viernes, 29 de enero de 2016

Tres días para los caucus de Iowa: así está la cosa

¡Por fin! El lunes arrancan las primarias con los caucus de Iowa, la primera cita electoral de un calendario de nueve meses. El tiempo que va desde que se emite el primer voto de primarias hasta que el próximo 8 de noviembre, los estadounidenses eligen a su presidente en las urnas. Como si esto fuera un programa deportivo: "si acaban de unirse a nosotros, así es como están la cosas".

Los republicanos
El millonario Donald Trump llega Iowa como líder en las encuestas con una ligera ventaja sobre el senador Ted Cruz. Se consideraba que Iowa era el peor estado para Trump porque los caucus republicanos están dominados por conservadores evangélicos, pero ha logrado importantes apoyos en este sector en las últimas semanas. Está por ver el impacto de su última bravuconada, que ha sido "plantar" a FOX News en su debate de esta noche porque dice que la moderadora le tiene manía, pero su verdadero reto no es ese. El desafío para Trump es ver si su alto apoyo en las encuestas se traduce en votos reales en los caucus. Es decir: es más fácil responder a un encuesta telefónica que salir de casa una noche de enero bajo cero para acudir a una larga asamblea política

Normalmente los candidatos poco tradicionales (como Trump) atraen principalmente a votantes no tradicionales, gente que nunca ha acudido al caucus y que puede que esta vez tampoco lo haga. La campaña necesita una exitosa operación logística para asegurarse de que acuden y de que lo hacen a lo largo y ancho de Iowa. Además un caucus no es una primaria: los partidarios de los candidatos menos populares que van cayendo pueden apoyar a otro en la siguiente ronda. Ahí Trump lo tiene complicado porque no es la segunda opción de mucha gente. Son dificultades que pueden superarse, pero hay que trabajar. Es un reto.

Para Cruz es más a vida o muerte. Trump tiene casi garantizada la victoria en el siguiente estado, New Hampshire, y si se hace también con Iowa puede que ya sea demasiado tarde para detenerlo. Los votantes religiosos son su público natural pero los ataques de Trump y de los líderes republicanos que lo detestan casi más a él han hecho mella. En el lado de los moderados, un tercer puesto sería aceptable para Marco Rubio y todo un éxito para Christie o Jeb Bush. Sólo uno de los tres puede permanecer en esta guerra y necesitan todo el impulso posible para llegar fuertes a New Hampshire.

Los demócratas
Aquí Hillary Clinton lleva una leve ventaja en las encuestas pero Bernie Sanders parece ir hacia arriba. Como con Trump, está por ver si el fuerte apoyo de Bernie entre estudiantes y otros grupos que normalmente votan poco se traduce en fuerza real en los caucus. Después del disgusto de hace ocho años, es poco probable que Hillary haya descuidado la preparación como hizo con Obama pero la lucha está muy reñida.

Para tener una oportunidad de derribar a Clinton, Sanders necesita vencer en Iowa y también en New Hampshire, donde va muy por delante. El entusiasmo que genera es mayoritariamente entre los liberales blancos, lo que es perfecto para estos dos estados donde más del 90% de los votantes son blancos, pero si miramos hacia el futuro... el peso de las minorías domina las siguientes citas. Primero la primaria de Carolina del Sur (afroamericanos) y luego los caucus de Nevada (hispanos). Ahí lo va a tener más difícil, así que necesita dar el gran golpe en las dos primeras citas.

La lucha en Iowa estará muy reñida en los dos partidos, pero si Hillary vence su recompensa será mucho mayor que cualquiera de los republicanos o que su rival Sanders. Se supone que sus posibilidades de perder son mínimas y si empieza tropezando en el primer escollo, tal y como pasó en 2008, será difícil que muchos demócratas no se apunten a repetir la historia del candidato imposible que venció a la gran favorita. Otra vez.


viernes, 22 de enero de 2016

Lo único peor que Donald Trump

Vivir para ver. El establishment republicano empieza a pensar que Donald Trump no es lo peor que les puede pasar. Sobre todo cuando miran al otro lado de la acera y ven a Ted Cruz. Trump está loco, dice bastantes barbaridades y les puede costar la mayoría en el Congreso, pero Cruz... Con Cruz no existe la duda, el "puede". Ted Cruz es la certeza: la certeza de un senador que siempre ha tirado contra su propio partido, que no ha dudado en atacar a sus propios compañeros de bancada y que promete más de lo mismo en el futuro.

Sólo así se explica que el establishment republicano, que ha bufado sin fin y con buenas razones contra Trump, ahora ya se va haciendo a la idea. Prefieren a Marco Rubio, claro, y si no a Chris Christie o Kasich, Pero si se diera el caso desastroso de que Trump ganara, pues... pueden vivir con ello. Habrá trabajo para todos en una posible administración Trump, el millonario necesita toda la ayuda que pueda recibir. Cruz, por el contrario, puede buscar venganza contra todos los enemigos que se ha hecho en sus tres años en Washington.

Los grandes donantes buscan cómo congraciarse con Trump a través de la alta sociedad de Nueva York. Los comentaristas republicanos de la televisión encuentran la manera de apoyarle hasta en sus ocurrencias más absurdas. Iconos del establishment como el excandidato presidencial Bob Dole le alaban públicamente. Todo el mundo se posiciona para lo que hace meses parecía imposible y ahora, ya no tanto. Todos saben leer encuestas y su la alternativa va a ser Cruz, tienen claro de qué lado están.

La flexibilidad es total y la coherencia se quedó por el camino. Un millonario de Nueva York tres veces divorciado como Trump recibe el apoyo del icono conservador por excelencia, la excandidata vicepresidencial Sarah Palin. Da igual que su rival sea Cruz, un conservador de libro al que ella misma apoyó en el pasado, ahora Trump es el hombre de moda. Sus provocaciones, sus insultos, su prepotencia... su decir cosas como "prohibamos la entrada a todos los musulmanes a EEUU", "construyamos un muro en la frontera con México" o "cuando sea presidente siempre ganaremos".

Más interesante puede ser que Donald Trump, el rey de los outsiders, acabe por tener los problemas derivados de recibir el apoyo del establishment. Ted Cruz ya está usando esta idea en sus mítines y dado el odio de las bases a todo lo que suene al liderazgo de su partido, puede ser un argumento ganador.

sábado, 16 de enero de 2016

Primarias republicanas: between a rock and a hard place

"Entre una roca y un lugar duro" es la expresión estadounidense que se usa cuando te ves ante un dilema en el que las dos posibles opciones son malas. Tan malas como un candidato racista, populista e ignorante como Donald Trump y otro radical, demagogo y fundamentalista como Ted Cruz.

A dos semanas de que empiece la acción en los caucus de Iowa, el millonario Donald Trump sigue a la cabeza de las encuestas de las primarias republicanas aunque el senador texano Ted Cruz se consolida como su rival más fuerte. Después de meses tratándose con guantes de seda, el debate de esta semana ha sido la mejor muestra de que ambos ya se ven cara a cara. Intercambio de golpes: Cruz recordándole a la América profunda que Trump representa los "valores neoyorquinos", una forma de tacharle de liberal progay con tres divorcios a las espaldas. Trump mencionando que Cruz nació en Canadá y por tanto podría no ser elegible como presidente, ya que la Constitución exige un "natural born citizen", que no está muy claro lo que significa.

Aunque así lo parezca, las primarias republicanas no acaban en ellos dos. Cada uno a su manera, Trump y Cruz son dos expresiones del mismo sentimiento: el hartazgo de parte de las bases republicanas con el encorsetado establishment del partido. Ambos no dudan en abandonar la "corrección política", es decir, en ofender; y además igual que Trump no le debe nada a nadie, tampoco Cruz ha tenido problemas en cargar contra los líderes de su propio partido en el Congreso. En cierto modo los dos dependen de sacarle partido a ese descontento de parte de la América blanca que vive lejos de la costa y que tiene añoranza de la sencillez de los "viejos buenos tiempos". Así que ante ellos tiene que surgir otra opción, una especie de primaria paralela para ser "el candidato del establishment" o el "candidato republicano tradicional".

