas" a los políticos y dice que a la moderadora de un debate televisado "le salía sangre de su comosellame". Sí, es difícil conseguir que los medios hablen de tu plan fiscal. El debate de esta semana fue el más visto de la historia de las primarias republicanas con 24 millones de espectadores.

Mientras los republicanos continúan con su circo y se destrozan los unos a los otros, los demócratas piensan en todos los votantes asustados, todos los hispanos indignados y toda la tranquilidad de la que disfrutan mientra sus rivales se atizan en televisión. Pero no deberían confiarse, no. Porque Donald Trump no va a ser el candidato final y porque los republicanos, pese a la plaga bíblica que les supone este descerebrado, tienen muchas mejores posibilidades que hace cuatro años. ¿Por qué?

Su ventaja evidente es que es muy difícil que el mismo partido gane tres veces la Casa Blanca. Sin contar a Roosevelt que se presentó cuatro veces, sólo ha sucedido una vez en la historia: hace 179 años. Pero la historia no es el único enemigo, la principal baza de los republicanos es que sus candidatos son ahora mucho mejores que los de hace cuatro años. 

En la larguísima lista de candidatos a las primarias republicanas hay varios nombres muy potentes. Jeb Bush es un político sólido, con un discurso bastante fresco y una red familiar de contactos que le asegura dinero ilimitado y asesoramiento experto. El gobernador de Wisconsin Scott Walker es auténtico y conecta fantásticamente con los votantes de primarias. John Kasich es el gobernador de un estado clave como Ohio y será el candidato moderado, con muy buena prensa. Marco Rubio es muy carismático y nadie puede poner en duda su currículum conservador, además de poner en juego el voto hispano. El neurocirujano Ben Carson es una estrella mediática con una historia inspiradora.

He mencionado cinco entre casi una veintena. Todos estos serían candidatos formidables y alguno más de los que me dejo, incluyendo nombres que ni siquiera pasaron el corte para el debate de la FOX.  A este plantel fuerte los demócratas enfrentan una candidata con muchos recursos y muy poco gancho como Hillary Clinton, un carismático líder muy muy muy a la izquierda de donde está el país como Bernie Sanders y un gobernador blanco que no acaba de arrancar como Martin O'Malley.

Los republicanos han puesto toda la carne en el asador y los demócratas han puesto todos los huevos en la cesta de Hillary, lo que yo creo que es un grave error. Queda mucho para noviembre de 2016, pero ojo.