En esa guerra están el senador de origen cubano de Florida Marco Rubio y el gobernador de New Jersey Chris Christie. El tipo de candidatos que caen bien en la América empresarial, capaces de recaudar una millonada en Wall Street, donde las fanfarronadas, ocurrencias y radicalismos de Cruz y Trump asustan. Uno de los dos debería ser la alternativa, aunque ahora no lo parezca. Los dos tienen importantes debilidades en la América profunda y conservadora que tan importante es en estas primarias: Rubio tiene que explicar a un público si no racista al menos anti-inmigrante su pasado apoyo a la fracasada reforma migratoria impulsada por un grupo de senadores de ambos partidos. Chris Christie tiene un pasado claramente liberal (sólo así un republicano puede ganar un estado "blue" como New Jersey) y además ese carácter duro y algo chulesco de las cercanías de New York que no juega nada bien en determinados lugares de EEUU.

Las primarias republicanas tradicionales solían ser a grandes rasgos una batalla entre el ala socialmente conservadora (evangélica) del partido y el establishment, más liberal en lo social pero duro en materia económica. Así fue Mitt Romney contra Rick Santorum en 2012 o McCain contra Huckabee en 2008. Últimamente el ala empresarial se ha salido con la suya pero esta vez tienen un problema: pueden imponer a Rubio o a Christie pero necesita unir sus fuerzas detrás de un sólo candidato. El fiasco de la candidatura de Jeb Bush les ha costado mucho dinero y tanto él como otro centrista como John Kasich aún están en la liza. Si sus recursos siguen divididos entre varios candidatos aumentan las posibilidades de que el voto de la rabia y el hartazgo logre entregar a Trump o a Cruz la nominación republicana a la Casa Blanca.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Las primarias de EEUU 'for dummies'

Vamos a ver si conseguimos explicar esto de manera sencillita. Desde hace más de 150 años, nadie que no fuera republicano o demócrata ha ocupado la Casa Blanca. Por eso un candidato necesita, antes de competir en la elección general, asegurarse antes la nominación presidencial de uno de los dos grandes partidos.

¿Quién nombra a los candidatos?
Quien entrega a alguien la "nominación" (quien le nombra candidato oficial del partido) es la Convención Nacional Demócrata o la Convención Nacional Republicana. Se celebran tradicionalmente en verano y en ella los delegados venidos de cada estado votan por su candidato favorito. Hasta los años 50 era bastante habitual que los mandamases del partido se reunieran en las convenciones y decidieran el nombre del candidato sin tener en cuenta a los votantes. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, los delegados son elegidos en primarias y caucus como representantes del candidato más votado y se comprometen a votar por él o ella. En la práctica, el candidato que ha ganado más apoyos durante las primarias es quien se lleva la nominación.

En el caso de las primarias republicanas la decisión pertenece a 2.470 delegados, lo que quiere decir que quien consiga el apoyo de 1.236 se hace con la nominación. Hace décadas que la votación en sí no tiene la menor emoción, pues todo queda decidido meses antes. Los delegados tienen también la potestad de nombrar al candidato a vicepresidente pero igualmente, hace muchos años que se pliegan a la voluntad del candidato ganador y que las convenciones nacionales son largos mítines bien coreagrafiados sin ninguna actividad real. Lo sé porque estuve en una jeje. En 2016 la demócrata se celebrará en Philadelphia, Pennsylvania y la republicana en Cleveland, Ohio.

¿Cuántos delegados tiene cada estado?
Cada estado tiene unos delegados "natos" conocidos como "superdelegados" que son los jefes estatales del partido y sus cargos públicos más importantes como gobernadores, congresistas o senadores. Sin embargo son pocos, la inmensa mayoría de los delegados son elegidos en primarias o caucuses. El peso que cada estado tiene en la convención depende de su tamaño y principalmente de cuánto contribuyó a al resultado del partido en la última elección presidencial.

Algunos estados obligan por ley a los delegados a dar su apoyo en la convención al candidato en favor del cual fueron elegidos, aunque formalmente pueden hacer lo que quieran. En el extraño caso de que ningún candidato lograra la mayoría en la primera votación, la mayoría quedarían libres para apoyar a quién mejor les pareciera a partir de ahí.

¿Y cómo se eligen esos delegados?
Cada estado decide libremente cómo hacerlo. Las dos fórmulas de consenso son primarias y caucuses. Las primarias son elecciones al uso en las que los votantes pueden elegir a su candidato favorito mientras que los caucuses son asambleas de votantes en las que estos se agrupan entorno a los representantes de su candidato. Normalmente se va eliminando al candidato con menos apoyo y se permite a sus partidarios sumarse a otro si así lo desean, hasta que aparece un ganador. Al ser un proceso más pesado, los caucuses suelen beneficiar a las campañas mejor organizadas. Entre los demócratas, 13 estados han decidido celebrar caucuses en vez de primarias.

Los estados también deciden quién puede votar. En algunos se restringe la participación a los votantes registrados como del partido que las celebra, pero en otros pueden votar independientes o incluso los registrados como partidarios del rival. Del mismo modo, deciden el reparto de los delegados. Unos estados optan por otorgar todos los delegados del estado al ganador mientras que otros hacen un reparto proporcional.

¿Por qué oigo tanto hablar de Iowa y New Hampshire?
Porque son los primeros y los más importantes. Iowa es el primer caucus  y New Hampshire la primera primaria están previstas este año para el 1 y el 9 de febrero respectivamente. Por ley, ambos estados se aseguran de ser los primeros, pero es que además los partidos han consagrado la tradición de que sea así y penalizan a cualquier otro que trate de adelantar su primaria. ¿Por qué? Pues porque son estados pequeños donde los candidatos menos conocidos pueden lograr buen resultado con menos dinero. En teoría es un factor de equilibrio que obliga a los candidatos a "currárselo" y ganarse a los votantes en la calle y puerta a puerta, disminuyendo la ventaja que puedan tener las grandes figuras nacionales mejor conocidas.

El peso de los dos estados en delegados es pequeño porque no tienen mucha población, pero el impacto mediático de ganar allí es inmenso y asegura dinero y publicidad para el candidato que lo logra. También es un test: un candidato incapaz de ganar ninguno de los dos es probable que se retire inmediatamente. El sistema ha recibido críticas porque tanto Iowa como New Hampshire son el mismo tipo de estado extremadamente blanco y protestante, y muchos piensan que su exagerado protagonismo produce candidatos menos diversos. Es en parte por eso que los estados que van inmediatamente después son South Carolina (afroamericanos demócratas y sureños republicanos) y Nevada (hispanos).

¿Qué es el 'Supermartes'?
Es el día en que se acumulan más primarias y caucuses, y por lo tanto se reparten más delegados. Es así porque es la primera fecha disponible después de los cuatro primeros estados, es decir, lo más temprano que un estado puede celebrar su primaria sin ser penalizado por el partido. En 2016 será el 21 de marzo y votarán 13 estados repartiendo 526 delegados, lo que significa que ese día quedarán asignados ya más de la mitad del total.

Es un buen momento para que una campaña fuerte logre consolidar su posición y también para que el establishment haga sentir su peso. Favorece a los candidatos con más dinero porque hace falta mucha infraestructura e inversión en televisión para competir en tantos estados a la vez. Debería ser el principio del fin de las primarias.

¿Es fijo el calendario ?
No, varios estados están en proceso de legislar sobre el calendario de sus primarias y sus caucus. Lo normal es que las fechas de los cuatro primeros cambien poco pero a partir de ahí todo es posible.

¿Cuándo sabremos quiénes son los ganadores?
Lo normal es que alguno o alguna de los candidatos se haya hecho con la mayoría de los delegados para el mes de abril o mayo, pero tal cual anda la cosa no se puede descartar que haya retrasos.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Obama on fire

El presidente no está para tonterías. Ya no le quedan más elecciones que ganar y no se muerde la lengua ni un poco ni tampoco. Obama ya no tiene miedo, como le ha dicho bien clarito al periodista deportivo Bill Simmons:
"Acabas estando más relajado. A estas alturas no hay mucho que no haya visto ya (...) Llevo un tiempo largo en este trabajo y he pasado por algunas situaciones duras. No es que parezca que no tienes miedo, es que de verdad no tienes ningún miedo. Y yo ya no lo tengo"
Se nota. Para Obama se ha acabado el buenismo, el contemporizar, el aparentar que todas las opiniones tienen el mismo valor. Ya no está para eso. Se le nota cuando habla de las primarias republicanas. Las ocurrencias de Trump, Carson, Cruz y compañía no le divierten y no se corta lo más mínimo en decirlo. La última vez en la NBC, sobre el rechazo de los republicanos a acoger refugiados sirios.
"Estos son los mismos que sugieren que son tan duros que bastará con que hablen con Putin o miren fijamente al Estado Islámico... pero les asustan las viudas y los huérfanos. Primero les preocupaba que los moderadores eran demasiado duros con ellos en los debates y ahora les preocupan huérfanos de tres años. No me parecen muy duros"
No es el Obama unificador de 2008, desde luego, pero tampoco el conciliador de 2012. Obama vive una rara etapa de libertad: ya no tiene más elecciones pero es que además los demócratas aún no tienen un nuevo líder. Cuando el candidato del partido se esté jugando el futuro el año que viene, el presidente tendrá que ser más prudente para no crearle problemas. Pero mientras tanto podemos disfrutar de su opinión 'unfiltered', de una figura carismática y auténtica, algo cascarrabias. Obama 'on fire'.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Deja en paz a los que ponen la bandera francesa en facebook

Ya salieron, cómo no, los cenizos. En cada gran desgracia, cada vez que la gente experimenta un sentimiento noble de solidaridad, despiertan los cuñados ilustrados en las redes sociales. ¿Por qué ahora sí y antes no? ¿Por qué con estos y no con aquellos? Los maestros de la culpa, los moralistas, los que siempre tienen una idea mejor. Los que hasta en la bondad tienen que sentirse superiores y especiales.

Son los mismos que abroncan a la gente por alegrarse de la victoria de su equipo, porque ya se sabe que si te gusta el fútbol es que no te preocupa el hambre en el mundo. Los que cogen tu pena y te demuestran que es una pena muy mala, una empatía de mierda, y te explican cómo deberías redistribuirla para alcanzar la perfección moral. La suya.

El resto del mundo funciona en un esquema diferente que en periodismo se llama 'distancia emotiva'. Básicamente significa que cuando tu vecino gordo la diña de un infarto, te impacta más que la estadística de la OMS sobre cardiopatías. Porque llevas la misma vida y la misma alimentación que tu vecino, porque te quedas sin aliento en el mismo tramo de escaleras y porque su muerte bien podría ser tu muerte si no te apuntas al gimnasio y empiezas a comer verdura. Lo que no quiere decir que te den igual el resto de infartados. No, en absoluto.

Ninguna de las víctimas de París tenía la culpa. Ninguna sembró viento alguno ni merecía recoger ninguna tempestad. Coger un fusil y abrir fuego contra un restaurante lleno es una decisión consciente e individual. La culpa existe, y no está reservada para los que se ponen una bandera francesa en facebook. Hay pecados bastante peores.

domingo, 25 de octubre de 2015

Más cerca de una presidencia de Hillary Clinton

Hillary Clinton lleva el mes de su vida. Para empezar, el vicepresidente Joe Biden ha anunciado que no se presentará. Hacía falta mucho valor para arriesgarse contra los Clinton y no se ha atrevido. Lo ha anunciado hombro con hombro con el presidente Obama, reforzando más si cabe la impresión de que era el único que podía disputarle a Hillary la herencia. Joe Biden representaba un verdadero peligro para sus aspiraciones porque es todo  lo que ella no es: espontáneo, cercano, capaz de conectar con los votantes de clase trabajadora... Pero con Biden fuera de juego todo eso ya no importa y las encuestas demuestran que ella es la que más ha ganado con el paso atrás del vicepresidente.

Si a esto le sumamos una actuación bastante sólida en el debate ya sería mucho, pero es que últimamente a Hillary las buenas noticias se le acumulan. Precisamente a cuenta del encuentro, la mitad de los rivales que tenía se han retirado. Jim Webb y Lincoln Chaffee han decidido quitarse de enmedio tras sus muy mejorables actuaciones en el debate de CNN. Ahora Hillary se las ve principalmente con Bernie Sanders y en menor medida con Martin O'Malley, muy por detrás en las encuestas.

Sanders tiene dificultades para atraer a hispanos y afroamericanos, que es mucho decir en las primarias demócratas, además de problemas en sus posiciones pasadas en temas clave como el control de armas y la política migratoria. Es difícil pensar que pueda robarle las primarias a los Clinton pese al atractivo que tiene su agenda económica muy a la izquierda en los dos primeros estados, Iowa y New Hampshire, que son muy mayoritariamente blancos.

¿Acaban aquí las buenas noticias para ella? Aún no. Se podría decir que los dos grandes 'escándalos' de Hillary para esta campaña eran el ataque a la embajada de Benghazi y su uso de correo electrónico personal para asuntos oficiales cuando era secretaria de estado. Pues bien, resulta que los dos temas se están desinflando: la investigación sobre los emails pierde fuelle y el público parece cada vez menos interesado mientras que la comisión de investigación sobre Benghazi que se ha reunido esta semana ha sido una pantomima sin interés, que ha aportado poca novedad y sí mucho intento  de desgastar a Clinton.

Vamos, que ahora mismo mejor no le puede ir.

viernes, 16 de octubre de 2015

Ganadores y perdedores del debate demócrata

Los candidatos demócratas se han visto las caras por primera vez en Las Vegas. Era la primera oportunidad de ver cuánto de fuerte está Hillary Clinton y hasta dónde están dispuestos a llegar sus rivales para hacerla caer.

GANADORES
Hillary Clinton: vencedora indiscutible. Estuvo sólida sin parecer arrogante y auténtica sin perder la seriedad. Un 10, en realidad. Desde luego ayudó que sus rivales renunciaran a darle donde duele (como la controversia sobre sus emails) y optaran por no hacerle el juego a los republicanos. No resultó ilusionante pero sí presidencial, y de paso despejó las dudas que podrían haber convencido al vicepresidente Joe Biden de entrar en la lucha por la nominación demócrata. Todo un logro. Si la cosa sigue así, desde luego que me tendré que comer mis predicciones... pero es que sus rivales no ayudan.

Bernie Sanders: ¿Cómo puede Sanders ganar si su rival Hillary gana también? Pues convirtíendose (más aún) en la alternativa. Este debate consagra a Bernie como 'el anti-Clinton' en una campaña en la que sólo hay espacio para uno. Ganó puntos con su negativa a atacarla por sus emails ("a nadie le importan tus emails") pero es difícil pasar por alto que tiene opiniones muy alejadas de las bases demócratas en dos temas clave: inmigración y control de armas.

CNN: más de 15 millones de personas vieron el debate, un récord histórico para el partido aunque lejos de los 23 que vieron a los republicanos (en audiencias, nadie gana a Donald Trump). Una campaña llena de civismo y sin insultos nunca es el mejor producto televisivo y sin embargo resultó ágil e interesante.


PERDEDORES
Joe Biden: el vicepresidente tenía un sitio a su disposición en el escenario de ayer, de hecho CNN casi le rogaba que hiciera del debate el primer acto de su campaña pero él ha preferido seguir esperando. Puede haber sido un grave error porque su posible candidatura sólo se entiende en un marco de debilidad por parte de Hillary. Cuanto más sólida esté Hillary, y ayer lo estuvo, menos espacio queda para el vicepresidente. Ambos se disputan la herencia de Obama y los favores del establishment demócrata. Con la presencia de Biden en Las Vegas tal vez el cuento hubiera sido diferente pero ahora ha perdido posiciones.

Lincoln Chafee: el exgobernador fue sin duda el peor de la noche. Como prueba valga simplemente la pregunta que le han hecho hoy en una entrevista post-debate "Debido a su distinguida carrera va a acabar pareciendo un bobo si continua así. ¿En qué punto va a decirse usted: tengo mejores cosas que hacer que seguir con este intento inútil?"

Martin O'Malley: un buen candidato que pareció algo perdido y lejos del nivel que necesita para ser una alternativa viable. Tuvo algún buen momento pero hundido en las encuestas y oscurecido por Bernie Sanders, no sé de dónde va a sacar el dinero para seguir adelante si desaprovecha oportunidades como la de ayer.

Jim Webb: con un currículum interesante como militar y en el gobierno del republicano Reagan, Webb no aportó absolutamente nada. Lo único que se recordará serán sus constantes quejas ante el moderador. Cuando sales de un partido quejándote del árbitro... no suele ser buena señal-

Los republicanos: viendo los insultos que se dedican los candidatos republicanos el debate de los demócratas fue un ejercicio de concordia. Puede hasta resultar aburrido pero es fácil pensar qué partido llegará a la elección más unido y cohesionado, con un candidato relativamente ileso. Será el demócrata.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

La vida más allá de Donald Trump

Los demócratas están preocupados con Donald Trump, los republicanos están (más) preocupados con Donald Trump. Los estadounidenses razonables están preocupados con Donald Trump y los europeos están muy preocupados con Donald Trump. Los chinos mucho y los mexicanos muchísimo. Todo el mundo está preocupado con Donald Trump y su aparentemente insalvable ventaja en las encuestas.

Yo, que sigo creyendo que nunca será presidente, estoy tranquilo. Pero además me gustaría comentar unos cuantos detalles sobre sus rivales en las primarias republicanas para que no perdamos la perspectiva. Donald Trump es un caradura o un chalado, o ambas cosas, pero tampoco es que el resto sean muy tranquilizadores. Con todos da para preocuparse.

Ben Carson es un neurocirujano que cree que la teoría de la evolución es "inspiración del demonio" y que cree que el Islam es incompatible con la constitución y que por tanto nunca apoyaría a un presidente musulmán.

Jeb Bush publicó un libro en 1995 en el que consideraba positivo "avergonzar" a las madres solteras porque la falta de "condena pública" de esta "conducta irresponsable" ya no "es un estímulo para ser cuidadoso."

Marco Rubio no cree que el ser humano tenga nada que ver con el calentamiento global ni tampoco que invadir Iraq fuera un error.

Ted Cruz ha acusado a Obama de "financiar el terrorismo" y ha invitado a los estados a ignorar la sentencia de la Corte Suprema que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Carly Fiorina cortaría el contacto con Putin y enviaría más tropas a Alemania. Eso además de recuperar el escudo antimisiles, maniobras militares en el Báltico... vuelve la Guerra Fría.

Son sólo los primeros cinco que le siguen en las encuestas. Trump da mucho miedo pero no le falta compañía en la casa del terror.


domingo, 23 de agosto de 2015

Ricos de izquierdas, pobres de derechas

El argumento tiene más años que la tos: "dice que es de izquierdas y resulta que vive en un chalé". Sólo de Ana Belén y Víctor Manuel lo habremos oído cientos de veces. "Mucho hablar del hambre en África pero bien que le gusta el marisco" ¡Hipocresía!  "La alcaldesa dice que le preocupan los pobres pero se va a una mansión de lujo en verano!" ¡Incoherencia!

Aquí parece que para ser coherentes nos tendrían que clasificar según renta, patrimonio y preferencias vacacionales para después comunicarnos qué ideología es socialmente aceptable para nosotros. No es un mal exclusivo de la derecha. No faltan izquierdistas que dicen "no hay nada más tonto que un obrero de derechas". Pues dejadme decir algo: hay pocas cosas más admirables que un rico de izquierdas o un pobre de derechas.

Si tu nómina tiene siete cifras y aún así quieres llevar al poder a un partido que te pondrá un 75% de IRPF es que tienes unos principios admirables. Eso sí, págalo. Si eres pobre de solemnidad y quieres un gobierno que recorte los subsidios sociales porque no quieres que nadie te regale nada, eres un tipo de grandes conviccion. Ahora, no reclames lo que no estés dispuesto a darle a los demás. 

Me parece fantástico que haya gente que vote contra sus intereses. No es estúpido ni hipócrita, es admirable y valiente. Creo que te puede preocupar la malnutrición infantil y pagarte los percebes que tanto te gustan. Creo que puedes necesitar el subsidio de los 400€ y también defender el libre mercado. Los pobres de derechas y los ricos de izquierdas van a contracorriente y reciben muchos palos. Son las minorías étnicas de la lucha de clases. Son idealistas.

sábado, 15 de agosto de 2015

Tres demócratas que quieren aguarle la fiesta a Hillary

Hay sangre en el agua y cuando hay sangre en el agua, ya se sabe que tardan poco en aparecer los tiburones. Especialmente en las transparentes y peligrosas aguas de las primarias a la presidencia de EEUU.

Hillary Clinton es indiscutiblemente el pez gordo de la pecera, pero la tranquila travesía que esperaba se ha visto perturbada. No nada tan rápido como todos suponían. Las últimas encuestas son más que decepcionantes: un izquierdista bastante desconocido como Bernie Sanders la adelanta en el crucial estado de New Hampshire, el mismo en que venció a Obama y 2008 y al que tanto debe la carrera política de Bill Clinton. 

Es prácticamente imposible que un candidato boquerón como Sanders derrote a todo un tiburón como Hillary, pero las dificultades que le está creando son suficiente como para hacer que otros grandes escualos huelan la sangre en el agua y se planteen al menos presentarse. Estos son los que empiezan a moverse. Todos te sonarán:

Joe Biden: el runrún

A favor: el vicepresidente es uno de esos demócratas "de toda la vida", de raíces trabajadoras y aspecto aristocrático, que encanta a la prensa más que a los votantes. Currículum impecable pero más importante, todo carisma. Es de estos que pone en pie un estadio. Ahora todo el mundo lo adora aún más porque acaba de perder a un hijo, una nueva desgracia que se une al accidente que le arrebató a su esposa e hija cuando acababa de ser elegido senador. Es el único que puede competir con Hillary por reclamar la herencia política de Obama y lo tiene mucho mejor que ella para ilusionar a los fanáticos del presidente, que aún son muchos en las primarias demócratas y que no terminan de fiarse de ella después de la agria batalla de 2008. El dinero no debería ser tampoco un problema, pues son ya muchos años de hacer contactos.

En contra: todo lo que tiene de carisma le falta de autocontrol, su lengua le mete en muchos problemas y eso suele resultar fatal en un candidato. Las primarias premian la disciplina y él ya se ha presentado otras dos veces con resultados lamentables, por algo será. Luego está la edad... tendría 74 años al entrar al cargo y aunque goza de buena salud, está haciendo circular la idea de que podría presentarse con el compromiso de estar sólo cuatro años. Mucha gente de su entorno no está muy contenta con la idea de que se presente porque temen que una distinguidísima carrera acabe en una humillante derrota a manos de Hillary. Pero el problema principal de Biden es la estrategia: ¿qué candidato quiere ser? Lo tiene difícil para situarse a la izquierda de Clinton y a la vez no hay espacio a su derecha. Puede declararse heredero de Obama pero el presidente no se pronunciará entre él y Clinton. No puede ser el "candidato del cambio" respecto a Hillary pero tampoco ser la única opción del continuismo. Muy difícil.

En resumen: podría presentarse y podría dar una buena batalla, ¿lo hará? Difícil saberlo. Por un lado en las próximas elecciones se queda sin trabajo y no parece que sea de los que dejan los focos fácilmente pero por otro, ¿merece la pena el riesgo? Sería un pelea durísima en la que tendría enfrente a muchos amigos. Creo que va a sondear más las aguas a ver si habría dinero suficiente y si puede tener de su lado a los arquitectos de las campañas de Obama. Cuanto más débil se vea a Hillary, más cerca estará de presentarse.

John Kerry: el runrún

A favor: tiene una experiencia comparable a Hillary, en el Senado y como candidato demócrata en 2008, además del mismo trabajo que tenía Hillary como secretario de Estado pero con mejores resultados que ella.  Puede presumir de un recién firmado acuerdo con Irán que, al menos a los demócratas, gusta mucho, igual que la apertura a Cuba. Es un buen campaigner que ya ganó unas primarias.

En contra: precisamente eso, ya ganó unas primarias. Su tiempo ha pasado, se dejó ganar unas elecciones por Bush y Cheney, algo que el establishment demócrata no va a dejarle pasar. Imposible recuperarse de algo así.

En resumen: no me lo creo. Fastidiar a Hillary un rato con rumores, puede, pero presentarse de verdad... si no hace, no está en su sano juicio.

Al Gore: el runrún

A favor: hablando de remembers... el candidato de 2000 siempre será visto por las bases demócratas como aquel al que "le robaron" las elecciones. Las encuestas dicen que las causas ecologistas a las que Gore ha dedicado tanto son más importantes que nunca para los votantes demócratas y cuenta con una gran patrimonio: su nombre es conocido casi por la totalidad de los votantes. El dinero tampoco debería ser problema porque sus relaciones con la América empresarial siempre han sido buenas y después de su marcha puede que aún más.

En contra: Gore lleva "perdedor" escrito en la cara y en 2000 fue un candidato manifiestamente mejorable. Más allá de eso, ¿en qué va a basar su campaña? ¿Va a presumir de los logros de la administración Clinton compitiendo contra Hillary Clinton? Luego están todas esas preguntas que tendría que responder sobre sus negocios después de dejar el gobierno y el hecho de que lleva desconectado de la primera línea 15 años.  No way.

En resumen: esto me suena a un intento gratuito de fastidiar a los Clinton (acabaron muy mal) o a algunos exasesores con ganas de echarse unas risas. Me resulta imposible creerlo y su entorno empieza a desmentirlo.

sábado, 8 de agosto de 2015

Los demócratas deberían estar preocupados

Este parece un gran momento para ser demócrata. Donald Trump está aún en todas las portadas, avergonzando al partido republlicano y ooscureciendo todo lo que hacen el resto de candidatos. No  es fácil competir en interés mediático con un tipo que llama "idiotas" a los políticos y dice que a la moderadora de un debate televisado "le salía sangre de su comosellame". Sí, es difícil conseguir que los medios hablen de tu plan fiscal. El debate de esta semana fue el más visto de la historia de las primarias republicanas con 24 millones de espectadores.

Mientras los republicanos continúan con su circo y se destrozan los unos a los otros, los demócratas piensan en todos los votantes asustados, todos los hispanos indignados y toda la tranquilidad de la que disfrutan mientra sus rivales se atizan en televisión. Pero no deberían confiarse, no. Porque Donald Trump no va a ser el candidato final y porque los republicanos, pese a la plaga bíblica que les supone este descerebrado, tienen muchas mejores posibilidades que hace cuatro años. ¿Por qué?

Su ventaja evidente es que es muy difícil que el mismo partido gane tres veces la Casa Blanca. Sin contar a Roosevelt que se presentó cuatro veces, sólo ha sucedido una vez en la historia: hace 179 años. Pero la historia no es el único enemigo, la principal baza de los republicanos es que sus candidatos son ahora mucho mejores que los de hace cuatro años. 

En la larguísima lista de candidatos a las primarias republicanas hay varios nombres muy potentes. Jeb Bush es un político sólido, con un discurso bastante fresco y una red familiar de contactos que le asegura dinero ilimitado y asesoramiento experto. El gobernador de Wisconsin Scott Walker es auténtico y conecta fantásticamente con los votantes de primarias. John Kasich es el gobernador de un estado clave como Ohio y será el candidato moderado, con muy buena prensa. Marco Rubio es muy carismático y nadie puede poner en duda su currículum conservador, además de poner en juego el voto hispano. El neurocirujano Ben Carson es una estrella mediática con una historia inspiradora.

He mencionado cinco entre casi una veintena. Todos estos serían candidatos formidables y alguno más de los que me dejo, incluyendo nombres que ni siquiera pasaron el corte para el debate de la FOX.  A este plantel fuerte los demócratas enfrentan una candidata con muchos recursos y muy poco gancho como Hillary Clinton, un carismático líder muy muy muy a la izquierda de donde está el país como Bernie Sanders y un gobernador blanco que no acaba de arrancar como Martin O'Malley.

Los republicanos han puesto toda la carne en el asador y los demócratas han puesto todos los huevos en la cesta de Hillary, lo que yo creo que es un grave error. Queda mucho para noviembre de 2016, pero ojo.

martes, 21 de julio de 2015

Donald Trump nunca será presidente: 10 cosas que debes saber sobre él

Donald Trump nunca será presidente y ese es el pensamiento tranquilizador al que uno ha de agarrarse cada día de este terrible verano. Es la fría certeza que casi hace soportable no ya el calor del mes de julio, sino las noticias que nos cuentan que Donald Trump encabeza las encuestas en las primarias republicanas mientras en la página de al lado dan cuenta se su última idiotez. Estas son las 10 cosas que te ayudarán a entender la  'Trumpmanía'.

1. Donald Trump no va a ser presidente
Olvídalo. Donald Trump tiene dinero, es cierto, pero le falta la disciplina férrea de un buen candidato. Es un provocador, un vocinglero, un buen producto para la televisión... pero nunca lo elegirán presidente. "¿Y por qué las encuestas?" casi te oigo preguntar: pues porque a estas alturas prácticamente nadie fuera de la prensa está prestando atención a unos comicios que no van a llegar hasta dentro de año y pico. La inmensa mayoría de los candidatos son perfectos desconocidos mientras que 'The Donald' es un personaje público que lleva años en la prensa y tiene su propio 'reality' desde hace once años. El candidato mejor conocido siempre lleva la delantera al principio.

Espera a que pase el verano. Espera a que los votantes conservadores de Iowa conozcan al verdadero Trump (ver punto 8). E incluso si un milagro del destino lo coloca en cabeza, cualquier demócrata medio decente lo hará trizas en enero cuando el votante moderado dedique diez minutos a buscarle por interte. De cualquier forma, aún sin todo lo anterior, el propio Donald Trump no quiere ser presidente (ver punto 10)

2. Donald Trump es rico
Es todo lo que América sabe de él y todo lo que a él le ha interesado transmitir. Forbes valora su fortuna en más de $4.000 millones pero él dice que en realidad es del doble... Su padre era un magnate inmobiliario de Nueva York y él ha construido su fortuna en ese mismo sector, siendo propietario de algunos de los rascacielos más codiciados de EEUU además de campos de golf y otros caprichos. Su fanfarronería y gusto por la ostentación serían un lastre insuperable en muchos otros lugares del mundo pero lo cierto es que en EEUU la figura de 'el ganador' siempre tiene tirón. Gestionar el país como una empresa y ese tipo de chorradas...

3. Donald Trump es un ídolo mediático
Si Trump va en cabeza es porque la prensa lo adora. Recibe más cobertura que cualquier otro candidato y el público no se cansa. Si llama al Good Morning América pinchan su llamada en directo... ese es su tirón. Medios importantes como el Huffington Post han decidido cubrirle sólo en su sección de entretenimiento y no en la de política para mostrar que no lo toman en serio pero la realidad, es que siguen hablando de él.

Pero si algo sabemos los periodistas es que todo, TODO ABSOLUTAMENTE, acaba por cansar. Ahora arrastra decenas de cámaras allá donde va, habrá que ver en el mes de diciembre.

4. Donald Trump es un racista
Su gran eje de campaña hasta ahora tiene que ver con agitar los peores miedos contra la inmigración. Quiere construir un gran muro en la frontera mejicana para impedir que se cuelen esos inmigrantes que traen "drogas, crimen y violaciones" y además quiere que lo construya su empresa porque, claro está, "nadie puede hacerlo como yo". Pero que lo pague el gobierno mejicano, por supuesto. Triste como es, ese discurso tiene tirón entre muchos votantes republicanos de base. Le ha costado eso sí mucho dinero en boicots y acuerdos empresariales rotos.

No es como si ser un racista fuera algo nuevo para él. En Nueva York ya tuvo que pagar multas por rechazar a los negros que querían alquilar sus apartamentos. Y por supuesto fue una de las grandes figuras del movimiento 'birther' que defendía que Obama había nacido en Kenya y por tanto no podía legalmente ser presidente.

5. Donald Trump es un bocazas
Con semejante fortuna y un buen asesoramiento Trump no tendría una mala posición de salida pero esa boca le pierde. Esta semana hemos tenido un nuevo ejemplo: el excandidato a presidente y senador republicano John McCain pasó seis años de torturas en un campo de prisioneros norvietnamita pero esto dice Trump: "No es un héroe de guerra. Es un héroe de guerra porque lo capturaron... yo prefiero a los que no capturaron". Sería siempre una metedura de pata pero más si tenemos en cuenta que Donald Trump no estuvo en Vietnam, se libró por dos prórrogas universitarias y una lesión menor en un pie, no recuerda en cual. El Washington Post tiene un interesante artículo sobre las trayectorias de Trump y McCain durante aquella época.

6. Donald Trump no tiene amigos
Con semejante opinión de sí mismo, Trump deja poco espacio para hablar bien de los demás y eso provoca a su vez que tenga pocos amigos en política. Las furibundas reacciones de los otros candidatos ante sus críticas a McCain son un buen ejemplo. Es imposible ganar un guerra como esta sin aliados y él maltrata a todo el mundo. Regularmente insulta a través de twitter a políticos, empresarios y periodistas de todo pelaje con sus calificativos favoritos: moron (idiota), loser (perdedor) y dummy (tonto). Tanto es así que alguien se ha molestado en recopilar una lista de aludidos.

7. Donald Trump no es el primero
En las primarias republicanas siempre hay un loco que parece que se come el mundo... y luego se estrella. Al principio gusta mucho un 'outsider', alguien que hable claro y si es un buen demagogo pues mejor, pero a la larga todos pinchan. ¿Quién recuerda que el empresario pizzero Herman Cain llevaba la delantera a Mitt Romney hace cuatro años? Pues nadie lo recuerda porque se hartó de decir tonterías y además le salió un escándalo de acoso sexual. La película de Trump ya la hemos visto y sabemos cómo acaba.

8. Donald Trump no es conservador
Para la gente que vota en los caucus republicanos de Iowa, hay ciertas cosas que no se puede ser. Trump es un pijo ricachón de Nueva York con un peinado absurdo y a lo mejor hasta eso se lo puede hacer perdonar pero otras cosas no: pasadas declaraciones a favor del aborto legal o de la sanidad universal, invitar a su boda al matrimonio Clinton (su tercera boda, por cierto), donar dinero a candidatos demócratas... todas esas historias las veremos en contundentes anuncios de televisión antes de navidad. Y ahí es donde a "las bases" les va a dejar de gustar Trump.

9. Donald Trump tiene un pasado
Más allá de su falta de "bona fides" conservadora, Trump lleva muchas décadas siendo un empresario de éxito. Cuando los investigadores empiecen a estudiarle al milímetro, lo que casi seguro ya está sucediendo, es imposible que no surjan auténticas joyas. Impuestos no pagados, trabajadores no contratados, esa ancianita a la que desahució en Brooklyn... El cubo de la basura está a punto de volcarse.

10. Donald Trump no quiere ser presidente
Lleva en este juego toda la vida. La primera vez que Donald Trump flirteó públicamente con la idea de presentarse a la presidencia fue en 1987. Se insinuó en 2000 como independiente, en 2004, en 2008 y algo más fuertemente en 2012. "Habría vencido a Obama", dijo.También hizo flotar la idea de que se presentaría a gobernador de Nueva York en 2006 y que "ganaría fácilmente" su estado en 2014.

A Trump le interesa generar expectativas, dar que hablar, salir en los medios... pero en última instancia no quiere ser un candidato serio a presidente. Las posibilidades de humillación para un ego de su tamaño son enormes, siempre es mejor dejar abierta la puerta del "habría ganado". Además cuando eres un multimillonario casado con una supermodelo... ¿quién quiere un trabajo mal pagado de 24 horas que consiste fundamentalmente en hacerle la pelota a la gente? Lo que quiere Trump es publicidad, lo que quiere es seguir con sus negocios y sus libros y sus seguidores y su reality. Y hasta ahora este teatrillo siempre le ha salido bien.

lunes, 13 de abril de 2015

Todo lo que necesitas saber sobre la candidatura de Hillary Clinton

Hillary Clinton anunció ayer, oh sorpresa, que quiere ser la próxima presidenta. No dio un mitin en la puerta de ningún edificio público ni se rodeó de su familia ni tuvo que acallar los aplausos de sus seguidores. Lo hizo mediante un vídeo de poco más de dos minutos en el que a ella no se la ve hasta bien pasada la mitad. Y este vídeo representa todo lo que debes saber de su candidatura: Hillary es ahora Hillary la humilde. ¿Por qué? Porque está muerta de miedo a no conectar con los votantes.

Y hace bien, porque ya dije hace tiempo que hay unas cuantas buenas razones por las que es difícil que el americano corriente se identifique con Hillary.  De ahí el mensaje "esto no va de mí, sino de ti" que no tiene nada de nuevo en la política estadounidense. De hecho la propia Clinton ya lo usó en su exitoso desembarco en Nueva York tras dejar la Casa Blanca. La exprimera dama se presentaba al Senado por un estado en el que llevaba viviendo diez minutos y arrancó su campaña con lo que llamó un "listening tour" de ir charlando con votantes condado a condado. Arrasó.

En las primarias demócratas de 2008 probó una estrategia diferente: esa de ir de "inevitable", de espantar a todos los demócratas, de no querer ganar sino arrasar. Ya sabemos cómo acabó aquello. Esta vez no quiere cometer los mismo errores y huye de todo lo que de la apariencia de que la victoria es segura. Irónicamente, en 2008 tenía varios rivales de entidad empezando por Obama. Ahora, en 2012, ningún demócrata de primera fila se ha atrevido de momento a retarla.

Hillary sigue siendo una mala candidata, lo que supongo que no significa que tenga que perder. Un candidato demócrata medio decente podría hacerla descarrilar pero parece que hay muchos empeñados en que no sea así: Obama mismo, diciendo que sería una "excelente presidenta", o inluso el propio partido demócrata que parece celebrar su candidatura. El establishment lucha por una coronación pero los votantes no están tan convencidos: el 72% de los demócratas e independientes querrían que alguien se presentara contra ella en primarias.

Ella, por si acaso, no se sale un milímetro de su nueva estrategia de "escuchar" y arranca la campaña cargada de humildad. Tanta humildad que su primer acto de campaña es conducir desde su casa en Chappaqua (New York) a Iowa en... furgoneta. Una furgoneta que ha bautizado Scooby Doo por su parecido con la del dibujo animado. Pero que nadie se engañe con esa fachada de amateurismo. Mientras Scooby viaja a Iowa ya empieza a moverse una poderosa maquinaria que espera recaudar 2.500 millones de dólares de aquí a las elecciones. No se puede ganar de otra manera.

jueves, 2 de abril de 2015

La piel está muy sobrevalorada

Artículo original en urna15.com

El Partido Popular anda preocupado estos días. A pesar de lo bien que lo están haciendo todo el vulgo se empeña en aborrecerlos. No se lo explican... y eso que han puesto a trabajar en ello a las mejores cabezas de la casa empezando por Floriano. 

Después de mucho darle a la cabeza, ves, creen que la cosa es que no se están explicando bien. ¡Eso tiene que ser! Con los prodigios que ha obrado Rajoy en estos tres años y medio no tiene sentido que las masas no lo saquen en procesión. Así que la culpa tiene que ser de los apóstoles. No son los milagros, es que el evangelio no está bien redactado y a San Juan y a San Mateo les falta "piel". No conectan con el público.

Cristóbal Montoro, que es de los que tiene claro que no es lo mismo predicar que dar trigo, anda de vía crucis. Todo porque se le ocurrió decir en la radio que a él lo de "la piel" le parece una cosa así como una completa gilipollez. 

"La piel, el cariño y la empatía la dejo para otros. Yo no estoy aquí para dar cariño, todo el mundo lo sabe. No me hace falta empatía sino datos que digan que digan que el país está creciendo"

Y a mí este arranque de sinceridad me gustó tanto que llevo rezándole novenas desde hace una semana pero el personal anda cabreadísimo porque el ministro no tiene empatía, vaya por Dios. Pues fíjate, yo la empatía de Montoro no la quiero para nada, ni quiero la del resto del gobierno ni mucho menos la de las cabezas pensantes de Génova. ¿Saben lo que yo quiero?

Lo que yo quiero son los tres millones de empleos que me prometió González Pons en la última campaña y, si no es mucha molestia, unas leyes laborales que no dejen a todos los asalariados con el culo al aire. Si puede ser, me viene bien que me devuelvan la subida del IRPF que iban a bajar y las dos del IVA, esa contra la que se manifestaron y esa otra que después impulsaron. Que me vayan trayendo esto y yo les mando la piel y la empatía donde me digan. 

Hay que ser cortito para pensar que el problema del PP está en la comunicación. Los genios populares están convencidos de que el problema es que no han escogido un buen papel de regalo para el mojón que nos quieren vender y no se dan cuenta de que con lazo o sin lazo el mojón, mojón se queda

La gente no quiere piel ni empatía, no necesitan palmaditas en la espalda ni alabanzas a sus "sacrificios". Lo que a muchos les asquea del PP no es su torpeza comunicativa sino meter una papeleta en la urna que se parece mucho a la lista de recibís de los papeles de Bárcenas. Da igual cuánto los intenten convencer de lo bien que están porque nadie sabe mejor que ellos. El problema de Rajoy y los demás no es el mensaje, ¡es la realidad, estúpido!

domingo, 15 de febrero de 2015

Sobredosis de inútiles

No sé si Tomás Gómez es un trincón, de lo que estoy seguro es de que es un inútil. Si hubiera un salón de la fama de los políticos inútiles, el retrato de Tomás Gómez estaría de los primeros y las camisetas con su cara serían las más vendidas de la tienda de souvenirs. Pero también es justo decir que Tomás Gómez, el inútil, era el líder más apropiado y más natural para un partido inútil. Un partido que en el salón de la fama de los partidos inútiles se sentaría a la derecha del PP andaluz y a la izquierda de los nacionalistas extremeños: el Partido Socialista de Madrid.

Sólo un partido que se encuentra feliz y satisfecho en la inutilidad, en el sueldecito público y la falta de responsabilidades, puede hacer las cosas que ha hecho el PSM. Da igual medida de su carácter el elegir y reelegir a un perdedor como Tomás Gómez, como el aceptar dócilmente que Pedro Sánchez borre de un plumazo a la dirección que habían elegido. La rebelión en el PSM para defender a Gómez ha durado minuto y medio, lo que ha tardado unos cuantos exalcaldes fracasados y opositores profesionales en darse cuenta de que para seguir chupando, no queda sino plegarse.

De tanto plegarse, ya tienen hecha la bisagra. Lo que pasa es que suelen doblar el espinazo ante el PP casi por deporte y lo de rendirse ante Ferraz es una categoría algo más novedosa. ¿Y habéis escuchado todas esas protestas de los barones socialistas de otras comunidades? Yo tampoco. Es otra parte del legado de la inutilidad de Tomás 'invictus' Gómez: no sólo ha aniquilado electoral y anímicamente al socialismo madrileño, sino que se las ha apañado para colocar a su partido en el lado malo de todas las guerras. No hay pelea interna del PSOE federal en la que Gómez no haya optado por el bando perdedor. Incluida la última. 

Como decía este fin de semana Jaime Treceño, a Pedro Sánchez nadie tiene que contarle estas miserias porque se las sabe todas. Su trayectoria en el PSM le ha hecho testigo de lujo de todos los desastres. Es difícil no reconocerle el acierto de quitarse de enmedio a Gómez, pero bienvenidos a esta nueva era en la que desde un sillón en Ferraz se puede descabezar a cualquier federación socialista sin más explicación que un cálculo electoral. 

Nos quedamos más tranquilos al saber que el socialismo madrileño queda en las hábiles manos de una gestora encabezada por Rafael Simancas con la ayuda de todos los enemigos de Gómez que quedaban disponibles. O en las de un exministro que ni siquiera es militante. O en las de Carmona que, un días después de ver apuñalado al hombre al que le debe todo, ya se está postulando para sucederle

Como de costumbre, el panorama del socialismo madrileño luce prometedor.




domingo, 8 de febrero de 2015

La caída del hombre que inspiró a Will McAvoy

¿Quién no lo ha hecho? Esa anécdota tan buena que después de repetirla mil veces ya no es del amigo de un amigo, sino que prácticamente estabas allí. Y si de verdad estabas allí, ya no era el amigo de un amigo sino que eras tú en persona. Pero lo que pasa es que la anécdota en cuestión no es esa vez que te encontraste (o un amigo) a Leonardo Dantés en una piscina pública, sino aquella vez que dispararon a tu helicóptero (el de al lado) cuando sobrevolabas Irak.

El problema, también, es que el autor de la mentira no eres tú en la barra de un bar sino Brian Williams ante millones de espectadores. Y estaremos de acuerdo en que encontrarte a Leonardo Dantés en una piscina pública es impactante y difícil de olvidar, pero mucho más impactante debe ser que te ataquen con un lanzagranadas sobrevolando territorio de combate.

Lo de Brian Williams contando la historia falsa pero no tan falsa es muy humano. Lo digo porque la primera vez que contó lo del helicóptero lo hizo con la verdad, diciendo que tuvieron que aterrizar porque al helicóptero de al lado le impactó una granada. Fue con el tiempo que embelleció la cosa para llevar la granada a su helicóptero. Viste más pero claro, a qué precio.

El precio lo empiezas a pagar cuando un exmilitar llega al Facebook y comenta en el vídeo de tu mentira "Perdona tío, pero no recuerdo que fueras en mi aparato. Lo que sí recuerdo es cómo te acercaste una hora después de que aterrizaramos a preguntarme qué había pasado". Vaya. Y tú lo reconoces rápidamente y pides disculpas por un error que, dices, no fue intencionado. Pero ya es tarde porque en los grandes medios de Estados Unidos, y esto les honra, la mentira con mayúsculas sigue siendo mortal. Mortal de perder el trabajo y mucho más, como ya contamos por aquí. En el caso de Williams, mortal de que hoy tienes una audiencia diaria de nueve millones de personas y mañana tienes que marcharte a casa "durante los próximos días" pero sin saber si volverás.

Toda una condena para el persona que inspiró al menos un poco el personaje de Will McAvoy en The Newsroom. No el guerrero de la ética periodística de las últimas temporadas, sino el de los dos primeros capítulos. El presentador que no se mete en problemas y cuyo principal valor es precisamente eso, caer bien y no irritar mucho. Una cualidad que vale, o más bien valía, un sueldo de diez millones al año. Fíjate si te puede salir caro hacerte el guay poniéndole pimienta a una anécdota... en la televisión nacional.

viernes, 6 de febrero de 2015

Lo que debería enfadarnos de Podemos (y de los demás)

El primer problema de la política española no es la corrupción, es la mentira. De ahí viene todo lo demás. No hablo de la mentira circunstancial, de la trola diaria para salir del paso, sino de la mentira fundamental. Ese travestismo les provoca en un agudo complejo de partido único. El grave trastorno que ha llevado a Cospedal a decir que el PP es el partido de los trabajadores, a Zapatero a declarar que bajar impuestos es de izquierdas y a Rosa Díez, en el colmo de la hipérbole, a asegurar que los españoles son de UPyD... lo que pasa es que no lo saben.

El problema es que esta idiotez no conoce de casta y el nuevo chico del barrio también quiere ser lo que los americanos llaman un "one size fits all", una talla que sirva para todo el mundo. Unos zapatos que le valgan al que usa mocasines del 44 y a la que se pone tacones del 35. Nos venden que eso es posible y como resulta que no, que no es posible, pues entonces hay que mentir. Mentir a boca llena.  Así es como uno acaba diciendo esas chorradas de la centralidad del tablero aunque haya sido marxista hasta anteayer y haya estado metido en esas cosas del materialismo dialéctico y la plusvalía hasta la coleta. Un absurdo.

Esta desnaturalización es ofensiva y peligrosa para el votante. No ya porque le estén tomando a uno por tonto, que también, sino porque esta esquizofrenia tiene sus consecuencias. Acaban los izquierdosos socialistas indultando banqueros y los liberales populares regalando dinero público a las empresas privadas. El personal se despista, claro, porque su gobierno de derechas igual le sube los impuestos que le encarcela manifestantes. Y cuando gobierna la llamada izquierda lo mismo le da por regalarle 3.000 millones al cártel de las eléctricas que te hace de una vez una ley de dependencia como Dios manda.

En lugar de aprender de todo esto, Podemos ha redoblado. Su travestismo me indigna casi tanto como las cuentas de Monedero y sustancialmente más que la beca de Errejón. Me enferma por lo burdo del montaje: nos quieren contar que están a cien kilómetros de dónde andaban hace sólo un año pero encima defienden que siguen en el mismo sitio. Un giro copernicano sin giro que aparentemente los  ha llevado de ondear la bandera roja al centro del tablero pero sin moverse ni un centímetro. Y lo peor es que ha sucedido en mucho menos tiempo del que llevó a Jiménez Losantos y Pío Moa de la militancia comunista al cielo liberal de la derecha.

Ser de izquierdas no es malo, ser de derechas tampoco. El gobierno tiene que gobernar por el bien de todos pero lo menos que se le puede exigir a los políticos es la honradez de no ocultar lo que son. O si lo ocultan, que sea con un subterfugio enrevesado y muy inteligente pero que no nos insulten, porque ser un entusiasta de cualquier partido cada día requiere más fe.  Hasta que los políticos no nos respeten los suficiente como para no tratarnos como a idiotas, esto tiene mal arreglo.

martes, 3 de febrero de 2015

Viaje a las dos Américas

Todavía no he encontrado un mal momento para ir a Estados Unidos, así que allí estuve la semana pasada echándole un ojo a mi otro país. Un país de contrastes.

Empecé el recorrido a las afueras de Washington DC, en eso que los americanos llaman 'suburbs' pero que tienen poco que ver con lo que nosotros llamamos suburbios. Imaginad calles limpias y césped arreglado al milímetro; puertas que nunca se cierran con llave y familias, muchas familias. Muchísimas familias blancas.

Pero en Maryland hasta los ricos son demócratas. En el condado de Montgomery, donde estaba, Obama le sacó a Romney más de 40 puntos de ventaja. En un lugar donde la familia típica gana casi el doble que la familia típica estadounidense, la gente vota abrumadoramente a favor de pagar más impuestos para mantener mejores servicios públicos. Los republicanos no se lo explican.

La siguiente parada era Florida, el 'swing state' por excelencia siempre alternando entre republicanos y demócratas. Fue un placer pasar de la nieve al "invierno" de 26º a pleno sol; sobre todo mientras FOX News, la cadena de noticias más vista del país, salía a la calle a preguntarle a la gente si seguía "creyendo" en el calentamiento global a pesar de las nevadas. El sur de Florida es políticamente particular: cubanos fervientemente anticomunistas que votan republicano y ancianos judíos millonarios que siempre estarán con los demócratas.

Pero más allá de South Beach o de la Little Havana, a casi cuatro horas de carretera sobre los Cayos, está Key West. Un paraíso turístico lleno de cincuentones blancos bebiendo como si fueran los sanfermines, y comportándose también como si fueran los sanfermines. Tal vez sea por el tiempo que Hemingway pasó entre ellos. Y en el mismo estado en el que de cada cuatro habitantes uno es hispano, la gente pasea con camisetas que dicen "¿Por qué demonios tengo que pulsar uno para que me atiendan en inglés?" o que sobre un mapa del país blanco escriben "Estamos completos, jodéos". Como digo, un país de contrastes.


jueves, 22 de enero de 2015

Obama sin complejos

Obama está volviendo a verle el lado dulce a la política. Después de un año repitiendo machaconamente sus éxitos económicos sin ningún efecto, ahora inexplicablemente los estadounidenses comienzan a creérselo: hacía 18 meses que su popularidad no llegaba al saludable 50% en el que ahora está. Parece que por fin el ciudadano medio percibe que la cosa está mejor y eso es lo que permitió a Obama el martes subir relajado y confiado a la tribuna para dar su discurso del Estado de la Unión.

Un  discurso que podría titularse como aquel anuncio de Ronald Ragan "Amanece en América" por sus generosas dosis de optimismo y esperanza en el futuro. Obama empezó diciendo que estos 15 años de siglo XXI no han sido fáciles con terrorismo, guerras y recesión, pero que "hemos cambiado de página". Ahí comenzó un relato convincente de sus logros, algunos indudables como la creación de empleo más fuerte desde 1999  o la reducción del déficit.

No hubo ideas revolucionarias pero si más testosterona de la que nos tiene acostumbrados: rapapolvos a la nueva mayoría republicana y amenazas de vetar lo que no le guste. Propuestas sociales de subir el salario mínimo y hacer gratuita la universidad pública. Pero lo verdaderamente relevante fue el tono. Desafiante, guerrero y sin complejos.

Hasta se permitió su chiste, un pescozón a los republicanos que fue casi lo que más me gustó. Una pequeña chulería: "No tengo más elecciones en las que competir - y ante el aplauso añade - Lo sé porque ya gané las dos veces".

A pesar de sus llamadas a la cooperación entre los partidos, se nota cierto cinismo. Cosas de llevar seis años viendo el gobierno de cerca. La retórica, eso sí, de la misma excelente calidad de siempre.

Podéis encontrar el vídeo completo del State of the Union y estos son los textos en inglés y en español.


domingo, 18 de enero de 2015

Los hispanos siguen siendo irrelevantes para los republicanos

En 2008 Obama se hizo con el voto de dos de cada tres hispanos y en 2012 el presidente aumentó aún más su ventaja, llevándose más del 70%. En esas elecciones los hispanos formaron un 10% del electorado y resultaron particularmente decisivos en estados claves como Florida o Colorado. Tras aquel segundo vapuleo presidencial, el propio partido republicano hizo un doloroso examen de conciencia sobre lo mal que lo había hecho con los hispanos.

El papel lo aguanta todo y en papel se quedaron las buenas intenciones. No han podido o no han sabido acercarse a los hispanos y la posición del ala dura contra cualquier tipo de reforma a favor de los inmigrantes ilegales no facilita las cosas. Pero luego está el tema de los símbolos, los mensajes, los gestos.

Una vez más, el partido republicano ha excluido a Univision de sus debates de primarias. De los 12 debates, ninguno se celebrará en la cadena que llega al 96% de los 12 millones de hogares hispanos. Puedo imaginar la lógica del argumento republicano: no hay muchos votantes de primarias republicanas en la audiencia. Sin embargo pierden otra vez la oportunidad de hacer un gesto. A los demócratas no se les pasa nunca: ya tuvieron debate en Univision en 2008.

viernes, 16 de enero de 2015

El próximo presidente se escribe en pasado: Bush, Clinton, Romney...

A veces parece que hemos vuelto a 1992: Bush contra Clinton es el tema de moda. Sólo que este Bush es Jeb, hijo y hermano de presidente, y esta Clinton es la de siempre, la mujer de Bill Clinton entre otras muchísimas cosas. Lo de Hillary Clinton contra Jeb Bush tiene algo de conflicto dinástico y además refuerza el tufillo a antiguo que están tomando los primeros momentos de las elecciones presidenciales de 2016.

De lo bueno y de lo malo de apellidarse Bush ya hablé hace unas semanas y de Hillary poca novedad hay que contar salvo que parece dispuesta a repetir sus errores pasados. En los medios políticos ya se leen frases como "sabemos que muy probablemente no tendrá ningún rival real en las primarias demócratas y eso le permitirá centrarse en las generales mucho antes que ningún otro".

Falso: con toda seguridad tendrá un rival, uno que ahora no parezca real pero... que en cuanto ella comience a "centrarse en los generales" ganará terreno. ¿Por qué? Porque cuando te "centras" en las generales asumes un discurso y unas promesas que son atractivas para el votante independiente y moderado que decide las generales. Un discurso y unas promesas que dejan frío cuando no cabreado al votante demócrata que es, no lo olvidemos, quien vota en las primarias y quien decide el candidato del partido.

Ya he contado aquí unas cuantas por qué creo que Hillary no puede ganar, que tiene mucho que ver con que a la gente no le gustan mucho los productos antiguos. Jeb Bush suena de otra manera, hablando en español y con sus opiniones muy hacia el centro del partido republicano, pero el olor a naftalina que echa Hillary va mucho más allá de su apellido. La cosa de momento va funcionando y ni un demócrata se mueve. Pero recordemos como acabó 2008...

Tal vez este ambiente de 'revival' sea lo que no hace más que levantar cadáveres políticos de sus tumbas. El último es Mitt Romney, dos veces candidato y dos veces perdedor. Quiere ir a por la tercera y por cada líder republicano que lo apoya hay tres diciendo por las claras que es un tipo excelente y maravilloso y que debería quedarse calladito y no molestar. Tendría interés ver por dónde se divide el establishment en un enfrentamiento entre él y Jeb Bush.

Los republicanos ven cómo desfila también el gobernador de New Jersey Chris Christie, algo hundido, y se dan cuenta de que por el momento no les salen más que candidatos centristas. Tal vez si ese sector se divide es el momento para un candidato conservador: el pastor Mike Huckabee se deja querer para un nuevo intento y lo mismo el ultracatólico Rick Santorum. De momento, en ambos lados, se ven las mismas caras de siempre. Pero aún es muy pronto... queda poco más de un año para los caucus de Iowa.